08 Diciembre 2002 Seguir en 

El libro reivindica la idea de que son cambios mínimos y nada espectaculares los que motivan los acontecimientos sociales (o "epidemias", esto es, desbordes cuya magnitud no guarda proporción con aquellos cambios pequeños).
Trátese de la brusca elevación de enfermos con sífilis en Baltimore (1995-1996); del encumbramiento en las ventas de los zapatos Hush Puppies (1995); del éxito logrado por Plaza Sésamo ayudando a los niños en el aprendizaje de la lectura (fines de los sesenta) o del repentino descenso de la criminalidad en Nueva York (1992), estamos en presencia de un "momento clave" regido por lo que el autor llama "tres leyes": la de los especiales (o "mensajeros", comunicadores eficaces, una minoría activa promotora de los cambios); el factor del gancho (el mensaje mismo) y el poder del contexto.
El libro contiene una reflexión muy atractiva sobre las funciones que desempeña cada uno de esos tres factores. Puede fatigar a quien no está de acuerdo con la actitud teórica del pragmatismo, propensa a examinar un volumen abundante de casos y a referir resultados experimentales de la sociología y de la psicología de grupos. Pero algunos de los experimentos analizados no pueden dejarnos indiferentes si estamos interesados en conocer algo sobre la condición humana (uno de ellos, particularmente, cuya descripción no cabe en los apretados límites de este comentario, resulta fascinante).
(c) LA GACETA
Trátese de la brusca elevación de enfermos con sífilis en Baltimore (1995-1996); del encumbramiento en las ventas de los zapatos Hush Puppies (1995); del éxito logrado por Plaza Sésamo ayudando a los niños en el aprendizaje de la lectura (fines de los sesenta) o del repentino descenso de la criminalidad en Nueva York (1992), estamos en presencia de un "momento clave" regido por lo que el autor llama "tres leyes": la de los especiales (o "mensajeros", comunicadores eficaces, una minoría activa promotora de los cambios); el factor del gancho (el mensaje mismo) y el poder del contexto.
El libro contiene una reflexión muy atractiva sobre las funciones que desempeña cada uno de esos tres factores. Puede fatigar a quien no está de acuerdo con la actitud teórica del pragmatismo, propensa a examinar un volumen abundante de casos y a referir resultados experimentales de la sociología y de la psicología de grupos. Pero algunos de los experimentos analizados no pueden dejarnos indiferentes si estamos interesados en conocer algo sobre la condición humana (uno de ellos, particularmente, cuya descripción no cabe en los apretados límites de este comentario, resulta fascinante).
(c) LA GACETA







