El problema de la supervivencia del hecho mismo de nación

Por Coriolano Fernández

03 Agosto 2003
Otro ensayo sobre el "modelo" y van... Esta vez, asociado al problema de la supervivencia del hecho mismo de nación.
Comienza el autor describiendo el derrumbe de finales de 2001 y sus causas, desde los que señalan una economía basada en lo financiero hasta los que denuncian que el tradicional Estado-Nación se subordina al Estado Trasnacional, pasando por el ubicuo Consenso de Washington, el inefable FMI, el olvido de la relación entre ética y desarrollo, etcétera.
La crisis afecta al subsistema político, al quebrarse el lazo de confianza y obediencia de los ciudadanos hacia sus representantes. El autor diferencia tres enfoques sobre la gobernabilidad. En el neoliberal, la política está al servicio de una economía prácticamente autónoma.
Para el neoinstitucional, la política es entendida como gobernanza. El antiguo vocablo "gobernanza", acción de gobernar o gobernarse, adquiere resonancia actual gracias al inglés "governance", un proceso que depende de la sociedad civil y no sólo de la acción del Estado.
Y finalmente, el enfoque neoclásico -que lleva la preferencia del autor- concibe la política ordenada al bien común, visualiza en la exclusión el principal conflicto y por tanto el propósito básico consiste en lograr la inclusión.
Tras historiar lo que llama "la ilusión del desarrollo", G. Delgado se inclina por una estrategia productivista, de clara inspiración en John Maynard Keynes (1883-1946), bien diferenciada de otras dos concepciones: la neoinstitucional, obsesionada por establecer reglas; y la neoliberal o restauradora, nostálgica de la convertibilidad y partidaria del ALCA.
Reitera que es necesario generar cohesión social y para ello promover, a través del Estado, el aumento de la participación de las organizaciones de la sociedad civil y de un mercado orientado hacia la producción, y postula una política social de inclusión y no de contención. A juicio del autor hoy la sociedad argentina es más de ruptura que de cristalización.Desde la perspectiva cultural, trae dos cosas a primer plano: que la cultura sola es insuficiente y que es menester modificar la tendencia a poner toda la dimensión cultural en el éxito del mercado. El capítulo final se titula "El estrecho sendero".
Empezamos a redescubrir, dice, nuestra sociedad, dónde estamos, quiénes somos y hacia dónde vamos.De la crisis del modelo, concluye, no se sale igual, se sale mejor o peor; y por eso la actual situación ofrece la oportunidad de renovarnos tanto en lo personal como en lo social. (Ver en la crisis una oportunidad se ha tornado un lugar común).
Daniel García Delgado, doctor en Ciencia Política e investigador del Conicet, ha publicado dos textos sobre temas afines (1994 y 1998).
El libro tiene una virtud: su preocupación por el país circula a través de una crítica firme, mas nunca agresiva, y busca siempre la propuesta. En la Argentina actual, no es poca cosa.
Pero despliega un discurso carente de concisión y las 268 páginas podrían reducirse en buena parte sin mengua de las ideas que expone. Ello por su tendencia a reiterar conceptos y enunciados.
Y este discurso, leído hoy, tiene el sabor de lo ya visto y escuchado, porque, como señala Roberto Frenkel, no fue un grupúsculo de escépticos el que pronosticó el desemboque negativo de la apertura y la extrema liberalización, sino que la realidad se fue imponiendo en la opinión pública y en los ámbitos académicos.(c) LA GACETA

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