26 Octubre 2003 Seguir en 

En plena revolución industrial el romanticismo inglés dio grandes poetas, cuya escritura, según Harold Bloom, tiene una gran vinculación con las revoluciones francesa y norteamericana. Este libro es el último de los tomos de los estudios innovadores que sobre poetas ingleses realizó el polémico ensayista norteamericano Harold Bloom. Sus propuestas provocaron fuertes reacciones dentro de la comunidad crítica, al mismo tiempo que iluminaron vastas zonas dejadas de lado.
"Entre todos los discursos humanos -nos dice- la Poesía (y probablemente su elaboración crítica) es uno de los únicos que no necesita ser reduccionista". Para Bloom es importante la idea de represión y la de influencia. No existe cosa semejante a una tabula rasa y toda obra poética deriva de un precursor, ya sea en forma consciente o inconsciente. De alguna manera la poesía es una agonística, en el sentido de agon (lucha) entre los viejos y los nuevos. Todo poeta responde a sus antecesores. Los poetas "tardíos" son amenazados por los poetas "precursores".
Los trabajos del profesor norteamericano interpretan escritores a través de lecturas detalladas de sus poemas, e instalan el Romanticismo en el centro de la literatura inglesa posrenacentista. La audacia del proyecto está en sostener la permanencia de la imaginación romántica en victorianos y modernistas. En La Compañía Visionaria ataca la visión conservadora de los románticos como poetas de la naturaleza, posición de T. S. Eliot, que seguía la academia americana a mitad del siglo XX. Según la lectura de Bloom, el poema romántico no representa la unión armónica del artista con el mundo, sino su rechazo heroico al tiempo y a la materia. Hay en su caja de herramientas críticas una fusión de gnosis y poesía, que lo llevará, en las décadas siguientes, a hablar de un canon literario.
Como dice en la poesía de Wallace Stevens que sirve de epígrafe a este tomo de La Compañía Visionaria: "Hay una soledad humana, / porción de espacio y de aislamiento, / donde el saber no puede ser negado. / Donde ningún saber fracasa, / la compañía luminosa, la mano, / el brazo que fortalece, / la respuesta profunda / la voz cabal que responde..." Ese conjunto de elegidos son los poetas románticos. De Wordsworth analiza El preludio, donde "la masa colosal de humanidad no pone en movimiento la imaginación del poeta, pero sí lo hace la visión de un hombre perdido en ella". La Memoria y el Tiempo, la Inmortalidad y el Hombre Natural son algunos de los temas. Para Bloom, Wordsworth es un poeta eminentemente masculino.El apartado dedicado a Coleridge comienza con el trabajo sobre lo que se denomina "poemas coloquiales". Para el crítico, El arpa eólica, Abatimiento, El viejo marinero, Kublai Kan, Helada a la medianoche son las poesías más conmovedoras. Muestra cómo la imaginación poética se convierte en la posibilidad de superar el poder de la naturaleza y el arte. En poemas como Abatimiento se muestra cómo la muerte en vida derrota al poeta, parte de esa exploración del infierno que hizo Coleridge.
Bloom cree como una de las cumbres de la lírica a la poesía de John Keats, cuyo estudio está encabezado por las estrofas de Hart Crane: "La imaginación va más allá de la desesperanza, / Superando convención, vocablo y rezo". Sueño y Poesía, el primer poema importante, es un himno que explora su propio crecimiento. "El poder de Keats radica en una apoteosis de los sentidos". Esto se evidencia en piezas líricas como La víspera de Santa Inés y La belle dame sans merci. Lamia es un rompecabezas para la imaginación. El estudio sobre las odas resulta revelador en su ruptura con el sentimentalismo.
