05 Noviembre 2003 Seguir en 

No es nuevo el hecho de que con el paso del tiempo la hipertensión arterial (HTA) produzca lesiones en los vasos sanguíneos. Tanto es así, que esta afección es considerada un importante factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares en general, al igual que para otras afecciones en las que se ven involucradas las arterias y las venas. En todo caso, lo nuevo es que estos daños en los vasos que produce la alta presión arterial pueden contribuir con las disfunciones sexuales femeninas.
Igual que en el hombre
Desde hace unos años se sabe que las injurias que sufren los vasos sanguíneos de la región genital masculina como resultado de una hipertensión mal tratada constituyen un factor de riesgo para la disfunción eréctil tan frecuente entre los varones de edad avanzada. Ahora, un estudio realizado por investigadores argentinos revela que algo similar ocurre entre las mujeres con presión arterial elevada.
El estudio en cuestión, publicado semanas atrás en la revista especializada International Journal of Impotence Research, fue realizado en ratas de sexo femenino genéticamente modificadas para padecer hipertensión arterial. Al cabo de los seis meses que duró el estudio se observaron cambios en la estructura anatómica del clítoris, que los científicos postulan que afectarían negativamente la fase de excitación durante una relación sexual.
"Al finalizar el experimento pudimos observar que, en comparación con ratas normales, en aquellas que padecían de hipertensión arterial había diferencias en la estructura anatómica del clítoris que podrían interferir en el mecanismo de excitación", explicó el doctor Amado Bechara, jefe del Sector de Disfunciones Sexuales de la División de Urología del Hospital Durand de la ciudad de Buenos Aires, y principal autor del mencionado estudio.
¿Estos resultados obtenidos en modelos animales pueden ser extrapolados al ser humano? "En lo que refiere a la estructura vascular y a la liberación de neurotransmisores, el modelo de ratas es muy útil de para evaluar ciertas alteraciones que ocurren en la mujer", respondió el especialista, también director médico del Instituto Médico Especializado (IME) de la ciudad de Buenos Aires.
Mecanismo neurovascular
"Tanto la hipertensión como otros fenómenos de índole vascular son mencionados en la literatura médica como factores condicionantes de disfunción sexual ?explicó el doctor Bechara-. Esto ya ha sido ampliamente demostrado en el varón, donde uno sabe que la hipertensión al igual que la diabetes o la hipercolesterolemia son factores de riesgo vascular que producen impotencia o disfunción eréctil. Sin embargo, no existía ningún estudio previo al respecto realizado en mujeres hipertensas".
Aunque los aparatos genitales femeninos y masculinos difieren notoriamente, es posible homologar la fase de respuesta del varón durante la relación sexual llamada erección con la fase de excitación en la mujer, cuyo signo más visible es lubricación genital. "Cuando la mujer se excita, los vasos sanguíneos del clítoris se congestionan, convirtiéndolo en una zona de gran recepción de estímulos", agregó el especialista.
Respuesta a un estímulo
Este no es sino un mecanismo neurovascular de respuesta a un estímulo y, como explicó el doctor Bechara, "cualquier afección que altere la neurotransmisión en el nivel vascular puede producir dificultades para obtener una buena fase de excitación durante la relación sexual. Esta hipótesis es la que nos llevó a buscar diferencias anatómicas en los clítoris de ratas hipertensas que pudieran interferir con su respuesta sexual". Y las encontraron.
"Hoy sería importante que los médicos comencemos a estudiar qué grado de afectación en cuanto a una disminución en la fase de la excitación se presenta en las mujeres que son hipertensas -agregó el especialista en disfunciones sexuales-. A partir de ahí, se abren dos caminos una potencial intervención terapéutica: en primer término, estudiar qué pasa en la fase de excitación de estas mujeres cuando su hipertensión es finalmente controlada".
