04 Mayo 2003 Seguir en 

La literatura tiene esas cosas. Gracias a ella, Juan Duarte por fin tendría una vida después de muerto. Porque "La última noche de Juan Duarte. La misteriosa muerte del hermano de Evita" hizo eso: le dio una historia a un personaje que siempre fue el hermano de Eva Duarte o el cuñado de Juan Domingo Perón.
En los agradecimientos, al final de las 250 páginas editadas por Sudamericana, Jorge Camarasa se refiere a las licencias que se tomó para recrear la espasmódica vida de quien fue el secretario privado de "el general". Pero, y aunque su título quiera decir lo contrario, los elementos historiográficos vertidos en la obra hacen del deceso de "Juancito" un hecho cada vez menos misterioso. En síntesis, una cosa queda clara, y es que tras la muerte de "Evita", su hermano no podía seguir viviendo.
La narrativa histórica de Camarasa es prácticamente testimonial, con una abundante descripción de lugares, personajes, acontecimientos y hasta vestuarios y muebles. Es que la vida de Juan Duarte fue realmente novelesca. Era un muchacho convencido de que la felicidad era tener una novia en cada pueblo del interior bonaerense, cuando era vendedor de jabones. Hasta que un día, su hermana pasó a ser la mujer de Perón, y él se encontró compartiendo su lecho con las estrellas de cine de los 40. Después de la casi mítica jornada del 17 de octubre, el joven de Junín decidiría que la vida era sinónimo de opulencia. Dicho de otro modo, sentenció que no tenía por qué ser otra cosa.
En Internet, la base de datos más grande del mundo, el personaje sólo aparece mencionado escuetamente en las páginas biográficas de Juan Domingo Perón o de Eva Duarte. En el buscador "Google", 82.000 sitios responden a la consulta "Juan Duarte", pero al menos 8 de cada 10 hablan del patriota dominicano Juan Pablo Duarte, y no del hombre que apareció suicidado en un departamento porteño de Callao al 1.900. Con una pistola calibre 38 a su lado y una bala calibre 45 atravesándole el cráneo.
También por este espacio en blanco de la historia contemporánea argentina, el libro no deja de resultar atractivo. Camarasa, además, había reunido ya varias piezas del rompecabezas que armará. En los 90 escribió dos libros sobre la migración nazifacista hacia América Latina, y "La enviada", que narra el viaje de la jefa de los "descamisados" a Europa.
El contexto político que dio el periodista a su novela no dejará de levantar alguna polémica. El autor asigna a Eva Duarte, a su hermano y a Perón autoría y participación en diversos hechos de corrupción que van desde la supuesta creación de cuentas suizas hasta la presunta falsificación de documentos para facilitar el ingreso de jerarcas del Tercer Reich al país.
Precisamente esto, que en menos de una década pasara de inspector de casinos a potentado y hacendado -a oligarca, habría dicho su difunta hermana-, convierte a Juan Duarte no en un funcionario más, producto del nepotismo, sino en un personaje clave de la historia peronista. La cual, en numerosos momentos, es la propia historia de este país.(c) LA GACETA
En los agradecimientos, al final de las 250 páginas editadas por Sudamericana, Jorge Camarasa se refiere a las licencias que se tomó para recrear la espasmódica vida de quien fue el secretario privado de "el general". Pero, y aunque su título quiera decir lo contrario, los elementos historiográficos vertidos en la obra hacen del deceso de "Juancito" un hecho cada vez menos misterioso. En síntesis, una cosa queda clara, y es que tras la muerte de "Evita", su hermano no podía seguir viviendo.
La narrativa histórica de Camarasa es prácticamente testimonial, con una abundante descripción de lugares, personajes, acontecimientos y hasta vestuarios y muebles. Es que la vida de Juan Duarte fue realmente novelesca. Era un muchacho convencido de que la felicidad era tener una novia en cada pueblo del interior bonaerense, cuando era vendedor de jabones. Hasta que un día, su hermana pasó a ser la mujer de Perón, y él se encontró compartiendo su lecho con las estrellas de cine de los 40. Después de la casi mítica jornada del 17 de octubre, el joven de Junín decidiría que la vida era sinónimo de opulencia. Dicho de otro modo, sentenció que no tenía por qué ser otra cosa.
En Internet, la base de datos más grande del mundo, el personaje sólo aparece mencionado escuetamente en las páginas biográficas de Juan Domingo Perón o de Eva Duarte. En el buscador "Google", 82.000 sitios responden a la consulta "Juan Duarte", pero al menos 8 de cada 10 hablan del patriota dominicano Juan Pablo Duarte, y no del hombre que apareció suicidado en un departamento porteño de Callao al 1.900. Con una pistola calibre 38 a su lado y una bala calibre 45 atravesándole el cráneo.
También por este espacio en blanco de la historia contemporánea argentina, el libro no deja de resultar atractivo. Camarasa, además, había reunido ya varias piezas del rompecabezas que armará. En los 90 escribió dos libros sobre la migración nazifacista hacia América Latina, y "La enviada", que narra el viaje de la jefa de los "descamisados" a Europa.
El contexto político que dio el periodista a su novela no dejará de levantar alguna polémica. El autor asigna a Eva Duarte, a su hermano y a Perón autoría y participación en diversos hechos de corrupción que van desde la supuesta creación de cuentas suizas hasta la presunta falsificación de documentos para facilitar el ingreso de jerarcas del Tercer Reich al país.
Precisamente esto, que en menos de una década pasara de inspector de casinos a potentado y hacendado -a oligarca, habría dicho su difunta hermana-, convierte a Juan Duarte no en un funcionario más, producto del nepotismo, sino en un personaje clave de la historia peronista. La cual, en numerosos momentos, es la propia historia de este país.(c) LA GACETA







