18 Octubre 2002 Seguir en 
"El impulso que promovió la iniciación de este libro se originó en compañía de Alfredo Lichter. Ocurrió en un viaje a la Península Valdés, o en una caminata por Punta Delgada, o en alguno de esos vuelos interminables a San Francisco, durante la etapa de creación del EcoCentro Puerto Madryn. Lamento no haber podido mantenerme en la idea original; es que cuando los proyectos pasan a la etapa de ejecución toman el color, el olor y el sabor del substrato que los sostiene. En su concepción inicial, este iba a ser un libro en coautoría con mi amigo y ex director de tesis doctoral, Prof. Dr. Burney Le Boeuf.
Burney ha dedicado su vida como investigador científico a los elefantes marinos. Su participación en este proyecto le hubiese agregado conocimientos y experiencias inestimables. Estuvimos cerca de concretar la idea. Llegamos a hablar de temas y estilo, desarrollamos un índice y repartimos tareas. Pero el plan no prosperó, en parte por la distancia (Burney vive en California y yo en la Patagonia) y en parte porque otros asuntos igualmente interesantes contribuyeron a la deriva natural de los planes complejos. Haber compartido un libro con Bernardo, como a él le gusta que lo llamen cuando visita la Argentina, habría representado una manera diferente de trabajar juntos, más allá de los artículos científicos que hemos escrito en 15 años. Sin embargo, el haber alcanzado el objetivo en solitario también tiene un mérito que le atribuyo a Burney: haberme preparado para estudiar a los elefantes sin perderme la vida asociada a ese objetivo. Esa actitud me permitió entender más allá del dato; y ese enlace entre experiencia e información es una marca de este libro.
La tercera persona en la trilogía fundamental de este proyecto es Mirtha Lewis. Alfredo lo es por haberme transmitido la motivación original para escribir, Burney por contagiarme un estilo de investigación y Mirtha por ser mi principal testigo. Estas páginas bien podrían servir de testimonio de la vida profesional de Mirtha y de buena parte de sus experiencias. Como colega y amiga de 20 años, ella es la que ha estado tan cerca de los elefantes como yo. De no existir este libro, sólo Mirtha habría podido contarlo.
Algunas personas más han sido cruciales durante los años que abarcan las investigaciones e historias rescatadas por el libro. El tiempo que me llevó completarlo coincidió con la infancia y parte de la adolescencia de Leonardo y Julieta, mis hijos. Comencé a escribir pensando en ellos. Si bien ambos me acompañaron en mis días de observador del comportamiento animal, y han llegado así a conocer mi pasión por la Península Valdés, me pareció apropiado dejarles algo más para evocar sus experiencias de primera mano...(...)...
La conservación de estos animales depende más de la comunicación dirigida a una gran audiencia que de las tablas y figuras que forman el conjunto de mis publicaciones científicas.
Este libro no es un compendio de resultados científicos actuales sobre la biología de los elefantes marinos del sur. Un trabajo de esa magnitud aún no ha sido realizado. Los datos biológicos que aquí se resumen son los necesarios para entender la esencia de un elefante marino. Algunas fuentes de información científica en las que se apoyan los aspectos informativos de esta obra se alistan en un apéndice".
Burney ha dedicado su vida como investigador científico a los elefantes marinos. Su participación en este proyecto le hubiese agregado conocimientos y experiencias inestimables. Estuvimos cerca de concretar la idea. Llegamos a hablar de temas y estilo, desarrollamos un índice y repartimos tareas. Pero el plan no prosperó, en parte por la distancia (Burney vive en California y yo en la Patagonia) y en parte porque otros asuntos igualmente interesantes contribuyeron a la deriva natural de los planes complejos. Haber compartido un libro con Bernardo, como a él le gusta que lo llamen cuando visita la Argentina, habría representado una manera diferente de trabajar juntos, más allá de los artículos científicos que hemos escrito en 15 años. Sin embargo, el haber alcanzado el objetivo en solitario también tiene un mérito que le atribuyo a Burney: haberme preparado para estudiar a los elefantes sin perderme la vida asociada a ese objetivo. Esa actitud me permitió entender más allá del dato; y ese enlace entre experiencia e información es una marca de este libro.
La tercera persona en la trilogía fundamental de este proyecto es Mirtha Lewis. Alfredo lo es por haberme transmitido la motivación original para escribir, Burney por contagiarme un estilo de investigación y Mirtha por ser mi principal testigo. Estas páginas bien podrían servir de testimonio de la vida profesional de Mirtha y de buena parte de sus experiencias. Como colega y amiga de 20 años, ella es la que ha estado tan cerca de los elefantes como yo. De no existir este libro, sólo Mirtha habría podido contarlo.
Algunas personas más han sido cruciales durante los años que abarcan las investigaciones e historias rescatadas por el libro. El tiempo que me llevó completarlo coincidió con la infancia y parte de la adolescencia de Leonardo y Julieta, mis hijos. Comencé a escribir pensando en ellos. Si bien ambos me acompañaron en mis días de observador del comportamiento animal, y han llegado así a conocer mi pasión por la Península Valdés, me pareció apropiado dejarles algo más para evocar sus experiencias de primera mano...(...)...
La conservación de estos animales depende más de la comunicación dirigida a una gran audiencia que de las tablas y figuras que forman el conjunto de mis publicaciones científicas.
Este libro no es un compendio de resultados científicos actuales sobre la biología de los elefantes marinos del sur. Un trabajo de esa magnitud aún no ha sido realizado. Los datos biológicos que aquí se resumen son los necesarios para entender la esencia de un elefante marino. Algunas fuentes de información científica en las que se apoyan los aspectos informativos de esta obra se alistan en un apéndice".





