Sexo después de los 60 años

No es sólo cosa de hombres. Por cada nueve varones una mujer consulta al médico. Asumir que el cuerpo ya no es el de la juventud, ayuda a buscar nuevas formas de erotismo . El replanteo de las relaciones

10 Diciembre 2003
La imagen publicitaria y algunos prejuicios parecieran asignarle a la actividad sexual una edad límite superior que en realidad no tiene, ni para los hombres ni para las mujeres. La calidad de vida, la capacidad de comunicación, mantener a raya los males crónicos y la capacidad de asumir que el cuerpo ya no es el de la juventud (y hasta de sacarle partido a eso buscando nuevas formas de erotismo) son algunos de los factores que aumentan las posibilidades de tener una vida sexual satisfactoria.
Sin embargo la abrumadora mayoría de las personas de más de 60 años que consultan a un especialista por problemas sexuales son hombres.
De acuerdo con un estudio dado a conocer en las recientes VII Jornadas Metropolitanas de Sexología y Educación Sexual que llevó a cabo el fin de semana pasado la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), solamente una mujer por cada nueve varones de esa franja de edad consulta al médico o terapeuta sexual para resolver problemas en esa faceta de su vida, aún cuando la población femenina mayor de 60 años es mayoritaria en términos demográficos.

Deseo sexual hipoactivo
En esta área, entonces, sucedería al revés de lo que pasa en las consultas clínicas, donde las mujeres son más propensas a buscar ayuda que los varones de su misma edad.
Cuando el mismo estudio se hace extensivo a pacientes adultos pero de todas las edades, la proporción de mujeres que acuden a la consulta resulta ser mucho más elevada: 33%, un tercio del total. Resulta evidente, entonces, que a medida que las mujeres avanzan en edad se preocupan mucho menos que antes por sus actividades sexuales, precisamente al revés de lo que ocurriría en los varones.
Aún hay un dato más que apoyaría esto último, y es que casi la mitad de las mujeres mayores de 60 que sí consultan -el 40%, exactamente- lo hacen aquejadas por disfunciones de sus maridos o parejas y no por las propias. La siguiente causa más frecuente por la que consultan es la falta de deseo ("deseo sexual hipoactivo", como se lo cataloga en el estudio), aunque esto no representa más que un 29%, con lo que parece quedar bien claro que la principal preocupación femenina a medida que se avanza en edad, sexualmente hablando, es la respuesta que sus parejas tienen para con ellas.
El estudio fue dirigido por el doctor Andrés Flores Colombino, médico psiquiatra y sexólogo clínico, docente de la Facultad de Medicina del Uruguay y miembro de SASH y de la Asociación Mundial de Sexología (WAS), quien realizó el muestreo sobre más de 2.500 pacientes en una clínica de la ciudad de Montevideo. Consideró muy significativos los datos obtenidos, aunque aclaró que en realidad no pueden hacerse extensivos a toda la población. De hecho una estadística reciente indicó que en la Argentina sólo consulta un 15% de los varones con dificultades para la actividad sexual.

Pensar caso por caso
En opinión de Flores Colombino, la aparición hace 5 ó 6 años de medicamentos facilitadores de la erección (sildenafil, tadalafil), ha sido decisiva en esta mayor predisposición a consultar de los varones de edad: "Hoy tienen más esperanzas -explica-; antes ni siquiera consultaban. La biotecnología está dando una respuesta más frecuente a los problemas del varón con la disfunción eréctil ?que ha sido el motivo por el que acudió más del 80% de los mayores de 60 al consultorio?, pero todavía quedan cuentas pendientes con la disfunción de la mujer, pues al suponer que no existen soluciones disponibles consultan mucho menos."
Ana María Fernández, psicoanalista de SASH, advirtió sobre el peligro de considerar "disfunción" a cualquier dificultad que se tenga en la vejez para mantener relaciones tal como se lo hacía en la juventud: "Hay que pensar caso por caso si es que hay una disfunción, si estamos ante un problema clínico o si se trata de la declinación de una forma de erotismo ".
Desde este punto de vista, considerando una disfunción a lo que en realidad no serían más que transformaciones propias de la edad, "se corre el riesgo de que pequeñas fallas en la erección, dentro de un paradigma donde eso sería muy grave, terminen agudizando las fallas", y además se cerrarían las posibilidades hacia múltiples caminos del erotismo capaces de procurar "una maravillosa vejez sexual".
Flores Colombini menciona lo que llaman "pseudo-disfunciones sexuales", es decir, lo que sufren las personas mayores "cuando aparecen cambios fisiológicos considerados habituales y normales, pero que producen ansiedad y temores que sí terminan provocándoles una disfunción genuina, o simplemente no consultan por vergüenza, por considerar que su ciclo de actividad sexual ha terminado, y se retiran a cuarteles de invierno".

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