Injertan cartílago líquido en las rodillas con lesiones

Cada problema se soluciona con una técnica específica

19 Noviembre 2003
Actualmente existen nuevas esperanzas de recuperación para aquellos deportistas con lesiones en los cartílagos de la rodilla. Tales lesiones, generalmente, hacen que la articulación se deteriore progresivamente.
Hasta hace poco la única alternativa era esperar hasta que el paciente requiriera un reemplazo de rodilla. Ahora las cosas han cambiado: existen varias técnicas para reemplazar el cartílago, dejando la prótesis de rodilla como un recurso para casos muy avanzados, típicos en pacientes mayores que pueden llevar una vida más sedentaria.
"La restauración de cartílago es una de las áreas más nuevas y emocionantes que existen en la ortopedia. Se toman ciertas áreas dañadas del cartílago y se reemplazan por transplantes de cartílago nuevo y saludable, que crece en la rodilla y previene una artritis que podría llevar a un reemplazo de rodilla", dice el doctor Michael G. Dennis, cirujano ortopedista especializado en Medicina Deportiva, afiliado al Aventura Hospital and Medical Center, en Miami.
"De las diferentes técnicas para realizar el injerto de cartílago, la más revolucionaria se denomina en inglés ?Autologous Chondrocyte Implantation? (ACI) y en español implante autólogo de condrocitos", afirma Dennis.
La técnica ACI se aplica en pacientes generalmente jóvenes que han sufrido lesiones focales no generalizadas en el cartílago de la rodilla, por actividades laborales o la práctica de algún deporte. Estas lesiones también pueden surgir con sólo pisar en falso al bajar una escalera o tropezar al caminar.
La técnica consiste básicamente en extraer células de un área no muy crítica o importante del cartílago lesionado, como para una biopsia (del tamaño de un botón de camisa). Esas células van a un laboratorio especial, donde se comprueba que están sanas y son apropiadas para cultivarlas (para que se reproduzcan). En cuatro o seis semanas devuelven un frasquito con líquido especial, con doce millones de células, según explicaciones del doctor Dennis.
"Lo que hacemos -indicó el cirujano- es tomar la rodilla, recortamos todo el borde de la lesión para que no quede irregular; y luego tomamos la tibia y le sacamos un trocito del tejido suave que la recubre (periostio), para usarlo como parche en la lesión de cartílago. Cosemos el parche con puntos muy finos, dejando una pequeña abertura para inyectar las células cultivadas y terminamos de coser el parche. El paciente se va a casa y comienza su terapia de rehabilitación especial. Con el tiempo, esas células maduran y se convierten en cartílago firme".
Las primeras ocho semanas el paciente debe usar muletas, después puede caminar pero no correr antes de tres meses. "Tuve el caso de una maratonista que después de un año pudo volver a competir en maratones. Si se compara un año con no poder volver a competir, la ventaja es muy grande", dice el médico.
Dennis asegura que la mayoría de pacientes a los cuales se practicó el ACI por primera vez, se encuentran bien después de varios años, por la cual se aprobó esta técnica en los Estados Unidos. A este éxito contribuye el hecho de que el cartílago no es rechazado por el cuerpo, ya que es tejido del mismo paciente. Esta es la razón por la cual el paciente no tiene necesidad de tomar inmunosupresores para evitar el rechazo ni esteroides para la inflamación.

Existe una técnica para cada tipo de problema
Entre las otras técnicas de injerto de tejido se halla la llamada Mosaicoplastía, en la cual no hay inyección de líquido, sino que se sacan trocitos de cartílago sano de la misma rodilla para reparar con ellos las lesiones existentes. Michael G. Dennis dice que en algunos casos esto no es aconsejable; porque "es robarle a Pedro para pagarle a Pablo", dice.
Otra técnica es la denominada Allograph. Se usa cartílago de cadáver y en lesiones más grandes.
En los injertos de cartílago sólido no se necesita el parque de periostio, porque no hay líquido que se pueda salir; lo que se usan son tornillos que hoy en día pueden ser de materiales bioabsorbentes, los cuales en aproximadamente un año se disuelven.
El ortopedista aclara que existe una técnica más elemental llamada Microfractura, para lesiones muy pequeñas. Esta consiste en hacer sangrar el hueso, para que la misma sangre selle la lesión. Esta técnica suele ser el primer recurso del cirujano, cuando calcula que la misma será suficiente para resolver el problema sin necesidad de un injerto.
Si se ponen en orden estas técnicas de acuerdo con la gravedad de la lesión, dice el experto, las opciones son: Microfractura, Mosaicoplastía, ACI, Allograph, y por último reemplazo de rodilla con prótesis.

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