Diabetes

La dolencia se caracteriza por un alto índice de azúcar en la sangre. Se toma conciencia sobre la diabetes gracias a las campañas educativas y de prevención. No tiene cura, pero sí buenos tratamientos

12 Noviembre 2003
La diabetes es una enfermedad que padecen casi 180 millones de personas en el mundo, y en la Argentina afecta al 7% de la población. El próximo viernes se recordará el Día Mundial contra la Diabetes. El mal se caracteriza por un exceso crónico de azúcar en la sangre. Esto aumenta el riesgo de infarto, de crisis de apoplejía -un accidente vascular cerebral-, de muerte súbita, de trastornos renales y visuales, entre otros. El 15% de los enfermos sufre de pie diabético, lesiones que si no se tratan generan infecciones, gangrenas y el 70% de las amputaciones que se realizan. El servicio de Diabetes del Centro de Salud y la cátedra de Enfermería Médica de la UNT harán una jornada educativa sobre la dolencia el 24 del actual, en el Hospital, de 8 a 17. Para el 28 organizaron la caminata "Importancia de la actividad física en el diabético".

Si aumentan las ganas de orinar, la sed y el apetito se debe consultar al médico
La diabetes es una enfermedad que se caracteriza por el elevado nivel de glucemia -denominada "azúcar"- en la sangre. Esta alteración se debe a que el páncreas no segrega suficiente insulina, o la producción es suficiente pero las células del organismo no pueden usarla de manera adecuada, según explicó Adriana Messina, especialista en clínica médica y nutrición.
Se diagnostica diabetes cuando el valor de glucemia en ayunas es mayor a 125 mg%. Cuando se presentan valores de glucemia entre 110 a 125 mg% se habla de intolerancia a los hidratos de carbono. ¿Qué significa esto? Son pacientes que pueden desarrollar o no en un futuro la enfermedad. Necesitan un chequeo anual y no requieren tratamiento, excepto un control del peso si presentan sobrepeso.
Para que la glucosa pueda ser usada por las células del organismo como fuente de energía o para que pueda ser almacenada y usada posteriormente, es necesaria la presencia de insulina.
La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda el ingreso de la glucosa al interior de las células y, sin ella, el organismo no puede utilizar los alimentos que ingiere. La falta de producción de insulina o la incapacidad del organismo para utilizarla correctamente conduce a una clasificación de la diabetes.
Existen varios tipos de diabetes pero los dos grandes grupos son:
1- Diabetes tipo I o insulinodependiente: el páncreas no produce o produce insulina en muy pequeñas cantidades. Este tipo de diabetes se la llamaba anteriormente diabetes insulinodependiente o juvenil, pero el término más aceptado en la actualidad es de diabetes tipo I.
Se debe a una destrucción autoinmune de las células beta del páncreas mediada por las células del sistema inmunológico. Quienes la sufren son personas con un peso normal o a veces inferior al normal. Deben aplicarse insulina diariamente, con un programa de alimentación adecuado, ejercicio y controles de laboratorio. La elevación de los niveles de glucemia en cifras superiores a 250 mg% sumado al déficit absoluto o relativo de insulina puede llevar al enfermo a una situación considerada como una emergencia médica denominada cetoacidosis.
2- Diabetes tipo II o no insulinodependiente: este tipo, conocida como no insulinodependiente o del adulto, suele presentarse después de los 40 años y asociada con la obesidad. El páncreas produce insuficiente insulina, o las células del organismo no la usan correctamente. No requiere insulina y se trata con una alimentación adecuada y con hipoglucemiantes orales.

Síntomas característicos
Polifagia: más hambre.
Polidipsia: aumenta la sed.
Poliuria: aumenta la frecuencia de emisión de orina.
La reducción de peso es característico en los insulinodependientes, junto al incremento del apetito. También la fatiga.

Factores predisponentes
Edad: la prevalencia de la diabetes se da en la edad media y tardía. Desde el nacimiento hasta los 20 años sólo 1 de cada 900 personas tienen diabetes; entre los 41 y 50 años, 1 de cada 200; y en mayores de 61 años, una de cada 50.
Sobrepeso: el 80% de las personas con diabetes tipo II se encuentran con sobrepeso cuando se les diagnostica la enfermedad.
Herencia: la persona con familiares diabéticos tiene más probabilidad de sufrir la afección que aquella sin antecedentes familiares.
Complicaciones: la diabetes es una enfermedad crónica que exige un tratamiento médico contínuo y la educación del enfermo para evitar complicaciones agudas y reducir las tardías. Las complicaciones agudas son la cetoacidosis y la hipoglucemia, (descenso de los niveles de glucemia por debajo de 50 mg%). Las complicaciones crónicas se desarrollan en forma progresiva, a lo largo de los años, cuando las cifras de azúcar en sangre se hallan continuamente elevadas. Los órganos m;as dañados son el riñón, los ojos y el sistema nervioso (nefropatía diabética; retinopatía diabética y neuropatía)

Tratamiento
El objetivo es mantener al enfermo en un estado de normoglucemia. Para ello existen cuatro pilares fundamentales.

1- Alimentación:es fundamental un correcto plan alimentario. Se basa en aportar las calorías necesarias para el paciente, llevándolo al peso normal, dado que es frecuente en los diabéticos tipo I la presencia de bajo peso o la desnutrición, y en diabéticos tipo II la presencia de sobrepeso.

2- Ejercicios: se debe incluir un plan de ejercicio regular, dado que disminuye la cantidad de glucosa sanguínea y el requerimiento de insulina, favoreciendo también el descenso de peso.

3- Insulina: la cantidad y el tipo de insulina varía de acuerdo a cada diabético. La dosis debe ser indicada por el médico tratante.

