Si el diabético controla su glucemia puede evitar complicaciones renales

Tanto el insulinodependiente como el diabético tipo II deben evitar las nefropatías

26 Noviembre 2003
Veinte años atrás, era ya algo habitual que los pacientes diabéticos tipo I o insulinodependientes comenzaran a experimentar complicaciones renales luego de 11 o 12 años de evolución de su enfermedad. Llegado ese punto, la historia natural de la afección consistía en llegar una década después a la insuficiencia renal, lo que los obligaba a someterse periódicamente a sesiones de hemodiálisis.
Hoy, para aquellos que logran poner bajo control sus niveles de glucosa en sangre, la insuficiencia renal puede ser evitada en la casi totalidad de los casos. Los modernos sistemas de automonitoreo y los avanzados regímenes terapéuticos constituyen una herramienta fundamental para detener, y en algunos casos revertir, el avance del deterioro renal al que puede dar lugar la diabetes.

Sin insuficiencia renal
"Controlar los niveles de glucemia muy estrictamente, mantener adecuados niveles de presión arterial y en algunos casos tomar medicación preventiva permite evitar la insuficiencia renal", explica el doctor León Litwak, jefe de la Sección Diabetes y Metabolismo del Servicio de Endocrinología del Hospital Italiano de Buenos Aires.
En la Argentina, se estima que la diabetes afecta a tres millones de personas, de las cuales aproximadamente el 90% corresponde al tipo II o no insulinodependiente. Según recientes proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de la Diabetes (FID), en los próximos veinticinco años se duplicará el número de personas que conviven con la enfermedad.

Complicaciones evitables
"La nefropatía diabética es una de las complicaciones crónicas de la diabetes ?afirma el doctor Isaac Sinay, jefe del Centro de Endocrinología y Metabolismo del Hospital Francés-. En una primera etapa se caracteriza por un aumento de la filtración glomerular, mientras que en una segunda se caracteriza por la aparición en orina de microalbuminuria."
Justamente, es la microalbuminuria la que permite detectar el comienzo de la nefropatía diabética, y la que señala la necesidad de un tratamiento precoz para detener el daño renal que de no ser frenado puede conducir a la insuficiencia renal terminal, cuyos únicos tratamientos son la hemodiálisis o el trasplante de riñón.
Por eso, dice Sinay, es fundamental que el paciente tenga un análisis de orina anual para detectar la presencia de microalbuminuria, rutina diagnóstica que en los diabéticos tipo I puede comenzar a los cinco años de haberse detectado la diabetes, pero que en los tipo II deben empezar en el mismo momento del diagnóstico.
"En esta etapa es importante mantener un buen control de los niveles de glucosa en sangre, también un muy buen control de la presión arterial, para lo que es necesario reducir el consumo de sal, no forzar demasiado al riñón con una dieta con exceso de proteínas o de grasas, y en algunos casos recurrir a ciertos medicamentos que habitualmente se utilizan en la hipertensión pero que en estos pacientes tiene un efecto protector sobre el riñón", enumera Sinay. Dos buenos indicadores que se está en el camino correcto son un análisis de hemoglobina glicosilada con valores menores al 7,5% y una medición de presión arterial no mayor a 120/80.

Infecciones recurrentes
Otra de las grandes complicaciones renales de las personas con diabetes son las infecciones urinarias. Según el doctor Sinay, estas son especialmente frecuentes en "mujeres posmenopáusicas, varones con hipertrofia prostática o en casos de vejiga neurogénica. Todas estas situaciones causan retención urinaria, lo que facilita un proceso inflamatorio en los riñones".
Afortunadamente, como explica este especialista, vicepresidente de la Federación Panamericana de Endocrinología, la clave para la prevención es un buen control diabetológico.
"Esta proclividad a las infecciones se reduce notablemente si hay un buen control de la diabetes en los pacientes más allá de las demás condiciones que aumentan el riesgo de infecciones", concluye.

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