04 Febrero 2004 Seguir en 

"Un lingüista estructuralista alemán del siglo pasado Edward Sapir decía que hablar es como el cantar de los pájaros, genético. Sin embargo, es sabido que el pichón recién nacido adquiere inmediatamente el trino, pero el ser humano no funciona de la misma manera. El lenguaje de los hombres es un proceso muy complejo de índole cognitivo. Por eso, en el caso de los retardos mentales, se observa claramente la dificultad para acceder a todas las formas de la lengua", declara la fonoaudióloga Martha Boullón, coordinadora de la Clínica del Lenguaje del Servicio de Clínica Interdisciplinaria del Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan, de la ciudad de Buenos Aires.
La lengua es un sistema que pone en juego mecanismos cerebrales que tienen que estar muy ajustados y ordenados para recibir información y procesarla. "No es tan sencillo ni tan simple producir lenguaje. A nosotros nos parece normal que un niño pronuncie un artículo, sustantivo, adjetivo, verbo, preposición, adverbio, pronombre, es decir, distintas clases de palabras. Sin embargo, la construcción está sujeta en un aprendizaje previo. Si el niño lo aprendiera como el canto de los pájaros sería una carga de memoria tan inconmensurable como para nosotros aprender el diccionario completo. La memoria apoya los procesos de construcción pero, si no hay construcción la memoria no sirve. Las personas producirían frases sueltas (ecolalias) tal como los singles de televisión, que se aprenden, se recitan pero resultan descontextuados en una conversación".
Una esencia viva
La lengua es una esencia viva, expuesta a cambios a través del tiempo y de las culturas. Es un producto social y un conjunto de convenciones adoptadas por las personas para permitir (junto con otros elementos lingüísticos) el ejercicio de la comunicación en los individuos. Pero la lengua es simplemente uno de los cuerpos del lenguaje. Multiforme y heteróclito, diría Ferdinand de Saussure, lingüista del positivismo. "Depende del dominio físico, fisiológico y psíquico. Al contrario de la lengua, es un elemento social pero también individual", aclara la foniatra.
Inteligencia vs. lenguaje
Hay que emplear varios elementos absolutamente necesarios para que sea posible la construcción del lenguaje:
Una base biológica sana: bien organizada y que desarrolle el plan genético de la especie en cuyos atributos está la posibilidad de construir el lenguaje.
Sensorios aptos: que no tenga ninguna discapacidad sensorial. Por ejemplo, un niño sordo no hablará, porque el sensorio privilegiado para la construcción de la lengua es el oído. El ciego está limitado y puede tener desviaciones de tipo semántica. Hablará, ya que tiene el sensorio auditivo habilitado, pero de cosas que nunca ha visto, pero alguien le ha ofrecido el dato".
Inteligencia estándar (media): que corresponde a la mayoría de las personas sanas. Son las personas que pueden resolver situaciones nuevas y realizan aprendizajes que son esperables en el medio.
Casos sorprendentes
"Hay una controversia con respecto a la inteligencia vinculada al lenguaje. Niños con retardo mental, incapaces de vivir en forma autónoma, de realizar aprendizajes para una inserción laboral tienen un desarrollo sorprendente desde el punto de vista lingüístico -comenta la experta-. En cambio, hay niños con inteligencia normal -estándar-, que tienen trastornos llamativos pero específicos del desarrollo lingüístico. No aprenden el código escrito y pueden ser analfabetos toda la vida. Entonces, el lenguaje no depende sólo de la inteligencia.
Rol del adulto
"Si bien corresponde al nivel madurativo del niño que diga - en vez de perrito- ?perito? o ?gua-gua?, el adulto debe ser el modelo que ofrece una lengua depurada. Tendrá que construir un discurso acorde a la edad del niño, conforme a lo que pueda entender para que luego lo sepa utilizar". (Boullón)
La lengua es un sistema que pone en juego mecanismos cerebrales que tienen que estar muy ajustados y ordenados para recibir información y procesarla. "No es tan sencillo ni tan simple producir lenguaje. A nosotros nos parece normal que un niño pronuncie un artículo, sustantivo, adjetivo, verbo, preposición, adverbio, pronombre, es decir, distintas clases de palabras. Sin embargo, la construcción está sujeta en un aprendizaje previo. Si el niño lo aprendiera como el canto de los pájaros sería una carga de memoria tan inconmensurable como para nosotros aprender el diccionario completo. La memoria apoya los procesos de construcción pero, si no hay construcción la memoria no sirve. Las personas producirían frases sueltas (ecolalias) tal como los singles de televisión, que se aprenden, se recitan pero resultan descontextuados en una conversación".
Una esencia viva
La lengua es una esencia viva, expuesta a cambios a través del tiempo y de las culturas. Es un producto social y un conjunto de convenciones adoptadas por las personas para permitir (junto con otros elementos lingüísticos) el ejercicio de la comunicación en los individuos. Pero la lengua es simplemente uno de los cuerpos del lenguaje. Multiforme y heteróclito, diría Ferdinand de Saussure, lingüista del positivismo. "Depende del dominio físico, fisiológico y psíquico. Al contrario de la lengua, es un elemento social pero también individual", aclara la foniatra.
Inteligencia vs. lenguaje
Hay que emplear varios elementos absolutamente necesarios para que sea posible la construcción del lenguaje:
Una base biológica sana: bien organizada y que desarrolle el plan genético de la especie en cuyos atributos está la posibilidad de construir el lenguaje.
Sensorios aptos: que no tenga ninguna discapacidad sensorial. Por ejemplo, un niño sordo no hablará, porque el sensorio privilegiado para la construcción de la lengua es el oído. El ciego está limitado y puede tener desviaciones de tipo semántica. Hablará, ya que tiene el sensorio auditivo habilitado, pero de cosas que nunca ha visto, pero alguien le ha ofrecido el dato".
Inteligencia estándar (media): que corresponde a la mayoría de las personas sanas. Son las personas que pueden resolver situaciones nuevas y realizan aprendizajes que son esperables en el medio.
Casos sorprendentes
"Hay una controversia con respecto a la inteligencia vinculada al lenguaje. Niños con retardo mental, incapaces de vivir en forma autónoma, de realizar aprendizajes para una inserción laboral tienen un desarrollo sorprendente desde el punto de vista lingüístico -comenta la experta-. En cambio, hay niños con inteligencia normal -estándar-, que tienen trastornos llamativos pero específicos del desarrollo lingüístico. No aprenden el código escrito y pueden ser analfabetos toda la vida. Entonces, el lenguaje no depende sólo de la inteligencia.
"Si bien corresponde al nivel madurativo del niño que diga - en vez de perrito- ?perito? o ?gua-gua?, el adulto debe ser el modelo que ofrece una lengua depurada. Tendrá que construir un discurso acorde a la edad del niño, conforme a lo que pueda entender para que luego lo sepa utilizar". (Boullón)