4- Hipoglucemiantes: son útiles en pacientes con diabetes tipo II cuando el plan alimentario fracasa.

Puede presentarse en la adolescencia
La diabetes en la adolescencia puede ser la continuación de la enfermedad diagnosticada en la infancia o bien aparecer en este momento de la vida. Cómo se presenta la patología, el diagnóstico y control no difieren de la diabetes en la infancia. Debido a que en esta etapa de la vida el organismo se encuentra sometido a continuos cambios y en constante crecimiento, aumentan los requerimientos de insulina y las calorías de la dieta.
El plan de alimentación debe contemplar un aumento de las calorías y de las proteínas. La distribución de las comidas y las colaciones deben adaptarse a la actividad que desarrolle el adolescente.
Cuando los requerimientos de insulina superan las 40 unidades diarias, la aplicación se fracciona en dos: antes del desayuno y dela cena. En algunos casos puede ser necesario el refuerzo con insulina corriente en algún momento del día.

Es importante la colación
La práctica de ejercicio mejora los niveles de glucosa en sangre y la dieta debe planificarse de acuerdo a la actividad física, haciendo coincidir los momentos de mayor ingesta previos al ejercicio. La distribución de las colaciones es fundamental. Probablemente en esta etapa de la vida el factor psicológico es el que más importancia adquiere.

Conductas que cambian
Es habitual que se manifieste rebeldía si el adolescente desarrolla la enfermedad en esta etapa de la vida, lo cual puede conducir a un abandono del tratamiento con consecuencias a veces fatales.
En otros casos, cuando la enfermedad fue diagnosticada en la infancia ya existe un acostumbramiento por parte del adolescente, y la aceptación del tratamiento es diferente.
Para lograr un tratamiento exitoso y un control favorable de la enfermedad es fundamental alcanzar una buena relación médico-paciente y la colaboración familiar.
El adolescente debe tener conocimiento de las complicaciones que puede desarrollar a lo largo de la vida si no realiza correctamente el tratamiento. Cuando se produce el paso a la adultez y se logra la madurez física y psíquica se facilita el cumplimiento de las indicaciones.

Origina el 70% de las amputaciones
El 15% de los enfermos de diabetes puede padecer lesiones en los pies -denominadas pie diabético- originadas por la falta de sensibilidad en las extremidades debido a las alteraciones vasculares. Por lo general, no se les presta atención, pero pueden generar infecciones, gangrenas y hasta amputaciones. "El 70% de las amputaciones que se realizan se debe a la diabetes no tratada correctamente", informaron a SALUD la especialista tucumana, doctora María Isabel Kliver de Saleme ( jefa del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Centro de Salud( y la licenciada Gladis Camargo de Guaraz, experta en pie diabético y titular de la cátedra de Enfermería Médica en la Escuela de Enfermería de la UNT.
Para recordar el "Mes Internacional del Diabético", y brindar una amplia información sobre la diabetes, la terapia, las complicaciones, el plan alimentario y actividad física que necesita, el 24 del actual se hará en el Centro de Salud, de 8 a 15, una jornada donde expondrán distintos especialistas de la salud: médicos, enfermeras, psicólogos. Se invitó a participar a toda la comunidad, especialmente a las personas con factores de riesgo o con antecedentes familiares.
El Servicio de Endocrinología y Diabetes y la cátedra de Enfermería Médica también realizarán el 28 de este mes la caminata educativa "Importancia de la actividad física en el diabético". Está destinada en forma especial a quienes sufren la enfermedad y a las personas con sobrepeso
Kliver de Saleme y Camargo de Guaraz subrayaron que la educación del diabético requiere la intervención de un equipo multidisciplinario de salud.

El mal es la cuarta causa de muerte
La diabetes es la cuarta causa de muerte en la mayoría de los países desarrollados, y las enfermedades cardiovasculares son responsables del 80% de las muertes en personas con diabetes tipo II.
El páncreas en los pacientes con diabetes de tipo I ha perdido la habilidad de producir insulina y de controlar la glucosa en la sangre, por lo tanto la insulina debe ser administrada en forma exógena, varias veces por día.
En los pacientes con diabetes tipo II, el páncreas puede producir insulina, sin embargo los tejidos en los cuales debe actuar se van haciendo "resistentes" a la misma (es decir se necesitan cada vez concentraciones más elevadas de insulina para producir el mismo efecto). Tal situación lleva a las células pancreáticas a producir más y más insulina, hasta que se agotan y dejan de producirla.
La posibilidad de poder contar con drogas que devuelvan a los tejidos la sensibilidad a la insulina (como es el caso de la rosiglitazona), no sólo es beneficioso en cuanto al control glucémico, sino también porque previenen el agotamiento del páncreas.
Si la diabetes no es tratada, pueden sobrevenir alteraciones renales, oculares, neurosensitivas, úlceras, etcétera. Así como el compromiso del aparato cardiovascular puede derivar en un desenlace fatal en algunos pacientes diabéticos.
El costo estimado de la diabetes y de sus complicaciones para la economía norteamericana es de 100 mil millones de dólares por año, de los cuales sólo un 15 % se destina a medicamentos. El resto es para cubrir el costo de las diversas complicaciones del trastorno.
En la Argentina el gasto anual para el tratamiento de la diabetes y sus complicaciones es de 1.200 millones de pesos.
La restenosis es la principal complicación de las personas que han sido operadas a causa de enfermedades cardíacas.
La restenosis es la obstrucción o taponamiento de una arteria coronaria (las arterias que llegan al corazón), que se produce tras un procedimiento mínimamente invasivo, como una angioplastia de balón o un implante de stent (realizado para restablecer el flujo sanguíneo normal en el vaso afectado).

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