20 Abril 2003 Seguir en 

La autora de este libro sabe de qué se trata. En su segunda incursión en el género de la narrativa (el primero fue el libro de cuentos Caravana, 1996), María Martoccia compone un fresco lleno de vida, de figuras que, salvo excepciones, integran la comunidad angloargentina que a partir de los años cuarenta, más o menos, del siglo pasado, se instaló con buenas jubilaciones, en torno de La Cumbre.
Su peculiaridades étnicas, sociales, lingüísticas, se describen aquí con su proceso desigual de adaptaciones y rechazos.
El eje de la novela se centra en Susie Davies, enfermera e hija adoptada de un matrimonio de origen británico radicado en nuestro país.
Susie, a su vez, es joven, está casada, tiene dos hijas y absorbe experiencias de diverso tipo en contacto con personajes muchas veces raros o exóticos, como el croata Milan, dueño de un vivero y de posible pasado nazi.
Pero muchos otros, a través de pinceladas fugaces, hombres, mujeres, jóvenes de ambos sexos, pasean sus ansiedades e inquietudes por las páginas de Los oficios, como hebras de un tapiz colorido que no pierde humanidad en el seguimiento u obediencia a sus destinos particulares. Todos son, como se dice a mediados de la obra, "refugiados de la vida". Uno de los polos de esa vida fue Gran Bretaña; y el otro, localidades como La Cumbre, Capilla La Falda o San Esteban. Nada es trascendental, pero todo, si se lee con atención, trasciende, pues lo pequeño también ocupa espacio. La autora vive, se nos informa, en San Marcos Sierra, y ello explica su fino conocimiento de personas y localidades que alejan del lector cualquier indicio de indiferencia o de aburrimiento.(c) LA GACETA
Su peculiaridades étnicas, sociales, lingüísticas, se describen aquí con su proceso desigual de adaptaciones y rechazos.
El eje de la novela se centra en Susie Davies, enfermera e hija adoptada de un matrimonio de origen británico radicado en nuestro país.
Susie, a su vez, es joven, está casada, tiene dos hijas y absorbe experiencias de diverso tipo en contacto con personajes muchas veces raros o exóticos, como el croata Milan, dueño de un vivero y de posible pasado nazi.
Pero muchos otros, a través de pinceladas fugaces, hombres, mujeres, jóvenes de ambos sexos, pasean sus ansiedades e inquietudes por las páginas de Los oficios, como hebras de un tapiz colorido que no pierde humanidad en el seguimiento u obediencia a sus destinos particulares. Todos son, como se dice a mediados de la obra, "refugiados de la vida". Uno de los polos de esa vida fue Gran Bretaña; y el otro, localidades como La Cumbre, Capilla La Falda o San Esteban. Nada es trascendental, pero todo, si se lee con atención, trasciende, pues lo pequeño también ocupa espacio. La autora vive, se nos informa, en San Marcos Sierra, y ello explica su fino conocimiento de personas y localidades que alejan del lector cualquier indicio de indiferencia o de aburrimiento.(c) LA GACETA







