Jean Guitton ofrece respuestas-guías para moverse dentro de la fe cristiana

El diálogo de Jean-Jacques Antier con el filósofo de 91 años.

13 Abril 2003
En un diálogo con Jean-Jacques Antier, el filósofo de 91 años -único laico autorizado a sesionar en el Concilio Vaticano II- evoca el significado de las virtudes. No la virtud como una palabra vaga, sino su encarnación en las acciones humanas. Lo Bello, lo Bueno y lo Verdadero son los valores que deben guiar la conducta del hombre íntegro. Reconoce la profunda crisis del mundo actual sin dejar de valorar la tecnología y sus productos. Los cambios, piensa Guitton, hacen propicia una ampliación de la conciencia que, para él, culmina en el misticismo. Es necesario despertar a los jóvenes a la fe, al amor de Dios; impulsarlos a la castidad, abrirlos a la esperanza. La ciencia misma siente sus límites si se conforma con el saber contingente del mundo y no acepta el misterio de lo divino. El sentido de la vida se resume en el amor. La felicidad es posible si se descubre una razón para vivir y se pone pasión en ello.
El libro -de lectura sencilla- está estructurado en capítulos breves que comienzan por definir una palabra, para luego explicitar su contenido según la óptica de la moral cristiana. No hace un estudio filosófico-crítico de ellas sino una guía del buen vivir del cristiano. Los temas son: amor, castidad, coraje, desprendimiento, esperanza, fidelidad, fe, obediencia, perseverancia, prudencia, pudor, tolerancia, etcétera. El lector encontrará respuestas-guías para moverse dentro de la fe cristiana. Tener fe, que es la única manera de iluminar la existencia y darle sentido, es optar entre la nada y el misterio. Sartre optó por la nada; yo, por el misterio, sostiene Guitton y con ello define su postura.
(c) LA GACETA

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