19 Noviembre 2003 Seguir en 

El virus "A" produce una inflamación, una patología particular en el hígado: la hepatitis A. En una comunidad como la de Tucumán, que está lejos de disponer de agua potable en todos los pueblos, barrios, villas o ciudades; en donde los residuos generales y especialmente los cloacales no tienen tratamientos correctos, el virus "A" que se excreta por la materia fecal tiene amplias posibilidades de diseminarse y permanecer activo por tiempo prolongado. Esto sirve para justificar que la Hepatitis A esté todo el año presente en Tucumán y con mayor incidencia en el verano, debido a las altas temperaturas y a las conductas de la población (bañarse en ríos o canales contaminados). También suben las napas freáticas, que elevan el volumen de agua contaminada en la superficie.
"Los principales afectados son los niños menores de cinco años. La enfermedad puede presentarse en forma leve -como una gripe-; moderada: el niño se enferma unas cuatro o cinco semanas y en el 30% de los casos la piel se pone amarillenta; y la tercera forma (a menos frecuente) es la hepatitis fulminante", coincidieron en señalar a SALUD los infectólogos tucumanos Aída Torres y Emilio Buabse.
La presencia de cualquiera de los tipos del mal pone desesperante a la familia del enfermo y a la comunidad que lo rodea, debido a la evolución incierta del niño y del temor de haber sido contagiado por el paciente. Los médicos sostienen que la ciencia ha desarrollado vacunas contra la hepatitis A. "Y lo hizo pensando en situaciones sanitarias como las de Tucumán, más que en los países que tienen cultura cívica y un alto nivel de vida, donde esta enfermedad prácticamente no existe y la vacuna es innecesaria (Suiza y Holanda, por ejemplo) ¿Cuántas generaciones van a pasar hasta que tengamos tales condiciones de vida a la población tucumana?", reflexionó Torres. Y recordó que hace 40 años, desde que se descubrió la causa de la hepatitis A, médicos y pacientes esperaban una solución para evitar la patología. Hoy la vacuna está disponible, con una eficacia del 98%, probada en estudios multicéntricos y aún se sigue dudando de su trascendencia para evitar este mal. No se pone en duda que tanto para esta afección como para otras que también se trasmiten a través de la materia fecal (cólera, diarreas bacterianas, parasitosis) deben tomarse las siguientes:
1- Beber agua potable.
2- Lavarse las manos antes de cada comida.
3- Higiene del hogar y desinfección con lavandina de baños y letrinas, cocinas etcétera..
4- Todas estas medidas se deben profundizar en grupos cerrados de niños, como guarderías o escuelas.
Conociendo nuestra población y las condiciones en las que vivimos, estas medidas aunque parezcan simples ,son de extaordinaria dificultad para concretarlas, puesto que estamos muy distante cultural y económicamente de poder actuar sobre lo que no existe: que es la real prevención.
"No se justifica tener un niño enfermo por una afección que se puede prevenir eficazmente mediante una vacuna", coincidieron en subrayar Buabse y Torres.
"Los principales afectados son los niños menores de cinco años. La enfermedad puede presentarse en forma leve -como una gripe-; moderada: el niño se enferma unas cuatro o cinco semanas y en el 30% de los casos la piel se pone amarillenta; y la tercera forma (a menos frecuente) es la hepatitis fulminante", coincidieron en señalar a SALUD los infectólogos tucumanos Aída Torres y Emilio Buabse.
La presencia de cualquiera de los tipos del mal pone desesperante a la familia del enfermo y a la comunidad que lo rodea, debido a la evolución incierta del niño y del temor de haber sido contagiado por el paciente. Los médicos sostienen que la ciencia ha desarrollado vacunas contra la hepatitis A. "Y lo hizo pensando en situaciones sanitarias como las de Tucumán, más que en los países que tienen cultura cívica y un alto nivel de vida, donde esta enfermedad prácticamente no existe y la vacuna es innecesaria (Suiza y Holanda, por ejemplo) ¿Cuántas generaciones van a pasar hasta que tengamos tales condiciones de vida a la población tucumana?", reflexionó Torres. Y recordó que hace 40 años, desde que se descubrió la causa de la hepatitis A, médicos y pacientes esperaban una solución para evitar la patología. Hoy la vacuna está disponible, con una eficacia del 98%, probada en estudios multicéntricos y aún se sigue dudando de su trascendencia para evitar este mal. No se pone en duda que tanto para esta afección como para otras que también se trasmiten a través de la materia fecal (cólera, diarreas bacterianas, parasitosis) deben tomarse las siguientes:
1- Beber agua potable.
2- Lavarse las manos antes de cada comida.
3- Higiene del hogar y desinfección con lavandina de baños y letrinas, cocinas etcétera..
4- Todas estas medidas se deben profundizar en grupos cerrados de niños, como guarderías o escuelas.
Conociendo nuestra población y las condiciones en las que vivimos, estas medidas aunque parezcan simples ,son de extaordinaria dificultad para concretarlas, puesto que estamos muy distante cultural y económicamente de poder actuar sobre lo que no existe: que es la real prevención.
"No se justifica tener un niño enfermo por una afección que se puede prevenir eficazmente mediante una vacuna", coincidieron en subrayar Buabse y Torres.







