05 Noviembre 2003 Seguir en 

Las vacunas o inmunizaciones han defendido a los niños de enfermedades graves por más de 50 años. Las vacunas estimulan la producción de anticuerpos, que son las defensas contra una enfermedad determinada. Así, el niño será inmune a esa enfermedad si en algún momento se pone en contacto con el germen que la causa, afirma la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Estas son las respuestas a las preguntas básicas que hacen los padres:
¿Por qué se aplica la mayoría de las vacunas durante los primeros 2 años de vida?
Se reciben vacunas durante la niñez, la adolescencia y también en la edad adulta, pero la mayoría de las vacunas se aplican durante los dos primeros años de vida. Esto se debe a que los pequeños son más vulnerables a las dolencias graves. Tienen que estar protegidos antes de ingresar a la escuela, donde estarán expuestos a un gran número de gérmenes.
¿El recién nacido está preparado para recibir vacunas?
Los recién nacidos son capaces de responder a las vacunas en forma normal, ya que empiezan a fabricar anticuerpos a las pocas horas de vida. Un ejemplo claro es el del recién nacido de madre con hepatitis B: es vacunado al nacer y que alcanza un nivel de anticuerpos protectores que lo defienden de la infección. Además, que si su sistema inmunológico no estuviese preparado no podrían enfrentarse a la enorme cantidad de gérmenes a los que están expuestos desde el momento del parto.
¿Es cierto que tantas vacunas que se aplican pueden sobrepasar la capacidad de respuesta del sistema inmunológico e incluso debilitarlo?
No es cierto. El sistema inmunológico es capaz de responder a una gran cantidad y variedad de antígenos. En teoría, un niño podría responder a la aplicación de 10.000 vacunas inyectadas al mismo tiempo. Además, los niños vacunados se defienden mejor de otras infecciones.
¿Qué son los antígenos?
Los antígenos son porciones de un germen o microorganismo que estimulan la producción de anticuerpos. Las vacunas pueden contener un antígeno o más: por ejemplo, las vacunas de la hepatitis B, de la difteria y la antitetánica tienen un solo antígeno; la del sarampión tiene 10; en cambio, la vacuna contra la viruela, que ya no se indica, contenía 200 antígenos. Hay padres que se preocupan por la cantidad de vacunas que se indican actualmente.
¿Debe ser éste un motivo de preocupación?
No, muchos padres se sentirán más tranquilos al saber que hoy los niños están expuestos a un menor número de antígenos que en el pasado. Por ejemplo, los niños vacunados en 1960 recibían en total 3.217 antígenos, en cambio en el año 2000 reciben 123 a 126 antígenos, a pesar de ser vacunados contra más enfermedades.
¿Hay riesgos en recibir varias vacunas al mismo tiempo?
No. Aplicar varias vacunas al mismo tiempo produce la misma respuesta de anticuerpos que si se administraran en forma individual. Además, no aumenta la posibilidad de desencadenar reacciones adversas.
¿Qué reacciones puede producir una vacuna?
En general, cuando una vacuna produce una reacción adversa o indeseable es leve, como fiebre o dolor y enrojecimiento en el lugar de la inyección. Las reacciones más graves son raras, por ejemplo: fiebre muy alta, erupción cutánea generalizada y mucha inflamación en el lugar de la inyección. En esos casos se deberá consultar al pediatra a la brevedad.
¿Se puede vacunar un niño que está enfermo?
Si el niño era sano y tiene una afección leve: fiebre no muy alta, otitis, tos, resfrío o una diarrea leve, podrá vacunarse. En cambio, si tiene una enfermedad grave, se deberá esperar y consultar al pediatra.
Previenen muchas patologías infecciosas
La vacunación o inmunización activa previene las enfermedades infecciosas. No hay vacuna contra todas las patologías, pero las que existen evitan con éxito los males más comunes y más graves de la infancia. Por eso ahora se aplican en forma sistemática a todos los niños. Es un procedimiento simple, eficaz y barato, con resultados sorprendentes.
Con vacunas se erradicaron afecciones que causaban muchas muertes o dejaban severas secuelas permanentes, como la poliomielitis y la viruela.
Las vacunas son también importantes en las embarazadas y en los adultos en general. Como ejemplo cito a la vacuna antitetánica que, ante un accidente. la población la pide con conciencia compartida con los médicos y con la OMS.
En su informe de la 55ª Asamblea Mundial de la Salud, la OMS pide a la directora general que informe al Consejo Ejecutivo y a la Asamblea Mundial de la Salud sobre los progresos en 2002 de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI), asociación internacional integrada gobiernos nacionales, instituciones de salud pública y de investigación; organismos técnicos y filántropos, la industria farmacéutica, la OMS, el Banco Mundial y UNICEF.
La GAVI salva vidas infantiles y de mucha gente mediante la administración de vacunas seguras. Cada año, males prevenibles mediante vacunación provocan la muerte de 1,8 millones de personas, y probablemente varios cientos de miles de defunciones más sean consecuencia de los efectos a largo plazo de la hepatitis B. Más de 30 millones de los niños que nacen cada año -uno de cada cuatro- no son vacunados.
