27 Abril 2003 Seguir en 

El historiador británico y el filósofo japonés dialogan en este volumen de 370 páginas sobre asuntos significativos del mundo actual: política, ecología, moral, religión, sexualidad humana, guerras, economía, salud, el fin de los tiempos, entre muchos otros.
Se trata de un diálogo reflexivo en el que los conversadores procuran hallar razones para el estado actual de la humanidad. Toynbee, por ejemplo, encuentra que la relajación en las normas sexuales (con la degradación consiguiente hacia vínculos despojados de amor y espiritualidad) se originó en las dos grandes guerras del siglo XX y en el espíritu científico: soldados enviados a matar, lejos de su terruño, no sólo rebajan su sexualidad a niveles inferiores al del animal, sino toda su moralidad, ya que lo prohibido (matar) se impone como un deber; por otro lado, el espíritu científico, que privilegia la verdad, erosiona las creencias cuyo fundamento no se encuentra en el conocimiento sino en la tradición o en las religiones.
Ambos expresan su alarma ante los severos riesgos de la humanidad contemporánea: las armas de destrucción masiva y el deterioro ecológico nos ponen ante un pavoroso fin de los tiempos.
Ikeda sostiene que -en oposición al pronosticado por distintas religiones, donde hay esperanzas en un "después" mejor- este final de la historia es desesperado, sin ilusión alguna de futuro. Toynbee apuesta a un "gobierno mundial", poderoso, para mantener la paz.
Se trata de un diálogo entre dos personas informadas y llenas de buena voluntad. Deriva de un tema a otro con libertad, en lenguaje claro, con escasas discrepancias entre ambos.
Por momentos alcanza vuelo filosófico, en otros discurre dentro de argumentaciones previsibles. El lector interesado en una mirada actual sobre la humanidad encontrará en este libro material suficiente para pensar.(c) LA GACETA
Se trata de un diálogo reflexivo en el que los conversadores procuran hallar razones para el estado actual de la humanidad. Toynbee, por ejemplo, encuentra que la relajación en las normas sexuales (con la degradación consiguiente hacia vínculos despojados de amor y espiritualidad) se originó en las dos grandes guerras del siglo XX y en el espíritu científico: soldados enviados a matar, lejos de su terruño, no sólo rebajan su sexualidad a niveles inferiores al del animal, sino toda su moralidad, ya que lo prohibido (matar) se impone como un deber; por otro lado, el espíritu científico, que privilegia la verdad, erosiona las creencias cuyo fundamento no se encuentra en el conocimiento sino en la tradición o en las religiones.
Ambos expresan su alarma ante los severos riesgos de la humanidad contemporánea: las armas de destrucción masiva y el deterioro ecológico nos ponen ante un pavoroso fin de los tiempos.
Ikeda sostiene que -en oposición al pronosticado por distintas religiones, donde hay esperanzas en un "después" mejor- este final de la historia es desesperado, sin ilusión alguna de futuro. Toynbee apuesta a un "gobierno mundial", poderoso, para mantener la paz.
Se trata de un diálogo entre dos personas informadas y llenas de buena voluntad. Deriva de un tema a otro con libertad, en lenguaje claro, con escasas discrepancias entre ambos.
Por momentos alcanza vuelo filosófico, en otros discurre dentro de argumentaciones previsibles. El lector interesado en una mirada actual sobre la humanidad encontrará en este libro material suficiente para pensar.(c) LA GACETA







