09 Noviembre 2003 Seguir en 

Una y otra vez Ulises regresa a la literatura para protagonizar nuevas versiones de sus aventuras entre seres fantásticos y lugares míticos, detrás de los cuales Homero fue una vez capaz de esconder casi todos los anhelos y los miedos del común de los mortales. Adela Basch adapta la historia del héroe, "padre" de todos los héroes entregados a una búsqueda irrenunciable, para que pueda ser gustada por chicos de edad escolar. Confiada en la creatividad de maestros y "teatreros" vocacionales, Basch ofrece sólo los parlamentos actorales con indicaciones imprescindibles respecto de los lugares donde transcurre la acción y un mínimo de movimientos escénicos, pero sin indicar decorados, vestuario ni iluminación, como invitando a realizar una puesta con los recursos que se puedan conseguir.
El texto, que ya desde el título viene pregonando una rima de índole más bien humorística que mantiene hasta el final, avanza con la intervención de un Presentador y una Presentadora a cargo de los nexos narrativos y de comentarios por lo general destinados a agilizar la acción. Hay trozos a modo de canciones, sin partitura musical, por lo que este aspecto queda librado al gusto de quienes escenifiquen la obrita.
El registro idiomático es totalmente argentino-rioplatense, sin exageraciones, incluido un voseo natural, bien llevado: "¿Quién sos, extranjero, que no puedo llevarte a mi chiquero? ¿De dónde venís?" le dice Circe a "Ulises, el de los muchos matices", mostrando una apertura a las modalidades locales del español emprendida por Alfaguara. Un glosario de personajes míticos y una fresca autopresentación de la autora completan el libro, con simpáticas ilustraciones de Douglas Wright.
Resumiendo, una publicación digna de ser tenida en cuenta por quienes cultivan el teatro para niños y quieren acercar los grandes mitos de Occidente a quienes son aún demasiado jóvenes para la magnificencia de Homero. (c) LA GACETA
El texto, que ya desde el título viene pregonando una rima de índole más bien humorística que mantiene hasta el final, avanza con la intervención de un Presentador y una Presentadora a cargo de los nexos narrativos y de comentarios por lo general destinados a agilizar la acción. Hay trozos a modo de canciones, sin partitura musical, por lo que este aspecto queda librado al gusto de quienes escenifiquen la obrita.
El registro idiomático es totalmente argentino-rioplatense, sin exageraciones, incluido un voseo natural, bien llevado: "¿Quién sos, extranjero, que no puedo llevarte a mi chiquero? ¿De dónde venís?" le dice Circe a "Ulises, el de los muchos matices", mostrando una apertura a las modalidades locales del español emprendida por Alfaguara. Un glosario de personajes míticos y una fresca autopresentación de la autora completan el libro, con simpáticas ilustraciones de Douglas Wright.
Resumiendo, una publicación digna de ser tenida en cuenta por quienes cultivan el teatro para niños y quieren acercar los grandes mitos de Occidente a quienes son aún demasiado jóvenes para la magnificencia de Homero. (c) LA GACETA







