21 Septiembre 2003 Seguir en 

Director de LA GACETA Literaria, Daniel Alberto Dessein. Deliberadamente hemos repetido el título de la nota de Patricia Kreibohm publicada en LA GACETA Literaria del 7/9/03, claro que con el agregado del nombre de nuestra patria chica. La misma que la de la autora. A partir de un diagnóstico logrado con la metodología del análisis del decurso histórico, la autora preanuncia lo que podrá suceder. Sucedernos, en tanto estamos hablando de la historia en tiempo presente, de universalización de la información (también de las consecuencias de los hechos a los que se refiere) y de la interacción que ello, inevitablemente, provoca. En nosotros, también. Aquí mismo, en Tucumán.
Esta nota no pretende abrir una polémica sino aportar, en su medida, a la mejor comprensión de los fenómenos que marcan de modo singular el comportamiento de los gobiernos de muchas naciones del mundo y de organizaciones internacionales y regionales, las que modifican su accionar conforme tales fenómenos les significan un planteo no previsto. El terrorismo internacional es uno de ellos. También lo es -digámoslo sin eufemismos- la estrepitosa salida de los cauces del Derecho Internacional arrasando con toda norma de convivencia pacífica entre naciones, mientras se va estructurando sobre la misma marcha un poder que pretende ser omnímodo, a la vez que se demuestra a sí mismo, y al mundo, que lo es, tal como lo viene haciendo la conducción republicana de los EE.UU. Y si pensamos en la ONU, podremos decir que el accionar de la alianza militar EE.UU.-Gran Bretaña ha significado un desprecio total por los contenidos de la Carta que la rige y una traición al espíritu que la inspiró en la Conferencia de San Francisco en 1945. Por ello encontramos razón a P.K. cuando señala que la crisis de la ONU "es uno de los nudos problemáticos más importantes". Sin embargo, conviene decir que cuando precisa "la hipótesis de la unipolaridad ha ganado terreno, pero eso tampoco constituye una garantía de orden o de seguridad", está -claro que sin proponérselo- llevando agua al molino de Bush, en tanto este llegó a decir, pretendiendo liderazgo, que una cuarentena de países lo apoyaban en la gestión guerrera. No dijo que casi 140 otros países miembro de la ONU no lo apoyaban. ¿Y el clamor mundial por la paz, como nunca antes?
En el cierre de su artículo la autora manifiesta: "...un mundo inestable e incierto, el cual los tucumanos no siempre nos ocupamos de examinar, tal vez porque nuestros propios problemas no nos permiten expandir la mirada más allá del horizonte cotidiano", y "...ello no debería impedirnos tratar de entender la coyuntura internacional de la que somos testigos aunque sólo fuera para pensar en nuestras alternativas, en nuestras capacidades y errores, y en el rumbo que habremos de fijar hacia el futuro". A propósito de esto valga decir que, desde Tucumán, sí nos hemos ocupado de analizar las dramáticas etapas de esa escalada guerrera que se abatió sobre Irak y que halla sus raíces y pretende su justificación en la tremenda ofensa de muerte y destrucción que padecieron los norteamericanos en aquel trágico setiembre. Desde aquí abrimos una vía de interpretación de los acontecimientos a comienzos de este año en un ámbito de análisis y debate abierto, plural, libre: se constituye casi espontáneamente el "Foro por la paz", que realiza reuniones semanales en la centenaria Biblioteca "Alberdi", donde funciona -¡oh, grata coincidencia!- el "Teatro de la Paz". Desde allí nos preguntamos: ¿cómo todavía no se convocó, conforme prevé la Carta de la ONU (1) a una sesión de emergencia de la Asamblea General? Con sus 191 países miembro es su organismo democrático por excelencia. La contracara de su Consejo de Seguridad. Conociendo eso, nos dimos a la tarea de imaginar acciones, desde este Tucumán. Considerándonos ciudadanos del mundo, lo que ocurre en este planeta, y más concretamente en los centros del poder, nos interesa. En ello, lo sabemos, va nuestro futuro inmediato. Si se quiere, nuestra propia vida.
Iniciamos una "acción pro-Naciones Unidas". Pusimos en manos del presidente argentino un petitorio con miles de firmas, resultado de una campaña de concientización que hacía pie en un lema: "La ONU, garantía de la paz". Es nuestra aspiración. Es lo que debería ser, conforme su Carta y las expectativas de la inmensa mayoría de sus Estados miembro. La propuesta era simple: que la Argentina promueva la concurrencia de otros Estados miembro para constituir la mayoría que exige la Carta y así convocar a una sesión extraordinaria de la Asamblea General, para considerar la situación en la que ha quedado la ONU por los últimos acontecimientos. Más que una petición era una propuesta, para que nuestro país, de tradición pacifista, pudiera generar esa acción "pro-Naciones Unidas" que a la vez lo prestigiara en ese sentido. Y, para afianzar la campaña, realizamos el 19 de agosto último una mesa panel con debate en el Centro Cultural "Ing. Virla", con la Facultad de Derecho de la UNT, de la que participamos junto a otros panelistas (2). Es muy probable que la articulista Kreibohm por encontrarse en Madrid, desde donde proviene su nota, no haya conocido de tal accionar desde Tucumán, que pudo concretarse pese a los pesares que nos agobian por cuestiones propias de nuestra provincia y de la gestión de su gobierno.
