21 Septiembre 2003 Seguir en 

La pasión y la excepción está integrada por tres temas contundentes: Eva Perón, la muerte de Aramburu y una etapa de la literatura de J. L. Borges. Cada uno de ellos -especialmente el de Borges- parece haber sido en principio elaborado individualmente hasta encontrar un denominador común constituido justamente por la pasión y la excepción.
La sola mención de Eva Perón, el robo de su cadáver y posterior devolución, el asesinato de Aramburu por los montoneros y la literatura de Borges están "impregnados" de pasión, violencia, venganzas. En cuanto a La excepción, enunciada en el título del ensayo, se refiere a la cualidad de exclusividad que cada uno de ellos tuvo, o sigue teniendo. La búsqueda de la génesis del personaje o mito desde la racionalidad motiva el ensayo.
En el caso de Eva Perón, el esquema está planteado principalmente desde dos vértices: el pueblo o inconsciente colectivo, y Eva frente a Perón, al pueblo y a la oposición. Desde que conoció a Perón, y hasta su final, la mirada de Sarlo buscando esa justificación en Eva lleva al lector a juzgar, deducir caracteres psicológicos aceptando algunas premisas en un interesante desafío. Es difícil no adherir por vía de los sentimientos a determinada postura y luego cambiando la óptica, dudar por un momento de la rigidez monolítica de la aseveración anterior. Sin embargo, el balance es altamente constructivo. De los tres temas, el de Eva Perón es el más apasionante, quizás porque no deja fuera a las virtudes de su pasión y su excepcionalidad indiscutible, enunciando a la vez las falencias. Merecen destacarse en este contexto, la detallada descripción que realiza -a veces señalando su exageración- de la ropa, los peinados, el maquillaje exhibidos en cada foto, generalmente en los actos oficiales o viajes por Europa, señalando en cada caso la excepcionalidad de Eva que excede siempre cualquier análisis convencional que se intente realizar. La pasión le da fuerzas a Eva para seguir "experimentando la pasión". Esa tautología se manifiesta magníficamente en los últimos meses, sobre todo, en los que a pesar de su enfermedad, no puede detenerse para intentar su curación, pensando en su causa. Como Juana de Arco, inmolándose en esa hoguera, es, a pesar de todo, feliz. Allí coexistían la pasión con la excepcionalidad. La autora cita también la forma negativa de la pasión en Eva: el resentimiento y el deseo de venganza contra sus opositores como contrapartida. Pero quien ha recibido todo -poder, dinero, idolatría- siente que debe retribuirle todo. Lo complicado de este don es su asimetría: Eva lo compensa con el fanatismo, al que en su religión "civil", considera una virtud. Ella había comenzado su carrera radial, teatral y cinematográfica en una época en la que brillaban Libertad Lamarque, Niní Marshall, Delia Garcés, Mecha Ortiz. Su relación con Perón la condujo a sitiales impensados. Cuando se convierte en primera dama, adquiere un estilo mezcla de Greta Garbo y Audrey Hepburn. Una suerte de Ninoska local, exageradamente elegante pero igualmente excepcional. Beatriz Sarlo concluye en que aunque Eva como actriz no llegó a lograrse, esa disposición la favoreció al convertirse en Eva Perón porque introdujo justamente cierta teatralidad en un medio en el que no tenía rivales, y en el que su pasión se vio beneficiada con su excepcionalidad.
Su muerte y la posterior desaparición del cadáver serán el elemento que relacione a esta primera parte del ensayo con la muerte de Aramburu por parte de los montoneros. Aquí la autora analiza la pasión vengadora de los grupos, que pedían la restitución del cadáver de Eva; la excepcionalidad genérica desde el idealismo, la disposición de dar la vida en lucha, sus ídolos, sus fuentes de inspiración y el contexto histórico que es de público conocimiento. La cita de algunos cuentos de Borges cuyo nudo es la venganza exagerada y sus antecedentes, preparan al lector acerca de lo que se relata en el tema de Aramburu. Otro tanto ocurre con fragmentos de la novela Colomba, de Merimée, fuertemente impactantes. "Los hechos consumados" y "Cristo guerrillero" son textos que arrojan luz sobre el pragmatismo ideológico y la disposición de vengadores y mártires, con alusiones históricas y parangones; entre ellos a los Jacobinos. La intervención de J. L. Borges se concreta en el plano de la violencia y la crueldad en la ficción ("El otro duelo", de "El informe de Brodie") y en una interesante hipótesis sobre su estilo, en esta obra de indudable valor didáctico y especulativo. (c) LA GACETA.
