Transporte público deficiente en Tafí Viejo

Los pasajeros quedan a la deriva.

19 Octubre 2002
La desdicha es una compañera no deseada de aquellos taficeños que diariamente deben hacer uso del transporte público de pasajeros. Como la protesta por las unidades en mal estado, que se rompen de improviso, y la frecuencia horaria inexistente se hacía cada vez más elocuente, la empresa introdujo ómnibus más grandes, pero de gastada andadura, que en lugar de calmar los ánimos, los exacerbaron porque se rompen más a menudo que sus primos, los minibuses. Los pasajeros quedan a la deriva a veces durante el espacio de una hora hasta que pasa el próximo coche y deben viajar apiñados como ganado, con la consecuente llegada tarde a los lugares de trabajo o de estudio.
Por otro lado, en nuestra capital, se han instalado inspectores de los organismos públicos en las paradas del centro para evitar que los pasajeros de esa empresa, hartos de esperar, asciendan a vehículos "truchos". Lo curioso es que cuando esto sucede, obligan a las personas a descender -lo cual parece acertado-, pero no les labran infracción alguna a los remiseros, ni les secuestran los vehículos.
Hace un año que los taficeños padecen esta desdicha. La Dirección Provincial de Transporte tiene la obligación de controlar el buen funcionamiento del servicio interurbano de ómnibus y de sancionar a los vehículos que circulan ilegalmente. Si no lo hace significa que el dinero de los ciudadanos se malgasta en pagar sueldos de funcionarios ineptos, cuya única respuesta a los reclamos de los comprovincianos pareciera ser la indiferencia.

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