Intestino irritable. Un síndrome que afecta a 4 millones de argentinos adultos

Estiman que en el mundo existen 250 millones de personas que sufren problemas gastrointestinales funcionales. En la Argentina habría unos 4 millones de adultos que padecen la afección. Es, además, la segunda causa de ausentismo laboral

26 Noviembre 2003
Se trata de un problema funcional crónico, que se manifiesta con un conjunto de signos y síntomas: dolor y molestia abdominal; hinchazón y alteración del hábito evacuatorio: constipación, diarrea o alternancia. De ahí que la patología se divida en esos tres tipos.
El trastorno afecta al 16% de la población argentina. El tratamiento incluye modificaciones en el estilo de vida. Esto implica un adecuado manejo del estrés, cambios en los hábitos alimentarios y distintos medicamentos para aliviar cada uno de los síntomas.

El síndrome de intestino irritable es una patología que pocos la consultan
En la Argentina, casi 4 millones de personas (el 16% de la población adulta) pueden padecer el Síndrome de Intestino Irritable (SII), siendo mucho mayor la frecuencia en mujeres: por cada hombre lo sufren dos mujeres. Si bien el Síndrome del Intestino Irritable puede presentarse en personas de cualquier edad, el cuadro comienza a manifestarse entre los 20 y los 29 años, y alcanza su pico máximo en mujeres entre los 45 y los 55 años.
Es la segunda causa de ausentismo laboral en el mundo, solamente superada por el resfrío. En Estados Unidos y el Reino Unido, se estima que el SII afecta del 14% al 24% de las mujeres y del 5% al 19% de los hombres en edad adulta En el mundo existen 250 millones de personas que padecen trastornos gastrointestinales funcionales.
Si bien las cifras son difíciles de establecer, se estima que menos de la mitad de las personas que presentan síntomas consultan al médico. De todos modos, las razones más frecuentes de consulta son: el dolor abdominal, el estrés y el temor a padecer una enfermedad grave.
Si bien estos factores no son la causa del SII, pueden agravar o desencadenar los síntomas. Asimismo otros factores psicológicos pueden agravarlo o actuar como disparadores. Ocasiones tales como los momentos del estudiante antes de un examen o del adulto antes de un evento laboral o social, pueden desatar los síntomas.
Las situaciones preocupantes y estresantes, como la pérdida del trabajo, la pérdida de un familiar, una separación, son circunstancias que pueden producir síntomas intestinales como dolor o cambios de hábitos evacuatorios, aún en personas sanas. Los pacientes con SII reaccionan de una manera exagerada a estos eventos y la exacerbación de sus síntomas es la respuesta a tales circunstancias.
Los síntomas, en general crónicos y recurrentes, varían entre los pacientes. Aún en un mismo paciente varían con el paso del tiempo. Además suele haber períodos sin síntomas. Los más comunes y vinculados al sistema digestivo son los siguientes:
Hinchazón o distensión abdominal. Este síntoma muy frecuente es, en muchas ocasiones, el dominante. No suele presentarse al despertar y, en cambio, se desarrolla durante el curso del día.
Dolor o molestia abdominal: Siempre se encuentra presente y puede ser de intensidad y localización variables, e intermitente, y rara vez despierta al paciente. En general, el dolor se alivia con la defecación o eliminación de gases.
Hábitos intestinales alterados. Se manifiestan por una alteración en el tránsito de la materia fecal en el intestino, rápido en el caso de diarrea y lento en la constipación; algunos pacientes sufren el problema en forma alternada.
Sensación de evacuación incompleta. Esta es una característica de recto irritable. Se manifiesta por la urgencia por defecar (a menudo por la mañana). Presencia de moco en las deposiciones.
Novartis Argentina ha comenzado una campaña de concientización para la cual se habilitó una línea telefónica, 0800-777-5555, y un site en Internet, www.decilenoalsii.com.ar, para consultas. Además se entregará en los consultorios médicos una guía para pacientes, que ayudará a orientar a las personas sobre los primeros síntomas de la enfermedad.

