No es una afección de abuelos

La patología crónica aparece entre los 30 y 40 años, y hasta en la infancia. La detección precoz evita brotes y dolores.

28 Enero 2004
La edad típica en la que suele desencadenarse la artritis reumatoidea se ubica entre los 30 y los 40 años, pero también puede aparecer en la infancia : de hecho se presenta en 1 de cada 1.000 niños, y es necesaria una detección precoz para evitar sus efectos dolorosos y discapacitantesEs un proceso autoinmune, es decir que se desata cuando, sin que se sepa por qué, el sistema inmunológico altera su función defensora frente a organismos extraños para pasar a atacar partes del propio organismo, en este caso las articulaciones. No es curable, pero hay casos de niños (aunque son pocos) que luego de 2 años de tratamiento no necesitan más medicación, según cuenta Ricardo Russo, pediatra y jefe de Inmunología del Hospital Garrahan.
Pero no parece ser el caso de los adultos, que deberán convivir con un tratamiento farmacológico de por vida, además de los ejercicios de rehabilitación.
Desde hace muchos años hay para tratarla dos tipos de drogas: las antiinflamatorias y las inmunosupresoras. El problema central era el "cuello de botella" que implicaba tener que contener la artritis minimizando los efectos colaterales de las primeras sobre el aparato digestivo (úlceras, hemorragias) y de las segundas sobre el sistema inmunológico. Al ser poco selectivas, logran controlar el desorden autoinmune pero a costa del debilitamiento de otras funciones de defensa del organismo. La acumulación de los años, ya que se trata de una enfermedad crónica y que encima suele aparecer a edad temprana, achica los márgenes de maniobra.

En pacientes pediátricos
En el caso de los niños, por ejemplo, se usan antiinflamatorios livianos como el ibuprofeno, cuyos efectos colaterales son fácilmente controlables con antiácidos. "Ninguna de las drogas que usamos deja un efecto permanente: es siempre transitorio", asegura el especialista. Pero en adultos se usan antiinflamatorios más potentes y se agregan factores de riesgo como el consumo de alcohol y de tabaco o el colesterol. Desde hace 5 años se utilizan los inmunomoduladores, de acción más específica y localizada que los inmunosupresores, pero su costo resulta ser entre 10 y 50 veces más alto que el de los inmunosupresores tradicionales como el metrotexate.

Proceso degenerativo
La artritis reumatoidea es un proceso degenerativo que comienza por una inflamación de la membrana sinovial que recubre las articulaciones, y puede estar localizada sobre una de ellas (en el codo, la rodilla, la cadera) o aparecer en varias. Si no recibe tratamiento, sigue la destrucción de los cartílagos y tendones aledaños y puede llegar a erosionar el hueso, ocasionando la deformidad e inmovilidad y un dolor atroz en la zona afectada.
En los adultos ataca las articulaciones de forma simétrica (los dos tobillos, las dos muñecas) en el 90% de los casos. En los niños es frecuente la forma asimétrica.A veces requiere cirugía. Fernando Silberman, cirujano del Hospital de Clínicas, cita las dos operaciones que se pueden realizar en casos de artritis reumatoidea. Una de ellas es la sinovectomía o extracción quirúrgica de la membrana sinovial de una articulación afectada. Esta operación, advierte, sólo tiene sentido si se la realiza en una etapa temprana, y "no detiene el proceso autoinmune ni evita la necesidad de tratamientos farmacológicos y kinesiológicos".La otra, ya para casos muy avanzados, es el reemplazo de las articulaciones por prótesis articuladas de metal y material sintético.

Muchos tratamientos
Gustavo Citera, reumatólogo del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (ex INAREP), señala por su parte que en la actualidad no hay un tratamiento estándar para la generalidad de los casos, pero sí se he llegado a definir un objetivo común en toda la posible variedad, y es el de suprimir la inflamación.
A este respecto menciona los tratamientos desinflamantes inespecíficos, entre los que cita los orales y las infiltraciones con corticoides, y una segunda línea de tratamiento que actúa sobre el proceso inmunológico. Desde hace unos 4 años, relata, aparece una nueva generación de antiinflamatorios de aplicación oral: los inhibidores de COX2, con los cuales se logró disminuir notablemente el porcentaje de úlceras y hemorragias, que con los medicamentos más tradicionales alcanzaban al 20 por ciento de los pacientes. De todas maneras, asegura que es usual que el médico pueda prever esos efectos colaterales y adelantárseles.

El ejercicio es básico

Los ejercicios de rehabilitación son necesarios para mejorar la calidad de vida del paciente: "Es fundamental que los músculos estén siempre bien tonificados para poder contener a las articulaciones", dicen los expertos.
El ejercicio de movimiento permanente de las articulaciones es decisivo para la evolución y siempre es beneficioso en el caso de la artritis reumatoidea -en el caso de los adultos con artrosis, por ejemplo, no siempre lo es-, e incluso a veces puede evitarse tener que usar inmunosupresores o inmunomoduladores.

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