Los medios de comunicación y la responsabilidad social empresaria

Por José Pochat, para LA GACETA - YERBA BUENA (Tucumán)

10 Agosto 2003
Para hablar de la relación entre la Responsabilidad Social Empresaria y los medios deberíamos partir de la definición de cuál es el papel que estos últimos deben desempeñar en la sociedad.
En el último Congreso Mundial de Periódicos, Henri Pigeaut, Presidente de France Press, instó a los diarios a poner especial atención en la calidad de las noticias y la información, y en el rol que los diarios deben desempeñar en la sociedad.
Cada diario, de acuerdo con sus principios fundacionales y con el medio en que se desenvuelve, puede definir su rol de distintas maneras.
Para el "Zero Hora" de Brasil, el diario debe lograr que gente de diferentes lugares, de distintos niveles sociales y económicos, que nunca se han visto entre sí, encuentren un lugar común donde expresar sus preocupaciones y entender el mundo que los rodea a través de un pedazo de papel que los ayude a comprender la compleja realidad.
Para el "Times" de la India, el diario debe atender la preeminencia del individuo sobre el establishment.
"Escribimos nuestras historias desde la perspectiva del usuario del servicio y no desde el proveedor del servicio. Nos ocupamos de las preocupaciones básicas del ciudadano que paga sus impuestos. Proveemos contexto y perspectiva con objetividad".
Felipe Edwards, de "El Mercurio" de Chile, dice: "Intentamos brindar a nuestros lectores orden y perspectiva sobre esa masa de información que se genera cada día".
El ombudsman del "Washington Post" dice que "el diario procura informar a los ciudadanos con las noticias que ellos necesitan para llevar adelante sus vidas y su rol como ciudadanos en una democracia".
El 4 de agosto de 1912, al fundar LA GACETA, Alberto García Hamilton, en la declaración de principios definía el rol del diario en forma muy clara: "preferentemente haremos información, información de todo lo que pueda interesar a las más altas como a las más modestas clases sociales. Pero no renunciaremos, por eso, a lo que consideramos la gran fuerza del periodismo: el juicio sobre los hombres y sobre las cosas que aparecen ante su ojo escrutador, en los amplios campos de la política, del comercio, de la industria, de la sociabilidad... de todo lo que es acción y vida, en fin".
De allí la primera responsabilidad. Todo diario que pretenda ejercer una prensa responsable no puede escapar de su primordial tarea, informar: captar la rebelde realidad y devolverla entendible a los lectores. Por más cruel que sea una noticia, esta llega prolija, convertida en historia, repleta de detalles y sintetizada en grandes titulares. Construir la realidad con objetividad, sin arbitrariedades. Ello no implica un cheque en blanco para publicar cualquier cosa. Siempre están los hechos, debidamente constatados mediante la mayor cantidad de fuentes. Un viejo adagio de la prensa británica dice que "si las opiniones son libres, los hechos son sagrados". Los medios sólo deben pensar que lo mejor que le puede pasar a la sociedad es que esté bien informada (lo que no es lo mismo que bombardearla con información de mala calidad). Allí radica el poder de la información. Las personas serán más libres cuando más puntos de vista y perspectivas reciban sobre un mismo hecho.
Desde el escándalo de Watergate en 1972, se dice que "la prensa perdió la inocencia", y ya no cree en todo lo que le dicen (sobre todo los funcionarios). Desde entonces asumió el papel de contrapoder. De allí que muchos hablen de cuarto poder. Suponiendo que esta definición sea cierta, un medio, para asumir un rol fiscalizador, tiene que tener su propia casa en orden. Esto nos lleva a una segunda responsabilidad. Los medios son también empresas y tienen la obligación de ejercer sanas prácticas empresariales. Esto implica cumplir con la ley a rajatabla (léase cumplir con las obligaciones fiscales, laborales y previsionales, con el Estado, con sus empleados y con sus proveedores). No se puede poner en juego la credibilidad, que es el mayor activo que un medio debe resguardar. Ben Bradlee, mítico director del "Washington Post", decía: "Hay una sola cosa que un director debe tener para ser un buen director, y esa cosa es un buen propietario". El periodista será mejor cuando tenga un buen jefe, y la sociedad será más libre para decidir cuando tenga una mejor prensa.
