Las larvas de la mosca verde sería la solución para las heridas resistentes

La ciencia médica regresa a la biocirugía empleada en 1930

19 Noviembre 2003
Las heridas en estado normal tienen un proceso de cicatrización de entre 12 o 15 días. Si el período se prolonga pueden iniciarse las complicaciones. Existen heridas denominadas crónicas, éstas son las que han estado abiertas por más de cuatro semanas. Cuando están abiertas por tanto tiempo pueden presentarse infecciones. Actualmente emplean la "Biocirugía" que consiste en el uso de larvas de la mosca verde, que son estériles.
Al analizar los factores que pueden provocar un retraso en el proceso de cicatrización hay que tomar en cuenta al paciente y cuál es el medio ambiente en el que se desenvuelve.
Susana Bermúdez, del Hospital Ramos Mejía, indicó en el XV Congreso Ibero- Latinoamericano de Dermatología, realizado recientemente en Buenos Aires, que "existen factores locales como la contaminación" y aclaró que "si bien todas las heridas están contaminadas no todas están infectadas". Para que una lesión se infecte debe producirse un aumento de la contaminación bacteriana. Además, los hematomas y el tejido necrótico favorecen la infección.
Los denominados factores sistémicos también pueden demorar el proceso de cierre de una herida. Esto tiene que ver con el estado nutricional del paciente. La falta de agua, de vitaminas, de Hierro y de Zinc también ejercen influencia en un mal proceso de cicatrización. A su vez, el alcoholismo, la obesidad y la insuficiencia venosa juegan en contra del paciente que los padece y que tiene una lesión crónica.
"No hay que olvidarse de los factores metabólicos. La diabetes y las fallas renales en pacientes urémicos también retrasan la cicatrización de una herida. Por otra parte, la ingesta de corticoides y de drogas anticoagulantes van a interferir en el cierre de las heridas", indicó Bermúdez.
Los pacientes con HIV y tumores malignos también se verán afectados en la curación normal de las lesiones. A éstas patologías también se agregan los factores neurológicos. Las personas que padecen de incontinencia, edemas, infecciones urinarias o deficiencias neurológicas transitorias tardarán mucho más en el proceso de cierre de sus heridas.
Pero qué pasa con los factores psicológicos. Según Bermúdez, existen líneas de investigación que señalan que el estrés, la pérdida del sueño y la depresión podrían retrasar la cicatrización como así también los desórdenes en la coagulación en las personas hemofílicas o con enfermedades hepáticas.
Existen opiniones cruzadas en cuanto al uso o no de antisépticos. Ana Falabella, dermatóloga de la Universidad de Miami, sostuvo que "hasta el momento se ha dicho que los antisépticos no deben ser usados porque son muy tóxicos a las células que participan en la cicatrización de la heridas crónicas.

Usan sustitutos de piel humana cultivada in vitro
Algo que ha despertado mucho interés en la cicatrización de heridas es la denominada "Biocirugía", que utiliza larvas de la mosca verde, que son estériles. Este tratamiento ya había sido usado en 1930 por el doctor William Beer. Hoy se comprobó que existen bacterias resistentes a antibióticos en un muy alto porcentaje. La Biocirugía es indicada en el tratamiento de heridas necróticas. Las larvas acaban con el tejido necrótico y excretan alantoína, urea y factor de crecimiento celular. En el laboratorio se ha comprobado que la secreción de las larvas es capaz de destruir numerosas bacterias como el estreptococo. Además de ser una terapia muy eficaz es muy rápida.
Por otra parte, entre los sustitutos de piel más utilizados está el Aloderm. Es una piel de cadáver que a través de un proceso de congelado y deshidratación se le han quitado todas las células convirtiéndose en una matriz extra celular. El producto viene deshidratado, como si fuera un apósito y se tiene que hidratar en el centro médico. Una vez hidratado se coloca sobre la herida y luego de unas semanas ésta se cierra.
También se usa piel humana construida in vitro. Es un sustituto que tiene la dermis y la epidermis, se llama Apligraff y se hace a partir de células de prepucio. La apariencia y el comportamiento de esta piel son muy parecidos a los de la piel normal y se utiliza para el tratamiento de úlceras venosas y de pies de diabéticos. "Un estudio recientes se basa en el cultivo de piel humana del folículo piloso. Se le arranca al paciente unos 50 pelos, y en el laboratorio se hace el cultivo de piel y luego se congela. Cada vez que se necesita piel se descongelan las células, las siembran, las expanden y luego mandan el producto. Los pequeños discos de piel cultivada in vitro se colocan luego sobre la herida logrando el cierre de la misma", informó Ana Falabella.

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