Recuerdo y valoración de Franz Kafka a los 120 años de su nacimiento

Por Marina Palestini

05 Octubre 2003
Este año se cumplen 120 años del nacimiento de Franz Kafka. Si para algo sirven los aniversarios es para rememorar y revalorar. En el caso del escritor checo creo que en nuestro país hay dos especialistas particularmente dotados para llevar a cabo esta empresa. Uno de ellos es Rodolfo Modern, ex profesor titular de Literatura Alemana en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y ex director del Instituto de Literatura Alemana de esa universidad. El otro es Oscar Caeiro, profesor titular de Literatura Alemana de la Universidad Nacional de Córdoba y, al igual que Modern, miembro de la Academia Nacional de Letras y asiduo colaborador de LA GACETA Literaria, en la que han sido publicados algunos de los ensayos que se recopilan en este libro.
Los escritos de Kafka están siempre impregnados de una alta dosis de intimidad; parece que su autor sólo habla de sí mismo ¿por qué, entonces, es al mismo tiempo tan universal?, se pregunta Caeiro. "Quizá porque de cualquier manera penetra la sustancia humana, la desentraña... No describió la realidad, sino que la sometió a los rayos X de su visión literaria... Más de una vez, después de haber leído sus obras, tenemos la impresión súbita de que algo que nos ocurre, o que vemos, es un pasaje de Kafka. A través de él las situaciones de la vida adquieren un aspecto que no habíamos tenido en cuenta", se contesta el maestro cordobés.
En este libro se examinan distintos aspectos de la obra del autor de "El proceso" y se repasan las diversas y encontradas interpretaciones sobre su obra. Las vinculaciones de las novelas y cuentos de Kafka con su biografía, la realidad histórica, de religión y con las obras de otros escritores son desmenuzadas lúcidamente en el primer capítulo del libro. El segundo y el tercero enfocan los tramos principales de la evolución del autor y los elementos que se repiten, y le dan su sello, a lo largo de toda su obra.
El último capítulo, particularmente interesante, aborda la recepción de Kafka en la Argentina, en la que Borges jugó un papel fundamental. Este rol y los paralelos literarios entre ambos escritores son estudiados por Caeiro hacia el final del libro.
El análisis crítico de Caeiro es netamente pluralista, denota la multiplicidad exegética que subyace en la obra de Kafka. Constantemente surgen nuevos ángulos desde donde podemos reinterpretar los textos del escritor checo y esto renueva en forma incesante su vigencia. Como acertadamente señala el autor de este libro, "Kafka se cuela donde menos se lo esperaba". (c) LA GACETA

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