Un diario no debe vivir recluido en los límites siempre estrechos de una redacción, ajeno a todo lo que pasa alrededor. Tiene una importancia cuasi institucional. Participa activamente en la construcción de la realidad social; en otras palabras, actúa en la definición de lo que se denomina agenda de temas que supuestamente le interesan a la comunidad. Los distintos actores intentan instalar ciertos tópicos en la opinión pública, y de la prensa depende aceptarlos mansamente o sopesarlos debidamente, para determinar si sólo responden a intereses sectoriales o de todo el tejido social. Esto quiere decir que los diarios hablan no sólo cuando opinan, sino también cuando callan. En tiempo de crisis y de pérdida de rumbo como los que vive la Argentina, los medios, al menos como lo siente LA GACETA, tienen una responsabilidad extra: la de tender puentes o poner sobre el tapete los principales problemas, con las posibles soluciones, siempre con el afán de esclarecer a los lectores lo que ocurre. Este año, juntamente con Editorial Sudamericana, nuestro diario editó el libro Reinventar la Argentina. Por sus páginas desfilan los intelectuales más lúcidos, como Tomás Eloy Martínez, Joaquín Morales Solá, Roberto Cortés Conde, por citar sólo a algunos. Hacen un diagnóstico sobre las razones históricas, culturales, educativas, económicas y sociales del porqué de la crisis. Y esta obra nació por iniciativa del director de LA GACETA Literaria, Daniel Alberto Dessein, de un compilado de artículos publicados durante 2002 en un espacio denominado Reflexiones sobre la crisis. Fue como si el propio diario hubiera sentido que además de contar el drama tuviera que explicarlo.Si bien la obligación primera de un diario es contar lo que sucede, un diario no es cualquier empresa. Lo que se vende no son zapatos. ¡No!; se vende información, esto es conocimiento, por ende, cultura. LA GACETA viene implementando hace años el programa El diario en la escuela. El objetivo es que alumnos y docentes se capaciten en el manejo del diario y de la información que se publica. Esto sirve no sólo para preparar a futuros lectores, sino que los ayuda a estar actualizados y comprometidos con lo que sucede. Por otra parte, este año se puso en marcha un proyecto educativo conjunto con la Unsta, la Maestría en Periodismo.
En línea con el compromiso social que asumimos, LA GACETA implementó un espacio gratuito de Clasificados Solidarios, para que todas las ONG y entidades benéficas lo utilicen para requerir todo tipo de ayuda que haga falta. Asimismo, desde hace dos años asumimos un compromiso con la Red de Responsabilidad Social, para publicar un suplemento mensual con todas las actividades desarrolladas por esta. Cuando el diario "La Nación" de Buenos Aires impulsó la iniciativa del programa El Hambre más Urgente, se contactaron con nosotros y nos invitaron a participar en el proceso de recolección de firmas. Nos pusimos a trabajar con la Red de Responsabilidad Social y, en sólo 10 días, logramos la recolección de más de 40.000 firmas que sumaron al proyecto. Una muestra más de lo importante del trabajo mancomunado entre medios y ONG.
Es innumerable la cantidad de acciones solidarias directas que un diario puede asumir; pero el mejor favor que le puede hacer a su comunidad es la de informar con responsabilidad. Para concluir, los viejos responsables de las redacciones suelen decirle a quien comienza a dar sus primeros pasos en el periodismo: Tenga mucho cuidado, porque poner en negrita el nombre de una persona es una cosa seria, que involucra, además, a sus familiares, a los acreedores y hasta a los deudores de esa persona. Por ello la responsabilidad social de la veracidad debe estar tanto en la información más breve como en el titular de portada. La responsabilidad es tal que si el horario de la cartelera del cine está mal puesto, se frustra la salida de una pareja. Y ello, para esas personas, es tan importante como para quienes quieren saber cómo salió su equipo el domingo, o cuándo cobra el padre la jubilación atrasada. Es el mismo interés de los gobernantes de que no los juzguen sin pruebas, o el de los opositores que pretenden pescar a algún funcionario en un acto de corrupción. Y todo esto debe estar bien chequeado y constatado en las nerviosas páginas del diario, para bien de la sociedad. ¡Imagínense cuánta es la Responsabilidad Social! (c) LA GACETA

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