La sola mención de Eva Perón, el robo de su cadáver y posterior devolución, el asesinato de Aramburu por los montoneros y la literatura de Borges están "impregnados" de pasión, violencia, venganzas. En cuanto a La excepción, enunciada en el título del ensayo, se refiere a la cualidad de exclusividad que cada uno de ellos tuvo, o sigue teniendo. La búsqueda de la génesis del personaje o mito desde la racionalidad motiva el ensayo.
En el caso de Eva Perón, el esquema está planteado principalmente desde dos vértices: el pueblo o inconsciente colectivo, y Eva frente a Perón, al pueblo y a la oposición. Desde que conoció a Perón, y hasta su final, la mirada de Sarlo buscando esa justificación en Eva lleva al lector a juzgar, deducir caracteres psicológicos aceptando algunas premisas en un interesante desafío. Es difícil no adherir por vía de los sentimientos a determinada postura y luego cambiando la óptica, dudar por un momento de la rigidez monolítica de la aseveración anterior. Sin embargo, el balance es altamente constructivo. De los tres temas, el de Eva Perón es el más apasionante, quizás porque no deja fuera a las virtudes de su pasión y su excepcionalidad indiscutible, enunciando a la vez las falencias. Merecen destacarse en este contexto, la detallada descripción que realiza -a veces señalando su exageración- de la ropa, los peinados, el maquillaje exhibidos en cada foto, generalmente en los actos oficiales o viajes por Europa, señalando en cada caso la excepcionalidad de Eva que excede siempre cualquier análisis convencional que se intente realizar. La pasión le da fuerzas a Eva para seguir "experimentando la pasión". Esa tautología se manifiesta magníficamente en los últimos meses, sobre todo, en los que a pesar de su enfermedad, no puede detenerse para intentar su curación, pensando en su causa. Como Juana de Arco, inmolándose en esa hoguera, es, a pesar de todo, feliz. Allí coexistían la pasión con la excepcionalidad. La autora cita también la forma negativa de la pasión en Eva: el resentimiento y el deseo de venganza contra sus opositores como contrapartida. Pero quien ha recibido todo -poder, dinero, idolatría- siente que debe retribuirle todo. Lo complicado de este don es su asimetría: Eva lo compensa con el fanatismo, al que en su religión "civil", considera una virtud. Ella había comenzado su carrera radial, teatral y cinematográfica en una época en la que brillaban Libertad Lamarque, Niní Marshall, Delia Garcés, Mecha Ortiz. Su relación con Perón la condujo a sitiales impensados. Cuando se convierte en primera dama, adquiere un estilo mezcla de Greta Garbo y Audrey Hepburn. Una suerte de Ninoska local, exageradamente elegante pero igualmente excepcional. Beatriz Sarlo concluye en que aunque Eva como actriz no llegó a lograrse, esa disposición la favoreció al convertirse en Eva Perón porque introdujo justamente cierta teatralidad en un medio en el que no tenía rivales, y en el que su pasión se vio beneficiada con su excepcionalidad.
Su muerte y la posterior desaparición del cadáver serán el elemento que relacione a esta primera parte del ensayo con la muerte de Aramburu por parte de los montoneros. Aquí la autora analiza la pasión vengadora de los grupos, que pedían la restitución del cadáver de Eva; la excepcionalidad genérica desde el idealismo, la disposición de dar la vida en lucha, sus ídolos, sus fuentes de inspiración y el contexto histórico que es de público conocimiento. La cita de algunos cuentos de Borges cuyo nudo es la venganza exagerada y sus antecedentes, preparan al lector acerca de lo que se relata en el tema de Aramburu. Otro tanto ocurre con fragmentos de la novela Colomba, de Merimée, fuertemente impactantes. "Los hechos consumados" y "Cristo guerrillero" son textos que arrojan luz sobre el pragmatismo ideológico y la disposición de vengadores y mártires, con alusiones históricas y parangones; entre ellos a los Jacobinos. La intervención de J. L. Borges se concreta en el plano de la violencia y la crueldad en la ficción ("El otro duelo", de "El informe de Brodie") y en una interesante hipótesis sobre su estilo, en esta obra de indudable valor didáctico y especulativo. (c) LA GACETA.







