Una lancha con dos letones asesinados

Por Arturo Ponsati

14 Septiembre 2003
La adhesión que ha despertado Henning Mankell, dramaturgo y novelista de nacionalidad sueca, se ha extendido desde los países escandinavos hacia el resto del mundo; prueban esta afirmación el increíble buen éxito en ventas, la traducción de su obra a más de veinte idiomas y los elogios de la crítica internacional a la saga de policiales protagonizada por el inspector Wallander. De estas, La pista falsa obtuvo el premio Macallan Gold Dagger a la mejor novela negra publicada en Gran Bretaña en el año 2000. "LA GACETA Literaria" publicó el comentario de Asesinos sin rostro, segunda en la serie (24 de junio de 2001).
En Los perros de Riga, la investigación generada a raíz de la aparición de un bote con dos ciudadanos letones asesinados, llevará a Kurt Wallander a Riga, donde se verá envuelto en una conspiración de dimensiones y alcances hasta ese momento desconocidos.
La historia, que transcurre entre la caída del Muro de Berlín y los últimos tiempos de la tambaleante URSS, permite al autor adentrarse en el análisis social, señalando las diferencias de conciencia que entre su estado de origen y el país letón se vivían en ese momento. Así, denuncia el espíritu de indiferencia que una nación rica como la suya demuestra ante todo lo que no afecta a su propio bienestar; opuestamente, describe a un pueblo oprimido, interesado en la política, con opiniones arraigadas y sólido convencimiento acerca de la sociedad a la que aspira.
La tensión en la narración es lineal, sin altibajos. El relato entretiene, aunque la rica personalidad del protagonista muchas veces distrae la atención, lo cual es entendible si se piensa que la mayor virtud de Mankell quizás sea la creación de personajes vívidos y simples, pero no por ello carentes de angustias vitales irresueltas que a cada momento se plantean. El paradigma está encarnado en el protagonista, un inspector de policía en el pequeño pueblo de Ystad; divorciado y con una hija adolescente a la cual no acaba de comprender, con sobrepeso y sin mayores dotes para su trabajo, salvo el empeño y la responsabilidad con que se vuelca a la tarea, atravesando una crisis que el mundo, en cambio continuo, no ayuda a resolver.
Esta nueva novela de la serie, no del todo negra, preserva, en líneas generales, las características que dieron fama a su autor, moviendo a la reflexión sin dejar de lado la trama policial que sustenta su argumento. (c) LA GACETA

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