12 Octubre 2003 Seguir en 

La editorial Alfaguara reeditó "Santa Evita", un libro que se ganó su lugar dentro de nuestro canon literario. Sería sobreabundante sumar una nueva crítica, para avalar esta afirmación, a los centenares que ha recibido este libro en todo el mundo, entre las que se encuentran las de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y la que fue publicada en estas mismas páginas. Lo que sí vale la pena analizar someramente, aprovechando la perspectiva que nos brindan los ocho años transcurridos desde su primera edición, es el fenómeno literario y extraliterario de esta novela, que es el libro argentino más vendido y traducido de todos los tiempos (unos dos millones de ejemplares y más de 40 idiomas).
Tomás Eloy Martínez es quien, consciente o inconscientemente, ha reescrito un tramo neurálgico de la historia argentina contemporánea, al enfocar con una multiplicidad de registros (narrativos, periodísticos, históricos, etcétera) uno de los fenómenos políticos y sociológicos más complejos para nativos y extranjeros, y clave esencial para comprender nuestra realidad: el peronismo. "Santa Evita" es la obra central de una trilogía, encabezada por "La novela de Perón" y cerrada por "Las memorias del general", en las que la ficción y la realidad se retroalimentan. Tan es así que frases y hechos surgidos de la imaginación del escritor tucumano, y puestas en boca de sus personajes o protagonizados por ellos, son hoy atribuidos al Perón o a la Eva históricos. "Gracias por existir, coronel", es una de las frases repetidas hasta el cansancio por devotos y en los medios de prensa, atribuida posmorten a Eva Perón, que en verdad pertenece a Martínez. También ocurre que nuestra realidad se parece demasiado a la ficción y eso conspira contra una visión coherente de nuestra historia. Martínez cuenta que cuando fue a entrevistar a Perón en Puerta de Hierro, López Rega le advirtió apenas llegó: "Si lo ve un poco caído, es natural. El general murió hace dos años pero yo lo hice resucitar".
"Santa Evita" reelabora, alimentándolo y sintetizándolo a la vez, uno de nuestros dos mayores mitos nacionales. Pero sin dudas, comparándolo con el del "Che" Guevara, el de Evita es el que más se relaciona con nuestra idiosincrasia y con nuestra historia. Por eso podemos afirmar que la novela es una radiografía profunda de nuestro ser nacional. Por eso podemos afirmar que la novela es una radiografía profunda de nuestro ser nacional. Por otro lado, se ha constituido en uno de los referentes recurrentes de lo argentino en el mundo, junto a "Gardel", "Maradona" y el dulce de leche. Si hay un libro argentino que podemos encontrar en las librerías de Estambul, Nueva York, Praga, El Cairo, París o Ciudad del Cabo, es "Santa Evita". Gracias a él, Tomás Eloy Martínez, quien se inició literariamente y siendo un adolescente en estas mismas columnas, es el embajador cultural de nuestro país.
Pero por sobre todo, "Santa Evita" es una gran obra literaria, un libro imprescindible que hay que reeditar, releer y repensar.
(c) LA GACETA.
Juan María Darré. Periodista, crítico literario, ex director de la sección cultural del periódico "Tiempo", de Buenos Aires.
Tomás Eloy Martínez es quien, consciente o inconscientemente, ha reescrito un tramo neurálgico de la historia argentina contemporánea, al enfocar con una multiplicidad de registros (narrativos, periodísticos, históricos, etcétera) uno de los fenómenos políticos y sociológicos más complejos para nativos y extranjeros, y clave esencial para comprender nuestra realidad: el peronismo. "Santa Evita" es la obra central de una trilogía, encabezada por "La novela de Perón" y cerrada por "Las memorias del general", en las que la ficción y la realidad se retroalimentan. Tan es así que frases y hechos surgidos de la imaginación del escritor tucumano, y puestas en boca de sus personajes o protagonizados por ellos, son hoy atribuidos al Perón o a la Eva históricos. "Gracias por existir, coronel", es una de las frases repetidas hasta el cansancio por devotos y en los medios de prensa, atribuida posmorten a Eva Perón, que en verdad pertenece a Martínez. También ocurre que nuestra realidad se parece demasiado a la ficción y eso conspira contra una visión coherente de nuestra historia. Martínez cuenta que cuando fue a entrevistar a Perón en Puerta de Hierro, López Rega le advirtió apenas llegó: "Si lo ve un poco caído, es natural. El general murió hace dos años pero yo lo hice resucitar".
"Santa Evita" reelabora, alimentándolo y sintetizándolo a la vez, uno de nuestros dos mayores mitos nacionales. Pero sin dudas, comparándolo con el del "Che" Guevara, el de Evita es el que más se relaciona con nuestra idiosincrasia y con nuestra historia. Por eso podemos afirmar que la novela es una radiografía profunda de nuestro ser nacional. Por eso podemos afirmar que la novela es una radiografía profunda de nuestro ser nacional. Por otro lado, se ha constituido en uno de los referentes recurrentes de lo argentino en el mundo, junto a "Gardel", "Maradona" y el dulce de leche. Si hay un libro argentino que podemos encontrar en las librerías de Estambul, Nueva York, Praga, El Cairo, París o Ciudad del Cabo, es "Santa Evita". Gracias a él, Tomás Eloy Martínez, quien se inició literariamente y siendo un adolescente en estas mismas columnas, es el embajador cultural de nuestro país.
Pero por sobre todo, "Santa Evita" es una gran obra literaria, un libro imprescindible que hay que reeditar, releer y repensar.
(c) LA GACETA.
Juan María Darré. Periodista, crítico literario, ex director de la sección cultural del periódico "Tiempo", de Buenos Aires.







