12 Octubre 2003 Seguir en 

Chilena de origen y residente en California, Isabel Allende es quizá la primera novelista latinoamericana cuya obra trascendió a Europa, a Estados Unidos y a los lectores hispanoparlantes en forma masiva. A partir de La casa de los espíritus, libro con reminiscencias de realismo mágico -posiblemente inspirado en la obra de Gabriel García Márquez- conservó el estilo que la consagró en la mayoría de sus novelas posteriores.
El reino del dragón de oro forma parte una trilogía que se inició con La ciudad de las bestias. Incluso algunos de los protagonistas -la periodista Kate Cold, su niego Alejandro y su amiga brasileña Nadia Santos- son los mismos, aunque en diferente contexto de aventuras y de país.
Se sabe que una de las funciones principales de la literatura es la de distraer, entretener. Desde ese punto de vista y usando esa facultad, el libro -en principio escrito para lectores adolescentes con la probable intención de captar preferentemente al público lector norteamericano por sus personajes- logró el objetivo propuesto. Y aún más: en Argentina encabeza la lista de best sellers según datos fidedignos aportados por diferentes encuestas. Esta sola circunstancia en sí misma no garantizaría para nada la calidad literaria del texto: en algunos casos se da la situación inversa entre volúmenes vendidos y virtudes literarias. Sabemos por experiencia que excelentes obras no venden muchos ejemplares, mientras que libros que utilizan la sensibilidad por la necesidad de autoayuda (sin desmedro del género autoayuda en sí mismo) se venden por millares. Sin embargo, en el caso de El reino del dragón de oro nos encontramos con una serie de aciertos. 1) Acierto en la elección de la ambientación. La historia se desarrolla en un pequeño reino milenario situado en las altas cumbres del Himalaya, entre lamas -monjes budistas tibetanos- que coexisten con aventureros y oportunistas. La zona es en sí misma misteriosa y exótica. Quien recuerde "El tercer ojo", del tibetano de nacionalidad inglesa Lobsang Rampa o "El retorno de los brujos", de los franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier comprenderá esta aseveración por su persistencia en la memoria. 2) Actualidad temática: un coleccionista de obras de arte -el segundo hombre más rico del mundo- trata de apoderarse de una escultura (un dragón de oro y pedrería), reliquia de "Reino Prohibido" que tiene virtudes sobrenaturales, entre ellas predecir como la pitonisa de Delfos el futuro y, de esa manera, lograr el control de la economía mundial, aventajando además al primer hombre más rico del planeta. Para ello contrata a un "Especialista" sin escrúpulos que utiliza las más avanzadas técnicas electrónicas para lograr su cometido. La desmesura enfermiza del poder y el fin que parece justificar los medios, la violencia, el empleo de los adelantos científicos, conviviendo en un mundo de culturas milenarias donde la meditación y la espiritualidad tienen prioridad, hacen atrayente el relato. 3) Lograda inserción del elemento fantástico sobre bases reales y creíbles: una tribu de "yetis", legendarios hombres de las nieves, ayuda a los expedicionarios. Su protagonismo reaparece en el posterior enfrentamiento con bandas de delincuentes nómadas luchando contra "El Especialista". La alucinante descripción entre la bondad y la existencia de inesperados principios, coexistiendo con la condición de criaturas infrahumanas de los yetis; la combinación pendular entre su crueldad instintiva y animal, y los atisbos de civilización y bondad casi angelical conforman una extraña mixtura a través de la fabulación de la autora, que impresiona vivamente al lector. 4) Particular manejo de la imagen visual y su proyección a través de la palabra, que genera escenas de riqueza descriptiva y emotiva atrapantes y persistentes, al estimular acertadamente la imaginación. 5) Final original, no previsible y atrayente.
Sólo cabe señalar algunas falencias menores. En determinadas situaciones el relato se torna ingenuo. Se justificaría, quizás desde la óptica del público adolescente a quien va dirigido el libro. La línea narrativa baja cuando la autora parece destinar su mensaje desde la adolescencia a la niñez sin previo aviso, mojones o límites que predispongan al lector a dicho cambio. La variabilidad lingüística y temática en esos tramos es repentina. A pesar de ello el relato es fascinante y la imaginación rebosante de la narradora salva el escollo cuando vuelve a abordar temas interesantes. El nombre de la prestigiosa revista Internacional Geographic, -de la cual Kate Cold es corresponsal- está excesivamente mencionado (decenas de veces) en el libro. Salvo esos detalles, el libro logra captar la atención y entretiene al lector en forma casi continua en una obra de matices descriptivos casi "visuales" y originalidad temática.
