28 Septiembre 2003 Seguir en 

El veterano periodista Horacio de Dios, que desde muy joven ha escrito en los más diversos medios, incluida LA GACETA Literaria, parece haberse resuelto a dar testimonio de los recuerdos (bastantes nostálgicos) de su experiencia como infatigable y constante viajero del mundo. Primero fueron sus guías para turistas argentinos (rioplatenses, preferentemente) necesitados de una información adecuada a su idiosincrasia. Así aparecieron "Guía completa de París", de Madrid, de New York, de Miami y de Chicago. Y ahora ya no una guía sino estas personalísimas "Crónicas de un viajero". Como en sus guías, habla en "rioplatense" (y lo digo así, porque soy uruguayo); en lenguaje "liso, muy liso, para que lo entienda bien"; como decía el Nicolás Guillén que devorábamos en nuestra juventud quienes ahora somos terceristas (en materia de edad).
Los consejos teóricos y prácticos de su guía eran siempre apropiados para la ocasión a la que hacían referencia. Decía, por ejemplo, que por más que el viajero hable muy bien inglés y tarzanesco francés, en París debe tratar de usar este segundo idioma porque a los franceses les resulta muy simpático que uno haga el esfuerzo de expresarse en la lengua de la "grandeur".
Las "Crónicas", que no dan consejos pero cuentan infinitas experiencias, son agradabilísimas de leer y muy útiles, si Ud. piensa viajar próximamente a Europa, a la que se limita este texto. (c) LA GACETA
Los consejos teóricos y prácticos de su guía eran siempre apropiados para la ocasión a la que hacían referencia. Decía, por ejemplo, que por más que el viajero hable muy bien inglés y tarzanesco francés, en París debe tratar de usar este segundo idioma porque a los franceses les resulta muy simpático que uno haga el esfuerzo de expresarse en la lengua de la "grandeur".
Las "Crónicas", que no dan consejos pero cuentan infinitas experiencias, son agradabilísimas de leer y muy útiles, si Ud. piensa viajar próximamente a Europa, a la que se limita este texto. (c) LA GACETA







