08 Diciembre 2002 Seguir en 

José Augusto Seabra, quien ha tenido a su cargo la organización y el estudio introductorio de la antología Poetas portugueses y brasileños recientemente editada, es el autor de los siete poemas que ofrece esta fina edición en el original portugués y en la versión castellana hecha por Rodolfo Alonso. Cita como epígrafe los dos últimos versos del poema de Jorge Luis Borges "Alguien le dice al tango", versos que afirman la nostalgia y la perduración de esta forma típica argentina en la que se unen la música, el baile y la poesía.
Los siete poemas de Seabra enfocan el tango desde la perspectiva del baile, a cuyas figuras remiten las imágenes y el ritmo; no faltan en ellos alusiones a la voz de la milonga y al poder que ejerce la música, pero el eje de su desarrollo resulta de la dinámica sensual de la danza percibida interiormente.
Así como la poesía ha sido tradicionalmente a veces tema de la poesía, lo ha sido también el tango del tango. Basta pensar en el verso inicial de "El choclo": "Con este tango que es burlón y compadrito". Pero destaca más bien Seabra el aspecto melancólico del juego de los dos sexos; el "canyengue en las caderas" de Discépolo se ha transformado, con la amistosa evocación poética escrita en lengua portuguesa, en las "ancas fugidias".
(c) LA GACETA
Los siete poemas de Seabra enfocan el tango desde la perspectiva del baile, a cuyas figuras remiten las imágenes y el ritmo; no faltan en ellos alusiones a la voz de la milonga y al poder que ejerce la música, pero el eje de su desarrollo resulta de la dinámica sensual de la danza percibida interiormente.
Así como la poesía ha sido tradicionalmente a veces tema de la poesía, lo ha sido también el tango del tango. Basta pensar en el verso inicial de "El choclo": "Con este tango que es burlón y compadrito". Pero destaca más bien Seabra el aspecto melancólico del juego de los dos sexos; el "canyengue en las caderas" de Discépolo se ha transformado, con la amistosa evocación poética escrita en lengua portuguesa, en las "ancas fugidias".
(c) LA GACETA







