09 Noviembre 2003 Seguir en 

Esta novela procura introducir al lector en el clima de angustia colectiva que supone vivir en un país que es víctima del terrorismo. Ambientada en los Estados Unidos de la actualidad, su trama gira alrededor de la aparición de una misteriosa enfermedad que paraliza a sus víctimas, deforma sus extremidades y termina llevándolas al coma y a la muerte.
Una enfermedad desconocida para la que no existen soluciones médicas y que pone en vilo a la sociedad norteamericana, ya castigada por los atentados a las Torres Gemelas (explícitamente citados por el autor) y por una explosión nuclear sobre un crucero repleto de adolescentes. La enfermedad ha atacado a varios funcionarios prominentes y ha generado una tensión política que amenaza con desestabilizar la administración de turno. Sin embargo, el terrorismo no es en realidad el eje de la obra sino más bien el instrumento sobre el cual se articula la idea central: la conspiración política. Un tema particularmente sensible para el público norteamericano y que constituye la clave de la narración de Zeman.
Sus personajes más relevantes son: un joven político que está iniciando una promisoria carrera, una periodista que se convierte en la principal investigadora de los sucesos y un poderoso empresario que aspira a la presidencia y cuyas ideas lo sitúan dentro del espectro ideológico de una derecha conservadora, extrema y xenófoba.
La novela tiene todos los ingredientes de los relatos norteamericanos a los cuales estamos acostumbrados: intriga, acción y suspenso enmarcados en un clima signado por las ambiciones y las traiciones, y condimentados con unos toques de sexo y perversión. En realidad, un texto medianamente entretenido que indudablemente se prestaría para ser convertido en guión cinematográfico. En otras palabras, podría decirse que "El síndrome Pinocho" es una historia de buenos y malos en la que sus personajes juegan papeles estereotipados y se desenvuelven de acuerdo con un esquema de comportamiento bastante previsible.Uno de los protagonistas guarda importantes similitudes con el ex presidente John Kennedy y la periodista (como suele ser en estos casos) es la verdadera heroína de la historia.
El planteo no es muy original y, a pesar de que se lee fácilmente, sus golpes de efecto no alcanzan a atrapar sólidamente la atención del lector.
En cuando a la estructura, está dividido en 86 capítulos, los cuales intentan configurar una crónica de sucesos al mejor estilo periodístico; tiene 446 páginas, las cuales parecen demasiadas en función de los resultados finales.
En definitiva, una obra que, sin estar mal escrita, no es particularmente destacable y más bien puede ser atractiva para el ciudadano medio estadounidense; sobre todo porque toca un tema "de moda" y apunta a reflejar los sentimientos y temores de una población que ya ha dejado de crecer en los cuentos de hadas. (c) LA GACETA
Una enfermedad desconocida para la que no existen soluciones médicas y que pone en vilo a la sociedad norteamericana, ya castigada por los atentados a las Torres Gemelas (explícitamente citados por el autor) y por una explosión nuclear sobre un crucero repleto de adolescentes. La enfermedad ha atacado a varios funcionarios prominentes y ha generado una tensión política que amenaza con desestabilizar la administración de turno. Sin embargo, el terrorismo no es en realidad el eje de la obra sino más bien el instrumento sobre el cual se articula la idea central: la conspiración política. Un tema particularmente sensible para el público norteamericano y que constituye la clave de la narración de Zeman.
Sus personajes más relevantes son: un joven político que está iniciando una promisoria carrera, una periodista que se convierte en la principal investigadora de los sucesos y un poderoso empresario que aspira a la presidencia y cuyas ideas lo sitúan dentro del espectro ideológico de una derecha conservadora, extrema y xenófoba.
La novela tiene todos los ingredientes de los relatos norteamericanos a los cuales estamos acostumbrados: intriga, acción y suspenso enmarcados en un clima signado por las ambiciones y las traiciones, y condimentados con unos toques de sexo y perversión. En realidad, un texto medianamente entretenido que indudablemente se prestaría para ser convertido en guión cinematográfico. En otras palabras, podría decirse que "El síndrome Pinocho" es una historia de buenos y malos en la que sus personajes juegan papeles estereotipados y se desenvuelven de acuerdo con un esquema de comportamiento bastante previsible.Uno de los protagonistas guarda importantes similitudes con el ex presidente John Kennedy y la periodista (como suele ser en estos casos) es la verdadera heroína de la historia.
El planteo no es muy original y, a pesar de que se lee fácilmente, sus golpes de efecto no alcanzan a atrapar sólidamente la atención del lector.
En cuando a la estructura, está dividido en 86 capítulos, los cuales intentan configurar una crónica de sucesos al mejor estilo periodístico; tiene 446 páginas, las cuales parecen demasiadas en función de los resultados finales.
En definitiva, una obra que, sin estar mal escrita, no es particularmente destacable y más bien puede ser atractiva para el ciudadano medio estadounidense; sobre todo porque toca un tema "de moda" y apunta a reflejar los sentimientos y temores de una población que ya ha dejado de crecer en los cuentos de hadas. (c) LA GACETA







