Berni, el artista total

Para LA GACETA - FLORIDA (Bs. As.)

02 Noviembre 2003
Antonio Berni (1905-1981) es el artista argentino más reconocido en el exterior. Su obra se encuentra entre las más cotizadas dentro de la pintura latinoamericana. En 1996, un cuadro de Berni alcanzó un récord entre las obras nacionales cuando un coleccionista pagó 717.500 dólares por la obra "Ramona espera". Sin embargo, no son los caprichos del mercado los que le otorgan un destacado lugar en nuestro Panteón Nacional, sino su obra en sí misma. Dentro de la pintura, Berni ocupa cómodamente una primera fila que comparte con Soldi y Spilimbergo. Pero quizá la cualidad que lo distingue de sus colegas, y lo hace ascender un peldaño más, es su politalentismo. Pintor, muralista, escultor, grabador, dibujante, Berni fue un artista total. Sobresalió, como ningún otro, en las más diversas ramas artísticas en las que, además, experimentó innumerables variantes estilísticas. Paralelamente ejerció la docencia e incursionó en la crítica y en el ensayo fue un precursor y un creador de estilos.
Los orígenes de la amplitud creadora de Berni podemos rastrearlos en su niñez. A los nueve años se incorpora como aprendiz a un taller de vitrales de un artesano catalán que lo inicia en el esmerilado de vidrios, el fileteo de vitrales, el uso del plomo y la manipulación de diferentes elementos. Sus comienzos ejercerán una poderosa influencia en una obra poblada de recursos y de procedimientos. Con once años de edad ingresa al Centro Catalá, donde toma clase de dibujo y pintura con grandes maestros: Enrique Munné y Eugenio Fornells. Expone por primera vez a los quince, en su Rosario natal. A partir de allí emprenderá una carrera meteórica que será acompañada e impulsada por los medios de prensa más relevantes del país y por la crítica especializada. Siendo un veinteañero, expone en París y en Madrid. Luego vendrían New York, Roma, Berlín, Londres y Moscú, entre muchas otras ciudades del mundo.
Con el premio que recibe en la I Bienal de Grabado de Cracovia, en 1966, queda consagrado internacionalmente como grabador. El Berni muralista no fue menor. Pintó la cúpula de las Galerías Pacífico de Buenos Aires junto a Spilimbergo, Castagnino, Urruchua y Colmeiro. Junto a Siqueiros pintó un mítico mural en la residencia del no menos mítico Natalio Botana. Su estilo dio origen al movimiento llamado Equipo Poligráfico Ejecutor, entre los que se incluían Spilimbergo, Castagnino y Policastro.
El creador de Juanito Laguna (un primo es el protagonista del cuadro que ilustra esta nota, dedicado especialmente a LA GACETA) fundó un nuevo estilo, el realismo social... posteriormente denominado nuevo realismo, comprometido decididamente con el rescate de las clases más humildes. Su realismo no fue mimético, forzadamente naturalista, sino personal, crítico. No pretendió reproducir fielmente la realidad (de hecho Juanito Laguna es un paradigma, no tuvo un modelo concreto y real como muchos creyeron); quiso aportar una visión subjetiva y ácida de la realidad percibida. A través de la superación dialéctica de las aparentes contradicciones de su proyecto artístico concibió una estética superlativa, profunda y movilizante.
Fue también Berni un precursor. El hoy llamado arte digital tiene un valioso antecedente en su obra. Berni integró, a partir de 1969, el grupo Arte y cibernética, que expone en Caracas y en Buenos Aires. Vanguardista por naturaleza, presentó espectáculos de ambientación multimedia junto a artistas del instituto Di Tella.
En este incipiente siglo XXI, en el que nos vemos obligados a trazar una línea sobre el siglo que pasó y hacer un balance, la poliédrica y monumental obra de Berni coloca a su autor en un sitial preeminente dentro de la Historia del Arte, no sólo latinoamericana, sino mundial. (c) LA GACETA.

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