El segundo paso a estudiar sería ver si se obtiene algún beneficio extra en estas pacientes al recurrir a medicamentos, como el sildenafil, que inhiben mecanismos que alteran las funciones endoteliales afectadas por la hipertensión. "Lo interesante sería saber hasta qué punto es posible mejorar e incluso revertir las alteraciones vasculares que ya han sido causadas por años de hipertensión arterial", concluye el doctor Bechara.
Igual que en el hombre
Desde hace unos años se sabe que las injurias que sufren los vasos sanguíneos de la región genital masculina como resultado de una hipertensión mal tratada constituyen un factor de riesgo para la disfunción eréctil tan frecuente entre los varones de edad avanzada. Ahora, un estudio realizado por investigadores argentinos revela que algo similar ocurre entre las mujeres con presión arterial elevada.
El estudio en cuestión, publicado semanas atrás en la revista especializada International Journal of Impotence Research, fue realizado en ratas de sexo femenino genéticamente modificadas para padecer hipertensión arterial. Al cabo de los seis meses que duró el estudio se observaron cambios en la estructura anatómica del clítoris, que los científicos postulan que afectarían negativamente la fase de excitación durante una relación sexual.
"Al finalizar el experimento pudimos observar que, en comparación con ratas normales, en aquellas que padecían de hipertensión arterial había diferencias en la estructura anatómica del clítoris que podrían interferir en el mecanismo de excitación", explicó el doctor Amado Bechara, jefe del Sector de Disfunciones Sexuales de la División de Urología del Hospital Durand de la ciudad de Buenos Aires, y principal autor del mencionado estudio.
¿Estos resultados obtenidos en modelos animales pueden ser extrapolados al ser humano? "En lo que refiere a la estructura vascular y a la liberación de neurotransmisores, el modelo de ratas es muy útil de para evaluar ciertas alteraciones que ocurren en la mujer", respondió el especialista, también director médico del Instituto Médico Especializado (IME) de la ciudad de Buenos Aires.
Mecanismo neurovascular
"Tanto la hipertensión como otros fenómenos de índole vascular son mencionados en la literatura médica como factores condicionantes de disfunción sexual ?explicó el doctor Bechara-. Esto ya ha sido ampliamente demostrado en el varón, donde uno sabe que la hipertensión al igual que la diabetes o la hipercolesterolemia son factores de riesgo vascular que producen impotencia o disfunción eréctil. Sin embargo, no existía ningún estudio previo al respecto realizado en mujeres hipertensas".
Aunque los aparatos genitales femeninos y masculinos difieren notoriamente, es posible homologar la fase de respuesta del varón durante la relación sexual llamada erección con la fase de excitación en la mujer, cuyo signo más visible es lubricación genital. "Cuando la mujer se excita, los vasos sanguíneos del clítoris se congestionan, convirtiéndolo en una zona de gran recepción de estímulos", agregó el especialista.
Respuesta a un estímulo
Este no es sino un mecanismo neurovascular de respuesta a un estímulo y, como explicó el doctor Bechara, "cualquier afección que altere la neurotransmisión en el nivel vascular puede producir dificultades para obtener una buena fase de excitación durante la relación sexual. Esta hipótesis es la que nos llevó a buscar diferencias anatómicas en los clítoris de ratas hipertensas que pudieran interferir con su respuesta sexual". Y las encontraron.
"Hoy sería importante que los médicos comencemos a estudiar qué grado de afectación en cuanto a una disminución en la fase de la excitación se presenta en las mujeres que son hipertensas -agregó el especialista en disfunciones sexuales-. A partir de ahí, se abren dos caminos una potencial intervención terapéutica: en primer término, estudiar qué pasa en la fase de excitación de estas mujeres cuando su hipertensión es finalmente controlada".
El segundo paso a estudiar sería ver si se obtiene algún beneficio extra en estas pacientes al recurrir a medicamentos, como el sildenafil, que inhiben mecanismos que alteran las funciones endoteliales afectadas por la hipertensión. "Lo interesante sería saber hasta qué punto es posible mejorar e incluso revertir las alteraciones vasculares que ya han sido causadas por años de hipertensión arterial", concluye el doctor Bechara.