Aprender a manejar el estrés es vital
El síndrome de intestino irritable (SII) es una a enfermedad, y sin embargo, menos de la mitad de los que lo sufren consultan al médico. Es un trastorno funcional crónico y recurrente, que se manifiesta por un conjunto de signos y síntomas. Por tal motivo se lo divide en tres subtipos: Síndrome del Intestino Irritable constipado (SII-C), diarreico (SII-D) o alternante (SII-A). Si bien se trata de un trastorno -conocido también, entre otros términos, como colon irritable- que altera significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen, muy pocas personas son conscientes de la importancia de consultar al médico para tratarlo de manera eficaz. En la actualidad el tratamiento del Síndrome de Intestino Irritable (SII) incluye diferentes esferas: modificaciones en el estilo de vida del paciente, lo que implica un adecuado manejo del estrés, modificaciones en los hábitos alimentarios, para disminuir la frecuencia y la severidad de los síntomas y distintos medicamentos para aliviar cada uno de los síntomas.
Por ello, para evitar el uso de múltiples medicamentos, en los últimos años la investigación científica ha dirigido sus esfuerzos a formular nuevos fármacos que permitan tratar de manera integral, los tres síntomas característicos del subtipo constipado.

Puede tener signos extradigestivos
El Síndrome de Intestino Irritable presenta asimismo una serie de síntomas extradigestivos, especialmente fatiga, dolores musculares, dolores de cabeza y síntomas urinarios (molestias al orinar).
También puede presentarse anemia, sangrado intestinal, pérdida de peso o fiebre, y tales síntomas pueden deberse a otros problemas. Por este motivo, ante la presencia de algunos de estos síntomas se debe requerir la inmediata intervención del médico.
Esta enfermedad es una dolencia de vieja data, que fue conocida y descripta por la medicina desde el siglo XIX. Desde entonces, muchos nombres han sido empleados para identificar la patología, entre ellos: colon irritable, colon espasmódico, colitis mucosa, colitis mucosa neurogénica, colon inestable, colon nervioso, colon espástico, colitis nerviosa, colitis espástica.

Principales disparadores
Los disparadores principales del Síndrome de Intestino Irritable pueden ser ciertas comidas y sustancias alimenticias, pero también influyen sensiblemente el estrés y algunos problemas psicológicos como la ansiedad, el pánico, la depresión.
También pueden dar origen a la enfermedad los abusos físicos, sexuales o emocionales; la acción de determinadas drogas y medicamentos; inflamaciones o infecciones; y determinados estados hormonales, en particular el ciclo menstrual.

Informar al paciente sobre su mal
En la actualidad, el tratamiento del Síndrome de Intestino Irritable se inicia con:
Adecuada y correcta información por parte del médico al paciente, acerca de su trastorno.
Indicaciones sobre la necesidad del cambio en el estilo de vida, en particular el manejo del estrés y de otras situaciones angustiantes o preocupantes.
Modificaciones en la dieta, procurando disminuir la frecuencia y la severidad de los síntomas.
Tratamiento específico para aliviar los síntomas.

Chau café, alcohol y edulcorantes
Eliminar o disminuir el consumo de lácteos.
Evitar la cafeína, el alcohol y los edulcorantes con sorbitol
Ingerir fibra: cereales de grano entero, fruta y vegetales.
Sin embargo una dieta muy rica en fibras algunas veces puede
empeorar los síntomas como la hinchazón.
Evitar porotos o lentejas (carbohidratos fermentables).
Consumir las comidas en forma fraccionada
Ingerir alimentos con bajo contenido graso
Aumentar la ingesta de líquidos (para los casos de constipados).
Evitar el uso excesivo de laxantes

Hay un tratamiento para cada caso
Dados los diferentes síntomas que se conjugan para determinar el Síndrome del Intestino Irritable (SII), los tratamientos farmacológicos que se aplican en la actualidad se dirigen a actuar sobre cada uno de los síntomas predominantes. Así, el paciente recibe:
Para la constipación: fibra en la dieta con abundante líquido,
laxantes osmóticos o de volumen.
Para las diarreas, antidiarreicos y fibra
Para el dolor abdominal, antiespasmódicos o antidepresivos.
Para la distensión, antiflatulentos

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