(c) LA GACETA
El reino del dragón de oro forma parte una trilogía que se inició con La ciudad de las bestias. Incluso algunos de los protagonistas -la periodista Kate Cold, su niego Alejandro y su amiga brasileña Nadia Santos- son los mismos, aunque en diferente contexto de aventuras y de país.
Se sabe que una de las funciones principales de la literatura es la de distraer, entretener. Desde ese punto de vista y usando esa facultad, el libro -en principio escrito para lectores adolescentes con la probable intención de captar preferentemente al público lector norteamericano por sus personajes- logró el objetivo propuesto. Y aún más: en Argentina encabeza la lista de best sellers según datos fidedignos aportados por diferentes encuestas. Esta sola circunstancia en sí misma no garantizaría para nada la calidad literaria del texto: en algunos casos se da la situación inversa entre volúmenes vendidos y virtudes literarias. Sabemos por experiencia que excelentes obras no venden muchos ejemplares, mientras que libros que utilizan la sensibilidad por la necesidad de autoayuda (sin desmedro del género autoayuda en sí mismo) se venden por millares. Sin embargo, en el caso de El reino del dragón de oro nos encontramos con una serie de aciertos. 1) Acierto en la elección de la ambientación. La historia se desarrolla en un pequeño reino milenario situado en las altas cumbres del Himalaya, entre lamas -monjes budistas tibetanos- que coexisten con aventureros y oportunistas. La zona es en sí misma misteriosa y exótica. Quien recuerde "El tercer ojo", del tibetano de nacionalidad inglesa Lobsang Rampa o "El retorno de los brujos", de los franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier comprenderá esta aseveración por su persistencia en la memoria. 2) Actualidad temática: un coleccionista de obras de arte -el segundo hombre más rico del mundo- trata de apoderarse de una escultura (un dragón de oro y pedrería), reliquia de "Reino Prohibido" que tiene virtudes sobrenaturales, entre ellas predecir como la pitonisa de Delfos el futuro y, de esa manera, lograr el control de la economía mundial, aventajando además al primer hombre más rico del planeta. Para ello contrata a un "Especialista" sin escrúpulos que utiliza las más avanzadas técnicas electrónicas para lograr su cometido. La desmesura enfermiza del poder y el fin que parece justificar los medios, la violencia, el empleo de los adelantos científicos, conviviendo en un mundo de culturas milenarias donde la meditación y la espiritualidad tienen prioridad, hacen atrayente el relato. 3) Lograda inserción del elemento fantástico sobre bases reales y creíbles: una tribu de "yetis", legendarios hombres de las nieves, ayuda a los expedicionarios. Su protagonismo reaparece en el posterior enfrentamiento con bandas de delincuentes nómadas luchando contra "El Especialista". La alucinante descripción entre la bondad y la existencia de inesperados principios, coexistiendo con la condición de criaturas infrahumanas de los yetis; la combinación pendular entre su crueldad instintiva y animal, y los atisbos de civilización y bondad casi angelical conforman una extraña mixtura a través de la fabulación de la autora, que impresiona vivamente al lector. 4) Particular manejo de la imagen visual y su proyección a través de la palabra, que genera escenas de riqueza descriptiva y emotiva atrapantes y persistentes, al estimular acertadamente la imaginación. 5) Final original, no previsible y atrayente.
Sólo cabe señalar algunas falencias menores. En determinadas situaciones el relato se torna ingenuo. Se justificaría, quizás desde la óptica del público adolescente a quien va dirigido el libro. La línea narrativa baja cuando la autora parece destinar su mensaje desde la adolescencia a la niñez sin previo aviso, mojones o límites que predispongan al lector a dicho cambio. La variabilidad lingüística y temática en esos tramos es repentina. A pesar de ello el relato es fascinante y la imaginación rebosante de la narradora salva el escollo cuando vuelve a abordar temas interesantes. El nombre de la prestigiosa revista Internacional Geographic, -de la cual Kate Cold es corresponsal- está excesivamente mencionado (decenas de veces) en el libro. Salvo esos detalles, el libro logra captar la atención y entretiene al lector en forma casi continua en una obra de matices descriptivos casi "visuales" y originalidad temática.
(c) LA GACETA







