03 Diciembre 2003 Seguir en 

La edad produce cambios graduales y progresivos en los diferentes tejidos del organismo. Por lo general este proceso determina la disminución de la capacidad funcional de los sistemas celulares. La declinación de las funciones biológicas, la atrofia de la mayoría de los tejidos, la mayor vulnerabilidad a infecciones con la alteración del sistema inmune y el aumento de la susceptibilidad al desarrollo de procesos malignos, son parte de los cambios que caracterizan al envejecimiento. Dichos cambios, expresados más o menos precozmente, se manifiestan netamente en la etapa pos- reproductiva.
"Con la llegada de la menopausia la piel de las mujeres sufre un resecamiento notorio debido a que disminuye el manto ácido de la piel. El factor hormonal es determinante ya que los estrógenos son los que mantienen la elasticidad de la piel", señaló Alejandro Cordero, jefe de la Sección de Cosmiatría del Servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas José de San Martín, durante la realización del XV Congreso Ibero- Latinoamericano de Dermatología que tuvo lugar en Buenos Aires recientemente.
Según el especialista, a las modificaciones propias de la menopausia se suman "las agresiones del medio ambiente, los factores sociológicos y psicológicos. Existen dos tipos de envejecimiento cutáneo. Por un lado, el envejecimiento intrínseco está directamente relacionado con el paso del tiempo, el desgaste natural de las células y la disminución del estímulo hormonal entre otros. En otro aspecto, el envejecimiento extrínseco es una consecuencia directa de los efectos de la radiación solar crónica sobre la piel y de los radicales libres, que producen el característico tinte amarillento de la piel y las arrugas", sostuvo Cordero.
Antes de los 30
En este sentido, el experto subrayó la importancia de la utilización de protectores solares como forma de evitar o disminuir los efectos del denominado fotoenvejecimiento. "La prevención comienza a los 20 y 30 años. Hay que usar protectores solares, nunca es demasiado tarde para intentar protegerse del sol", recalcó.
Por su parte, Anne Bouloc, dermatóloga y Master en Farmacología de la Universidad XII París, hizo hincapié en la importancia de estudiar las modificaciones de las propiedades biomecánicas de la piel con la edad. "La piel cambia radicalmente con la edad. Durante el proceso del envejecimiento, se alteran su composición, su organización estructural y consecuentemente sus propiedades biomecánicas. Si la piel de los ancianos se encuentra más móvil sobre los músculos y más extensible, es porque intrínsecamente es más rígida que la piel del adulto. Las informaciones clínicas y experimentales obtenidas en el climaterio, involucran fuertemente a la deprivación estrogénica como factor contribuyente. En este sentido, nuevos estudios experimentales deben ser desarrollados para lograr una mejor correlación entre los parámetros físicos y la clínica cutánea", manifestó Bouloc.
"Con la llegada de la menopausia la piel de las mujeres sufre un resecamiento notorio debido a que disminuye el manto ácido de la piel. El factor hormonal es determinante ya que los estrógenos son los que mantienen la elasticidad de la piel", señaló Alejandro Cordero, jefe de la Sección de Cosmiatría del Servicio de Dermatología del Hospital de Clínicas José de San Martín, durante la realización del XV Congreso Ibero- Latinoamericano de Dermatología que tuvo lugar en Buenos Aires recientemente.
Según el especialista, a las modificaciones propias de la menopausia se suman "las agresiones del medio ambiente, los factores sociológicos y psicológicos. Existen dos tipos de envejecimiento cutáneo. Por un lado, el envejecimiento intrínseco está directamente relacionado con el paso del tiempo, el desgaste natural de las células y la disminución del estímulo hormonal entre otros. En otro aspecto, el envejecimiento extrínseco es una consecuencia directa de los efectos de la radiación solar crónica sobre la piel y de los radicales libres, que producen el característico tinte amarillento de la piel y las arrugas", sostuvo Cordero.
Antes de los 30
En este sentido, el experto subrayó la importancia de la utilización de protectores solares como forma de evitar o disminuir los efectos del denominado fotoenvejecimiento. "La prevención comienza a los 20 y 30 años. Hay que usar protectores solares, nunca es demasiado tarde para intentar protegerse del sol", recalcó.
Por su parte, Anne Bouloc, dermatóloga y Master en Farmacología de la Universidad XII París, hizo hincapié en la importancia de estudiar las modificaciones de las propiedades biomecánicas de la piel con la edad. "La piel cambia radicalmente con la edad. Durante el proceso del envejecimiento, se alteran su composición, su organización estructural y consecuentemente sus propiedades biomecánicas. Si la piel de los ancianos se encuentra más móvil sobre los músculos y más extensible, es porque intrínsecamente es más rígida que la piel del adulto. Las informaciones clínicas y experimentales obtenidas en el climaterio, involucran fuertemente a la deprivación estrogénica como factor contribuyente. En este sentido, nuevos estudios experimentales deben ser desarrollados para lograr una mejor correlación entre los parámetros físicos y la clínica cutánea", manifestó Bouloc.







