Textos que pertenecen al "nuevo teatro argentino"

Por Juan Antonio Tríbulo

19 Octubre 2003
El investigador y docente Jorge Dubatti seleccionó para este tomo nueve textos teatrales del "nuevo teatro argentino". Pero debió haber precisado "en Buenos Aires", ya que no incluye a ningún autor de provincia, aunque alguno de los que nombra haya nacido en el interior. En Tucumán, y con mayor intensidad en estos dos o tres últimos años, se han escrito y estrenado obras de dramaturgos locales que también se inscriben dentro del "nuevo teatro argentino", pero que no han adquirido la legitimación ni la trascendencia que otorga una edición como esta. En el prólogo, Dubatti fundamenta el criterio con que efectuó la compilación, que caracteriza uno de los aspectos de lo "nuevo" en cuestión de escritura teatral. El dramaturgo tradicional, aislado en su escritorio, hace ya décadas que viene siendo, no sustituido, pues aún se continúa trabajando de esa manera, sino emulado por el dramaturgista. Este neologismo, que comenzó a utilizarse en Europa para designar al asesor literario y ocasional adaptador de textos de los repertorios montados por compañías teatrales, fue tomado luego por los teatristas, especialmente por Eugenio Barba, para hablar de los aportes que realizan, como coautores o modificadores de los textos espectaculares, los diferentes agentes de una producción, revalorizando esas diferentes tareas creativas, como la "dramaturgia de actor", la "dramaturgia de director" o la "dramaturgia grupal" -para denominar lo que antes catalogábamos como creación colectiva- y todas las combinaciones posibles, que incluyen las propuestas artísticas de escenógrafos, iluminadores y vestuaristas.
Rafael Spregelburd, en las Aclaraciones que anteceden a su obra Un momento argentino, una de las publicadas en esta compilación, da cuenta del otro aspecto de lo "nuevo" en los textos teatrales.
Conmocionado por los sucesos acaecidos en nuestro país en diciembre de 2001, y ante el desafío que le plantearon en Inglaterra -escribir sobre esos hechos-, Spregelburd se cuestiona y reflexiona sobre la relación del "tema" tomado de la realidad y "los procedimientos de fabricación de ficción teatral". En su análisis, que trasciende lo teatral y que por sus agudos comentarios político-sociales hubiera merecido figurar entre los que publicó LA GACETA Literaria sobre nuestra crisis-, enuncia los elementos que construyen la poética de las nuevas escrituras. Según él, este teatro es un hijo mestizo, nacido de la tradición europea y del idealismo latinoamericano, o de la pobreza de recursos y la urgencia de expresiones artísticas más viscerales. Un teatro híbrido, paradójico, que se basa en la crisis de la representación como medio de conocimiento y de verdad, "fruto del fracaso de nuestras democracias berretas y corruptas". "La democracia supone que el pueblo gobierna para sí mismo, a través de sus representantes.
Pues el pacto representativo se ha roto (...) No tenemos confianza en la representación y sus mecanismos, y demandamos cada vez más ver la cosa en sí misma, la representación de la cosa, y no su mediatización vergonzosamente deformante, estilizada o simbólica".
La manera simbólica o estilizada era la única que en los años de la dictadura militar podía sortear la censura y expresar el descontento político y social desde un escenario. El teatro nuevo "más vivo, más interesante" que se hace hoy en Buenos Aires huye del símbolo y no vuelve críptico mensaje alguno. "Su verdad radica más en el procedimiento lúdico de construcción de sentidos a posteriori, que en la mostración de verdades conocidas a priori". Teatro letal, efectivo, que no afirma sino que pregunta, incómodo, que "nos enfrenta a las cosas del mundo sin orientar su significación, que desprecia el sentido común, que se aleja de la tarea didáctica de transmitir mensajes, contracultural" y, por sobre todo, muy cómico. "Nuestro sentido del humor es negro, veloz" -dice Spregelburd-, como el que se disfruta en tres obras, además de la suya, acaso las más atrapantes de la publicación: Maní con chocolate, pequeña biografía de una espectadora, escrita en colaboración entre la actriz Ana María Bovo y el autor Mario Tobelem; Perras, modelo de la multiplicidad de escrituras, que se configura a partir de las improvisaciones de los actores Néstor Caniglia y Claudio Martínez Bel, los aportes del director Enrique Federman y la composición final del texto a cargo del dramaturgo Mauricio Kartun; y "Ella", "dramaturgia del autor" de Susana Torres Molina, no estrenada aún, lo que la hace susceptible de transformaciones -o no- cuando sea llevada a escena, según la actual tendencia registrada en las nuevas producciones teatrales, como nos devela esta valiosa publicación pensada y llevada adelante por Dubatti, que resulta, en su totalidad, didáctica y de necesaria lectura para investigadores y hacedores del teatro. (c) LA GACETA

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