24 Agosto 2003 Seguir en 

Producto del clima de renovación historiográfica de las últimas décadas, la historia política experimentó una profunda reformulación en sus paradigmas teóricos y abordajes metodológicos. De este modo, a partir de las ya clásicas interpretaciones de Tulio Haperín Donghi, Natalio Botana y José Luis Romero, los trabajos sobre historia política argentina comparten -aunque desde diversos enfoques y perspectivas- una preocupación común en torno de la construcción del poder. En ese marco, las nociones de "Nación" y "Estado" dejaron de ser presupuestos para convertirse en problemas de análisis, que fueron abordados, principalmente, por José Carlos Chiaramonte, Hilda Sábato y, más recientemente, Marcela Ternavasio.
Es así como, en los últimos quince años, irrumpió en la historia política un marcado interés por la dimensión simbólica y por la esfera de las prácticas. En este sentido, cobraron centralidad los estudios acerca de la relación entre la sociedad civil y el sistema político; la construcción de la ciudadanía; el papel de la opinión pública; los discursos políticos formales e informales; las prácticas electorales; el papel de las milicias y la inclusión política de sectores más amplios de la sociedad, entre otros.
Es en este contexto que Irene de Saltor se propone indagar sobre la identificación política de la elite tucumana desde el período tardo-colonial hasta la afirmación del proyecto constitucional. En su recorrido de investigación, la autora aborda variados aspectos referidos tanto al mundo de las representaciones simbólicas, como al de las prácticas políticas.
Los tres primeros capítulos, que abarcan desde fines del siglo XVIII hasta los conflictivos años ?20, retoman los avances de investigaciones precedentes (Ana María Bascary, 1999; Cristina López de Albornoz, 2000; Gabriela Tío Vallejo, 2001).
La escasez de estudios sobre la política en Tucumán entre 1830 y 1850 convierte a los capítulos dedicados al tratamiento de los perfiles políticos y de los discursos y las prácticas electorales durante los gobiernos de Alejandro Heredia y de Celedonio Gutiérrez, en el aporte más importante de este trabajo, en tanto incursionan en cuestiones prácticamente inexploradas hasta el momento: las ceremonias, los festejos, el discurso político, los alcances del protectorado de Heredia, el "unamismo" y el "personalismo" como mecanismos de ejercicio del poder, las transformaciones de la noción de ciudadano, etcétera.
Tal como lo expresa la autora en sus palabras finales, quedan preguntas sin responder y diversos aspectos sin abordar. Entre ellos, tal vez, el que más hace sentir su ausencia es el análisis del rol político de las milicias y de la Guardia Nacional, así como el lugar simbólico que estas ocuparon en el proceso de construcción de la ciudadanía y de la identidad nacional (aspectos desarrollados, para un período posterior, por María Celia Bravo y Flavia Macías, 2003). Del mismo modo, la incorporación del análisis de variables sociales y económicas podría reforzar la validez de las conclusiones hasta aquí obtenidas. Probablemente, el crecimiento demográfico que se registró en el período, así como la movilidad espacial de los actores de la época, ayudarían a explicar la ampliación de la inclusión de la campaña en el escenario político. Asimismo, el estudio de los sectores subalternos y sus ámbitos de sociabilidad formal e informal aportarían algunos elementos para comprender los mecanismos clientelares, las redes de poder y el papel que cumplía la poco objetivable -aunque no inexistente- esfera de la "opinión pública".En suma, La construcción del espacio político.
Tucumán en la primera mitad del siglo XIX constituye una pieza más para insertar en el gran "rompecabezas" de la historia de Tucumán, que se está armando, pieza por pieza, a partir de las contribuciones de este tipo de investigaciones, que iluminan diferentes aspectos de uno de los períodos menos conocidos de nuestro pasado provincial.(c) LA GACETA
Es así como, en los últimos quince años, irrumpió en la historia política un marcado interés por la dimensión simbólica y por la esfera de las prácticas. En este sentido, cobraron centralidad los estudios acerca de la relación entre la sociedad civil y el sistema político; la construcción de la ciudadanía; el papel de la opinión pública; los discursos políticos formales e informales; las prácticas electorales; el papel de las milicias y la inclusión política de sectores más amplios de la sociedad, entre otros.
Es en este contexto que Irene de Saltor se propone indagar sobre la identificación política de la elite tucumana desde el período tardo-colonial hasta la afirmación del proyecto constitucional. En su recorrido de investigación, la autora aborda variados aspectos referidos tanto al mundo de las representaciones simbólicas, como al de las prácticas políticas.
Los tres primeros capítulos, que abarcan desde fines del siglo XVIII hasta los conflictivos años ?20, retoman los avances de investigaciones precedentes (Ana María Bascary, 1999; Cristina López de Albornoz, 2000; Gabriela Tío Vallejo, 2001).
La escasez de estudios sobre la política en Tucumán entre 1830 y 1850 convierte a los capítulos dedicados al tratamiento de los perfiles políticos y de los discursos y las prácticas electorales durante los gobiernos de Alejandro Heredia y de Celedonio Gutiérrez, en el aporte más importante de este trabajo, en tanto incursionan en cuestiones prácticamente inexploradas hasta el momento: las ceremonias, los festejos, el discurso político, los alcances del protectorado de Heredia, el "unamismo" y el "personalismo" como mecanismos de ejercicio del poder, las transformaciones de la noción de ciudadano, etcétera.
Tal como lo expresa la autora en sus palabras finales, quedan preguntas sin responder y diversos aspectos sin abordar. Entre ellos, tal vez, el que más hace sentir su ausencia es el análisis del rol político de las milicias y de la Guardia Nacional, así como el lugar simbólico que estas ocuparon en el proceso de construcción de la ciudadanía y de la identidad nacional (aspectos desarrollados, para un período posterior, por María Celia Bravo y Flavia Macías, 2003). Del mismo modo, la incorporación del análisis de variables sociales y económicas podría reforzar la validez de las conclusiones hasta aquí obtenidas. Probablemente, el crecimiento demográfico que se registró en el período, así como la movilidad espacial de los actores de la época, ayudarían a explicar la ampliación de la inclusión de la campaña en el escenario político. Asimismo, el estudio de los sectores subalternos y sus ámbitos de sociabilidad formal e informal aportarían algunos elementos para comprender los mecanismos clientelares, las redes de poder y el papel que cumplía la poco objetivable -aunque no inexistente- esfera de la "opinión pública".En suma, La construcción del espacio político.
Tucumán en la primera mitad del siglo XIX constituye una pieza más para insertar en el gran "rompecabezas" de la historia de Tucumán, que se está armando, pieza por pieza, a partir de las contribuciones de este tipo de investigaciones, que iluminan diferentes aspectos de uno de los períodos menos conocidos de nuestro pasado provincial.(c) LA GACETA
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