Cuando la síntesis no perjudica a la investigación

Por Angel Anaya

19 Octubre 2003
El placer de la lectura encuentra en esta recopilación de artículos periodísticos de Armando Alonso Piñeiro una oportunidad como pocas de saciar las ansias de curiosidad y conocimiento de la historia, mediante un vasto y heterogéneo sumario donde la síntesis no impide el rigor de la investigación ni el análisis. Desde los orígenes polémicos de Buenos Aires y los hechos y las figuras señeras de la Argentina hasta sus horas presentes, el historiador y viajero incansable por los senderos del planeta relata, investiga y fundamenta acontecimientos y personajes que han fijado el rumbo a la humanidad. No se trata, por cierto, de relatos puramente enciclopédicos sino, y en la mayoría de ellos, de ensayos donde la brevedad periodística no condiciona el rigor del análisis.
La política internacional y los acontecimientos de la realidad contemporánea hallan también espacio en el análisis, a veces polémico, que suscita el interés por ampliar la información y abre al lector panoramas impensados de un presente inquietante e insuficientemente advertido. Especialmente, en un mundo de realidades vertiginosamente mutantes, donde el historiador y el periodista se asocian para guiarnos por la intensa aventura del presente y sus raíces del pasado. El repertorio de temas -que a partir de 1999 ha publicado regularmente Alonso Piñeiro en el diario "La Prensa"-, conforma un espectro singular donde la religión y la ciencia hallan espacio, lo mismo que la economía, sus certezas y sus vulnerabilidades, o los perfiles de la gran burocracia internacional al servicio de los intereses de pocos. El historiador del pasado se convierte así en un cronista crítico de nuestro tiempo, si bien elude la confrontación ideológica que conspira contra el rigor de la información y la virtud del conocimiento.
En el último capítulo del vasto sumario el autor se pregunta acerca de si habrá un futuro sin historia, y lo inicia con el sugestivo interrogante acerca de la Argentina, su ruptura y su fusión, en la inmediatez de las últimas elecciones que estaban por finalizar en esos días. La conclusión ante el oscuro horizonte que se insinúa es que "los fantasmas del pasado servirán esta vez para una nueva concientización de la Argentina". La reflexión se formula con un contexto agobiante de acontecimientos que en otro de los ensayos se define como la odisea del tercer milenio. Un mundo donde el autor se pregunta finalmente para qué sirve un historiador. La respuesta llega a través del testimonio revelador sobre testigos del pasado que relatan e interpretan lo que los hombres y mujeres han realizado mediante el uso o abuso del poder y sus circunstancias. El prólogo de esta original edición es de Lauro Fernán Laiño.(c) LA GACETA

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