Siempre pensamos de manera simbólica

Por Gustavo Martinelli

30 Noviembre 2003
Como las naciones antiguas, como los niños, como los sueños, los hombres siguen pensando de manera simbólica. De allí, la frescura de los cuentos que integran este libro maravillosamente elaborado por Ana María Shua. Se trata de una recopilación de historias, fábulas y leyendas populares de distintas culturas, casi todas anónimas y transmitidas de boca en boca, que están dedicadas al ingenio y a la sabiduría en sus múltiples manifestaciones. Desde la inventiva elemental que se destaca en una broma hasta la reflexión profunda sobre la condición del hombre, todas las variantes están presentes en este libro. Claro que hay algunos límites. La misma escritora aclara, por ejemplo, que las historias se circunscriben a la sabiduría secular, dejando de lado la espiritual. Algunas han sido tomadas del judaísmo, el sufismo o el zen. Otras, en cambio, pertenecen al folclore africano, europeo o australiano. Pero todas tienen algo en común: invitan a la reflexión. En el cuento ruso "La muchacha inteligente", por ejemplo, se usa el recurso del juego de preguntas y respuestas para ejemplificar cómo un humilde plebeyo puede deslumbrar al rey. Pero este recurso es muy usado también en las historias del Talmud, atribuidas al rey Salomón, que fue famoso por su gran inteligencia y por sus sabias decisiones judiciales. En la historia africana "El mono y el camaleón", los animales satirizan a los poderosos y las costumbres sociales, aunque esta versión está basada en uno de los cuentos que Birago Diop, un gran narrador oral senegalés, escribió y tradujo al francés. En la fábula del sur de Nepal "Las aventuras de Tiomío", que tiene un origen indio, el lector se divierte con una exposición de distintos trucos ingeniosos usados para desvalijar al prójimo y que son perfectamente comparables a los de la película argentina "Nueve reinas". Y, finalmente, el cuento árabe "Historia de dos maridos" presenta las andanzas de una mujer de arrolladora inteligencia que termina siendo reivindicada. Estas son sólo algunas de las historias recopiladas por Shua. En el libro hay muchas más que están escritas en un lenguaje accesible y que cuentan con pequeños resúmenes sobre su origen y su vinculación con otras culturas. Esta suerte de paseo elemental por las historias ancestrales que dieron sustento a la humanidad alcanza para ubicar este libro en un lugar preponderante de la biblioteca. Precisamente, fue Emerson quien escribió que una biblioteca es una especie de gabinete mágico habitado por millones de espíritus. Y esos espíritus pueden renacer, pueden volver a la vida cada vez que un lector abre uno de esos libros. Porque, mientras el libro está en el estante, es una cosa más entre las cosas. Pero cuando el lector abre sus tapas y hojea sus páginas, miles de espíritus echan a volar. La buena artesanía de este libro es cosa evidente. Pero mucho más importante es lo que deja.(c) LA GACETA

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