03 Agosto 2003 Seguir en 

El humor es un factor culturalmente relevante en cualquier sociedad. En el caso de la sociedad argentina, constituye un componente esencial del ser nacional. Hemos convocado, en este número especial de LA GACETA Literaria, a algunos de los más destacados representantes del humor gráfico a nivel local y nacional, para que reflexionen sobre su propia actividad. Se trata de colaboradores de medios de comunicación masivos, cuya función es la de reproducir e interpretar los acontecimientos de la vida cotidiana de la sociedad. Allí se insertan, como una parte indispensable al todo, los trabajos de estos profesionales que establecen una particular relación con el contexto que los engloba, ya que abordan, pero desde un ángulo alternativo, los mismos acontecimientos enfocados en el medio. ¿Tiende el humor a la asimilación de esa realidad que aborda a través de su desdramatización o, por el contrario, tiende a modificarla al revelar sus defectos o contradicciones? ¿Es el humor la mejor forma de aprehender una realidad como la argentina, que parece tan inasible para un análisis riguroso?
¿Atenta el humor contra la política al restarle la solemnidad que le es inherente, o la acerca a la ciudadanía al exponerla de una manera informal? ¿Tiene el humor límites en cuanto a los temas que puede tratar? La crisis argentina, que en muchos aspectos constituyó una tragedia, ¿representó uno de esos límites? ¿Es la viveza criolla una forma bastarda del humor y una de las raíces de la decadencia argentina? ¿Es la falta de seriedad lo que nos ha conducido hasta donde estamos? ¿Somos los argentinos capaces de reírnos sinceramente de nosotros mismos? Estos son algunos de los interrogantes que trasladamos a los destacados humoristas que escriben en estas páginas.
¿Atenta el humor contra la política al restarle la solemnidad que le es inherente, o la acerca a la ciudadanía al exponerla de una manera informal? ¿Tiene el humor límites en cuanto a los temas que puede tratar? La crisis argentina, que en muchos aspectos constituyó una tragedia, ¿representó uno de esos límites? ¿Es la viveza criolla una forma bastarda del humor y una de las raíces de la decadencia argentina? ¿Es la falta de seriedad lo que nos ha conducido hasta donde estamos? ¿Somos los argentinos capaces de reírnos sinceramente de nosotros mismos? Estos son algunos de los interrogantes que trasladamos a los destacados humoristas que escriben en estas páginas.
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