Hiperión será su momento trágico. El poema que puede explicar la vida de Keats aunque esta no pueda explicar el poema. En La caída de Hiperión suplica para que lo dejen "observar, con benevolencia, la tarea de la naturaleza humanizándose a sí misma".El epílogo contiene el ensayo "La persistencia del romanticismo", que actualiza su lectura del movimiento. Bloom razona que entre nosotros y los poetas románticos han caído demasiadas sombras: "Otro tiempo, cuyos presagios no parecen estar a nuestro alcance, deberá advenir si finalmente esta compañía de visionarios no ha de ser considerada como otro heroico fracaso". El libro, acompañado por los textos en inglés, nos propone un viaje por una poesía de particular intensidad, que marcó una estructura de sentimiento. La fuerte presencia del ensayista imprime un tono a las interpretaciones, especialmente a partir de sus fuertes marcas religiosas, anticipo de teorías posteriores. El lector se verá llevado a las umbrosas y complejas mansiones del romanticismo.(c) LA GACETA
"Entre todos los discursos humanos -nos dice- la Poesía (y probablemente su elaboración crítica) es uno de los únicos que no necesita ser reduccionista". Para Bloom es importante la idea de represión y la de influencia. No existe cosa semejante a una tabula rasa y toda obra poética deriva de un precursor, ya sea en forma consciente o inconsciente. De alguna manera la poesía es una agonística, en el sentido de agon (lucha) entre los viejos y los nuevos. Todo poeta responde a sus antecesores. Los poetas "tardíos" son amenazados por los poetas "precursores".
Los trabajos del profesor norteamericano interpretan escritores a través de lecturas detalladas de sus poemas, e instalan el Romanticismo en el centro de la literatura inglesa posrenacentista. La audacia del proyecto está en sostener la permanencia de la imaginación romántica en victorianos y modernistas. En La Compañía Visionaria ataca la visión conservadora de los románticos como poetas de la naturaleza, posición de T. S. Eliot, que seguía la academia americana a mitad del siglo XX. Según la lectura de Bloom, el poema romántico no representa la unión armónica del artista con el mundo, sino su rechazo heroico al tiempo y a la materia. Hay en su caja de herramientas críticas una fusión de gnosis y poesía, que lo llevará, en las décadas siguientes, a hablar de un canon literario.
Como dice en la poesía de Wallace Stevens que sirve de epígrafe a este tomo de La Compañía Visionaria: "Hay una soledad humana, / porción de espacio y de aislamiento, / donde el saber no puede ser negado. / Donde ningún saber fracasa, / la compañía luminosa, la mano, / el brazo que fortalece, / la respuesta profunda / la voz cabal que responde..." Ese conjunto de elegidos son los poetas románticos. De Wordsworth analiza El preludio, donde "la masa colosal de humanidad no pone en movimiento la imaginación del poeta, pero sí lo hace la visión de un hombre perdido en ella". La Memoria y el Tiempo, la Inmortalidad y el Hombre Natural son algunos de los temas. Para Bloom, Wordsworth es un poeta eminentemente masculino.El apartado dedicado a Coleridge comienza con el trabajo sobre lo que se denomina "poemas coloquiales". Para el crítico, El arpa eólica, Abatimiento, El viejo marinero, Kublai Kan, Helada a la medianoche son las poesías más conmovedoras. Muestra cómo la imaginación poética se convierte en la posibilidad de superar el poder de la naturaleza y el arte. En poemas como Abatimiento se muestra cómo la muerte en vida derrota al poeta, parte de esa exploración del infierno que hizo Coleridge.
Bloom cree como una de las cumbres de la lírica a la poesía de John Keats, cuyo estudio está encabezado por las estrofas de Hart Crane: "La imaginación va más allá de la desesperanza, / Superando convención, vocablo y rezo". Sueño y Poesía, el primer poema importante, es un himno que explora su propio crecimiento. "El poder de Keats radica en una apoteosis de los sentidos". Esto se evidencia en piezas líricas como La víspera de Santa Inés y La belle dame sans merci. Lamia es un rompecabezas para la imaginación. El estudio sobre las odas resulta revelador en su ruptura con el sentimentalismo.
Hiperión será su momento trágico. El poema que puede explicar la vida de Keats aunque esta no pueda explicar el poema. En La caída de Hiperión suplica para que lo dejen "observar, con benevolencia, la tarea de la naturaleza humanizándose a sí misma".El epílogo contiene el ensayo "La persistencia del romanticismo", que actualiza su lectura del movimiento. Bloom razona que entre nosotros y los poetas románticos han caído demasiadas sombras: "Otro tiempo, cuyos presagios no parecen estar a nuestro alcance, deberá advenir si finalmente esta compañía de visionarios no ha de ser considerada como otro heroico fracaso". El libro, acompañado por los textos en inglés, nos propone un viaje por una poesía de particular intensidad, que marcó una estructura de sentimiento. La fuerte presencia del ensayista imprime un tono a las interpretaciones, especialmente a partir de sus fuertes marcas religiosas, anticipo de teorías posteriores. El lector se verá llevado a las umbrosas y complejas mansiones del romanticismo.(c) LA GACETA







