La historia se repite. Esteban Jerez está otra vez en una situación comprometida. La Fiscalía Anticorrupción ha generado antipatías y adhesiones ardorosas por sus procedimientos, desde que se instituyó en 2000.
Esa mezcla de percepciones no es caprichosa. La sociedad ha percibido que la fiscalía de Jerez es una ventanilla abierta para la recepción de reclamos en contra de actos lesivos a los intereses del Estado y al patrimonio público. Al poder político le disgusta una marcación estrecha sobre sus acciones, pese a que siempre existen vías para corregir los yerros del fiscal.
El vicegobernador cordobés, Hernán Olivetto, echó al fiscal anticorrupción porque había acusado a funcionarios de José Manuel de la Sota. El control judicial implacable no les gusta a los gobernantes ni en Córdoba ni en Tucumán.
Jerez se ganó la animosidad del oficialismo en los dos últimos años. En la liza enfrentó a legisladores oficialistas y afines, y a prominentes hombres del Gobierno. La comunidad le renovó el crédito.
Sin embargo, desde el corazón del poder no se desistió en la estrategia de desestabilizar al fiscal anticorrupción. El director de Transporte y Comercio Interior, Enrique Romero, es la pieza clave de esa ofensiva. Con aceitados contactos en el ala política de la Corte Suprema de Justicia, el funcionario de confianza de Julio Miranda bombardea con declaraciones corrosivas y planteos permanentes al fiscal. Además de intentar el desgaste de Jerez ante la opinión pública, explota el fastidio que este causa con su despliegue mediático en otras esferas de Tribunales.
De resultas de esa combinación de hechos, se llegó al apercibimiento que la Corte aplicó a Jerez. Al fiscal se le puso una mordaza. Los argumentos legales resguardan la cohesión formal del poder, pero no disipan la sospecha de que hubo fuertes presiones de naturaleza política para que se le recorte el margen de maniobra a Jerez.
Al presidente de la Corte, Héctor Area Maidana, le llegará hoy una nota de la UCR, donde le advierte del peligro que implicará "la claudicación de la Justicia". En la médula de la nota está la observación de que el oficialismo quiebra la indepen- dencia de los poderes. La discusión se reabre.
17 Octubre 2002 Seguir en 
Por Carlos Abrehu





