12 Octubre 2003 Seguir en 

Director de LA GACETA Literaria, Daniel Alberto Dessein. He leído la réplica escrita por Enrique Blaskley Bazterrica a mi comentario sobre su libro (ver: "Cuestiones de la física moderna" en LGL del 28/9). Lamento que el autor se sienta molesto por haber recibido una crítica a su trabajo. Sin embargo, el avance del conocimiento se basa en un continuo proceso de presentación de nuevas ideas y de recepción de críticas a estas. El debate resultante es positivo ya que lleva a mejorar las formulaciones y a corregir errores.El autor objeta que califique de "curiosa" su interpretación de que los fotones tienen masa en reposo diferente de cero y aclara que en realidad "está considerando la masa de reposo equivalente a la energía cinética del fotón". Sólo quise decir, que según la interpretación usual de la Física, los fotones no tienen masa. Sin embargo, en la página 21 el autor escribe que retoma la idea de Newton de que una superficie refractante produce una "desviación tanto mayor como mayor fuese la masa del corpúsculo luminoso", y, en la página siguiente, realiza cálculos designando con las masas de los fotones y concluye que "la relación de las masas es el cuadrado del índice de refracción".El autor objeta que califique como extraño su concepto de "un medio energético (el éter electromagnético) activado por el protón nuclear", añadiendo que "la física aceptó la idea del éter durante más de dos siglos y sigue, en la actualidad, utilizando este concepto bajo la noción de campos de fuerza y energía, los campos eléctricos, magnéticos y gravitacionales".Lamento discrepar totalmente con esta última afirmación ya que la noción de campo es muy diferente de la de éter. Ha sido postulada para proveer de un medio de propagación a las ondas electromagnéticas: se suponía que la velocidad de dichas ondas medida respecto del éter era igual a la velocidad de la luz (al igual que las ondas acústicas cuya velocidad, medida respecto del aire, es la velocidad del sonido). Por el contrario, los campos electromagnéticos se propagan con la velocidad de la luz respecto de cualquier sistema de referencia inercial.En lo que hace a la reacción del autor frente a mi calificación de "crítica errónea" a su afirmación de que la Relatividad Especial es incompatible con la conservación de la cantidad de movimiento, le reconozco parte de razón: no he sido suficientemente preciso (pero él tampoco lo fue). En Relatividad no se conserva la cantidad de movimiento definida como el producto de la masa en reposo multiplicada por la velocidad, pero sí se conserva la cantidad de movimiento definida como el producto de la masa en movimiento multiplicada por la velocidad. Es posible, por lo tanto, usar la primera definición y afirmar, tal como hace el autor y algunos de los primeros textos sobre el tema, que en Relatividad la cantidad de movimiento no se conserva. Sin embargo, en la mayoría de los textos recientes se usa la segunda definición que lleva a la conclusión de que la cantidad de movimiento sí se conserva.Concluyendo, es en principio posible que el autor esté en condiciones de suministrar una mejor interpretación de la Física Moderna, pero no es él el que debe afirmarlo. Este rol le corresponde a la comunidad de físicos especialistas en los temas involucrados. Es a ellos a quienes hay que convencer, es a sus críticas a las que hay que responder. Y si esta comunidad acepta la interpretación propuesta por el autor, habrá llegado el momento de difundir las nuevas ideas ante el público en general sustentándose en el reconocimiento alcanzado.El autor ofrece suministrarme todos los elementos que estime necesarios para la comprensión de su enfoque. ¿De qué serviría? En el mejor de los casos que consiga convencerme y seríamos dos los que aceptaríamos su nueva interpretación.No debería ser este el objetivo. La ciencia avanza solamente si los nuevos conocimientos se dan a conocer en el ambiente idóneo. Tiene razón al decir que me resulta difícil aceptar "que un desconocido a quien no ha visto figurar en las revistas de física haya llegado a ese desideratum" que merecería un "Premio Nobel", sin embargo no descarto la posibilidad. Cuando en 1905 Einstein publicó sus célebres trabajos sobre el Movimiento Browniano, sobre el Efecto Fotoeléctrico y sobre la Relatividad Especial, no era más que un empleado de una oficina de patentes. Pero optó por el camino correcto de someter sus ideas a la opinión de los expertos enviándolas a revistas especializadas.