Varios millones más no acceden a las vacunas vitales que se aplican en los países industrializados. La GAVI y el Fondo para Vacunas se esfuerzan por acabar con esta disparidad, facilitando las vacunas a los países más pobres (cuyo producto nacional bruto por habitante es inferior a U$S 1000).
¿Por qué se aplica la mayoría de las vacunas durante los primeros 2 años de vida?
Se reciben vacunas durante la niñez, la adolescencia y también en la edad adulta, pero la mayoría de las vacunas se aplican durante los dos primeros años de vida. Esto se debe a que los pequeños son más vulnerables a las dolencias graves. Tienen que estar protegidos antes de ingresar a la escuela, donde estarán expuestos a un gran número de gérmenes.
¿El recién nacido está preparado para recibir vacunas?
Los recién nacidos son capaces de responder a las vacunas en forma normal, ya que empiezan a fabricar anticuerpos a las pocas horas de vida. Un ejemplo claro es el del recién nacido de madre con hepatitis B: es vacunado al nacer y que alcanza un nivel de anticuerpos protectores que lo defienden de la infección. Además, que si su sistema inmunológico no estuviese preparado no podrían enfrentarse a la enorme cantidad de gérmenes a los que están expuestos desde el momento del parto.
¿Es cierto que tantas vacunas que se aplican pueden sobrepasar la capacidad de respuesta del sistema inmunológico e incluso debilitarlo?
No es cierto. El sistema inmunológico es capaz de responder a una gran cantidad y variedad de antígenos. En teoría, un niño podría responder a la aplicación de 10.000 vacunas inyectadas al mismo tiempo. Además, los niños vacunados se defienden mejor de otras infecciones.
¿Qué son los antígenos?
Los antígenos son porciones de un germen o microorganismo que estimulan la producción de anticuerpos. Las vacunas pueden contener un antígeno o más: por ejemplo, las vacunas de la hepatitis B, de la difteria y la antitetánica tienen un solo antígeno; la del sarampión tiene 10; en cambio, la vacuna contra la viruela, que ya no se indica, contenía 200 antígenos. Hay padres que se preocupan por la cantidad de vacunas que se indican actualmente.
¿Debe ser éste un motivo de preocupación?
No, muchos padres se sentirán más tranquilos al saber que hoy los niños están expuestos a un menor número de antígenos que en el pasado. Por ejemplo, los niños vacunados en 1960 recibían en total 3.217 antígenos, en cambio en el año 2000 reciben 123 a 126 antígenos, a pesar de ser vacunados contra más enfermedades.
¿Hay riesgos en recibir varias vacunas al mismo tiempo?
No. Aplicar varias vacunas al mismo tiempo produce la misma respuesta de anticuerpos que si se administraran en forma individual. Además, no aumenta la posibilidad de desencadenar reacciones adversas.
¿Qué reacciones puede producir una vacuna?
En general, cuando una vacuna produce una reacción adversa o indeseable es leve, como fiebre o dolor y enrojecimiento en el lugar de la inyección. Las reacciones más graves son raras, por ejemplo: fiebre muy alta, erupción cutánea generalizada y mucha inflamación en el lugar de la inyección. En esos casos se deberá consultar al pediatra a la brevedad.
¿Se puede vacunar un niño que está enfermo?
Si el niño era sano y tiene una afección leve: fiebre no muy alta, otitis, tos, resfrío o una diarrea leve, podrá vacunarse. En cambio, si tiene una enfermedad grave, se deberá esperar y consultar al pediatra.
Previenen muchas patologías infecciosas
La vacunación o inmunización activa previene las enfermedades infecciosas. No hay vacuna contra todas las patologías, pero las que existen evitan con éxito los males más comunes y más graves de la infancia. Por eso ahora se aplican en forma sistemática a todos los niños. Es un procedimiento simple, eficaz y barato, con resultados sorprendentes.
Con vacunas se erradicaron afecciones que causaban muchas muertes o dejaban severas secuelas permanentes, como la poliomielitis y la viruela.
Las vacunas son también importantes en las embarazadas y en los adultos en general. Como ejemplo cito a la vacuna antitetánica que, ante un accidente. la población la pide con conciencia compartida con los médicos y con la OMS.
En su informe de la 55ª Asamblea Mundial de la Salud, la OMS pide a la directora general que informe al Consejo Ejecutivo y a la Asamblea Mundial de la Salud sobre los progresos en 2002 de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI), asociación internacional integrada gobiernos nacionales, instituciones de salud pública y de investigación; organismos técnicos y filántropos, la industria farmacéutica, la OMS, el Banco Mundial y UNICEF.
La GAVI salva vidas infantiles y de mucha gente mediante la administración de vacunas seguras. Cada año, males prevenibles mediante vacunación provocan la muerte de 1,8 millones de personas, y probablemente varios cientos de miles de defunciones más sean consecuencia de los efectos a largo plazo de la hepatitis B. Más de 30 millones de los niños que nacen cada año -uno de cada cuatro- no son vacunados.
Varios millones más no acceden a las vacunas vitales que se aplican en los países industrializados. La GAVI y el Fondo para Vacunas se esfuerzan por acabar con esta disparidad, facilitando las vacunas a los países más pobres (cuyo producto nacional bruto por habitante es inferior a U$S 1000).







