18 Octubre 2002 Seguir en 
Miércoles. 11 AM. Casa de Gobierno. Afuera, en la plaza Independencia, reina la tranquilidad; no hay protestas. Dentro del edificio se tejen miles de conjeturas entre los funcionarios. No discuten las soluciones estructurales para la salud, la educación o la seguridad. Sólo se habla sobre la conveniencia o no de demostrar lealtades en La Rioja (Carlos Menem) o en Catamarca (Eduardo Duhalde). La charla continuó ayer, en Villa Nougués, y esta vez con la presencia de Julio Miranda. Una sensación de relajación se percibe en el mundillo oficial. Miranda mide sus pasos y también los del vicegobernador (Sisto Terán) y los del resto del gabinete. Ayer, ni por casualidad ningún integrante del Poder Ejecutivo tenía que pisar tierra riojana. Esa habría sido la instrucción que dio Miranda antes de partir a Catamarca.
Sólo los mensajes políticos del mirandismo son claros: no deben entorpecerse aún más las relaciones con Eduardo Duhalde. Aquella prueba de lealtad al Presidente podría dar sus frutos financieros con envíos semanales de $ 5 millones, para ir tirando, hasta tanto la Nación llegue a un acuerdo con el FMI.
Pero no todo es gratis. A fines de este mes habrá una misión federal de relevamiento de las cuentas públicas tucumanas. Los técnicos nacionales quieren observar si la Provincia hizo los deberes. A partir de ahora habrá un sistema de premios y castigos para las administraciones provinciales. "Estamos cerca del fondo", dicen algunos funcionarios. Lo que aún resta decodificar es si ese mensaje se refiere al inminente acuerdo con el FMI o si, por lo contrario, vaticina nubarrones financieros.
Gestos postergados
Las señales de austeridad, prometidas años tras año, brillan por su ausencia. Miranda y algunos de sus colaboradores no quieren ponerle el cascabel al gato respecto de la polémica reducción salarial de los asesores -cuya lista sigue siendo todo un misterio-. Algo parecido sucedió cuando en el gabinete se intentó colocar un cepo a los municipios para que realicen un ordenamiento y una reducción del gasto a cambio de la ayuda mensual. En uno y otro caso, la explicación oficial fue la misma: hay compromisos políticos que no deben romperse, sobre todo en el agitado año electoral que se avecina.
El sector privado, que apostó al bono, observa con recelo esas acciones del Gobierno. En lo que va del año, los empresarios financiaron no menos de cuatro planillas salariales mensuales del Estado, con sus depósitos en operatorias de canje incumplidas y con la aceptación forzosa de emisiones de Bocade.
Este fin de semana habría una dura embestida de los impulsores de la reducción del gasto político. Ministros y secretarios exigirán al gobernador que tome una decisión política sobre el tema. Según sostienen, el cacique está dispuesto a perder algunas plumas.
Sólo los mensajes políticos del mirandismo son claros: no deben entorpecerse aún más las relaciones con Eduardo Duhalde. Aquella prueba de lealtad al Presidente podría dar sus frutos financieros con envíos semanales de $ 5 millones, para ir tirando, hasta tanto la Nación llegue a un acuerdo con el FMI.
Pero no todo es gratis. A fines de este mes habrá una misión federal de relevamiento de las cuentas públicas tucumanas. Los técnicos nacionales quieren observar si la Provincia hizo los deberes. A partir de ahora habrá un sistema de premios y castigos para las administraciones provinciales. "Estamos cerca del fondo", dicen algunos funcionarios. Lo que aún resta decodificar es si ese mensaje se refiere al inminente acuerdo con el FMI o si, por lo contrario, vaticina nubarrones financieros.
Gestos postergados
Las señales de austeridad, prometidas años tras año, brillan por su ausencia. Miranda y algunos de sus colaboradores no quieren ponerle el cascabel al gato respecto de la polémica reducción salarial de los asesores -cuya lista sigue siendo todo un misterio-. Algo parecido sucedió cuando en el gabinete se intentó colocar un cepo a los municipios para que realicen un ordenamiento y una reducción del gasto a cambio de la ayuda mensual. En uno y otro caso, la explicación oficial fue la misma: hay compromisos políticos que no deben romperse, sobre todo en el agitado año electoral que se avecina.
El sector privado, que apostó al bono, observa con recelo esas acciones del Gobierno. En lo que va del año, los empresarios financiaron no menos de cuatro planillas salariales mensuales del Estado, con sus depósitos en operatorias de canje incumplidas y con la aceptación forzosa de emisiones de Bocade.
Este fin de semana habría una dura embestida de los impulsores de la reducción del gasto político. Ministros y secretarios exigirán al gobernador que tome una decisión política sobre el tema. Según sostienen, el cacique está dispuesto a perder algunas plumas.