Esta nota no pretende abrir una polémica sino aportar, en su medida, a la mejor comprensión de los fenómenos que marcan de modo singular el comportamiento de los gobiernos de muchas naciones del mundo y de organizaciones internacionales y regionales, las que modifican su accionar conforme tales fenómenos les significan un planteo no previsto. El terrorismo internacional es uno de ellos. También lo es -digámoslo sin eufemismos- la estrepitosa salida de los cauces del Derecho Internacional arrasando con toda norma de convivencia pacífica entre naciones, mientras se va estructurando sobre la misma marcha un poder que pretende ser omnímodo, a la vez que se demuestra a sí mismo, y al mundo, que lo es, tal como lo viene haciendo la conducción republicana de los EE.UU. Y si pensamos en la ONU, podremos decir que el accionar de la alianza militar EE.UU.-Gran Bretaña ha significado un desprecio total por los contenidos de la Carta que la rige y una traición al espíritu que la inspiró en la Conferencia de San Francisco en 1945. Por ello encontramos razón a P.K. cuando señala que la crisis de la ONU "es uno de los nudos problemáticos más importantes". Sin embargo, conviene decir que cuando precisa "la hipótesis de la unipolaridad ha ganado terreno, pero eso tampoco constituye una garantía de orden o de seguridad", está -claro que sin proponérselo- llevando agua al molino de Bush, en tanto este llegó a decir, pretendiendo liderazgo, que una cuarentena de países lo apoyaban en la gestión guerrera. No dijo que casi 140 otros países miembro de la ONU no lo apoyaban. ¿Y el clamor mundial por la paz, como nunca antes?
En el cierre de su artículo la autora manifiesta: "...un mundo inestable e incierto, el cual los tucumanos no siempre nos ocupamos de examinar, tal vez porque nuestros propios problemas no nos permiten expandir la mirada más allá del horizonte cotidiano", y "...ello no debería impedirnos tratar de entender la coyuntura internacional de la que somos testigos aunque sólo fuera para pensar en nuestras alternativas, en nuestras capacidades y errores, y en el rumbo que habremos de fijar hacia el futuro". A propósito de esto valga decir que, desde Tucumán, sí nos hemos ocupado de analizar las dramáticas etapas de esa escalada guerrera que se abatió sobre Irak y que halla sus raíces y pretende su justificación en la tremenda ofensa de muerte y destrucción que padecieron los norteamericanos en aquel trágico setiembre. Desde aquí abrimos una vía de interpretación de los acontecimientos a comienzos de este año en un ámbito de análisis y debate abierto, plural, libre: se constituye casi espontáneamente el "Foro por la paz", que realiza reuniones semanales en la centenaria Biblioteca "Alberdi", donde funciona -¡oh, grata coincidencia!- el "Teatro de la Paz". Desde allí nos preguntamos: ¿cómo todavía no se convocó, conforme prevé la Carta de la ONU (1) a una sesión de emergencia de la Asamblea General? Con sus 191 países miembro es su organismo democrático por excelencia. La contracara de su Consejo de Seguridad. Conociendo eso, nos dimos a la tarea de imaginar acciones, desde este Tucumán. Considerándonos ciudadanos del mundo, lo que ocurre en este planeta, y más concretamente en los centros del poder, nos interesa. En ello, lo sabemos, va nuestro futuro inmediato. Si se quiere, nuestra propia vida.
Iniciamos una "acción pro-Naciones Unidas". Pusimos en manos del presidente argentino un petitorio con miles de firmas, resultado de una campaña de concientización que hacía pie en un lema: "La ONU, garantía de la paz". Es nuestra aspiración. Es lo que debería ser, conforme su Carta y las expectativas de la inmensa mayoría de sus Estados miembro. La propuesta era simple: que la Argentina promueva la concurrencia de otros Estados miembro para constituir la mayoría que exige la Carta y así convocar a una sesión extraordinaria de la Asamblea General, para considerar la situación en la que ha quedado la ONU por los últimos acontecimientos. Más que una petición era una propuesta, para que nuestro país, de tradición pacifista, pudiera generar esa acción "pro-Naciones Unidas" que a la vez lo prestigiara en ese sentido. Y, para afianzar la campaña, realizamos el 19 de agosto último una mesa panel con debate en el Centro Cultural "Ing. Virla", con la Facultad de Derecho de la UNT, de la que participamos junto a otros panelistas (2). Es muy probable que la articulista Kreibohm por encontrarse en Madrid, desde donde proviene su nota, no haya conocido de tal accionar desde Tucumán, que pudo concretarse pese a los pesares que nos agobian por cuestiones propias de nuestra provincia y de la gestión de su gobierno.
NOTAS
1) El art. 20 lo prevé, conforme lo requieran al secretario general siete miembros del Consejo de Seguridad o la mayoría de los miembros (96 países).
2) El Dr. Jorge J. Torres, catedrático de Derecho Internacional de la UNT; la Prof. Julia Alessi de Nicolini, ex docente de Filosofía de la UNT y de la UNSTA, y el Lic. Gustavo Poch, del Centro de Información de la ONU en Bs. As.







