Las Malvinas, en un libro con limitaciones

Terragno se ciñe a recopilar notas escritas durante la guerra.

08 Diciembre 2002
Si se tiene en claro que Falklands pertenece a la todavía no oficialmente reconocida categoría de los libros de ocasión, podrá entonces disfrutarse de un libro que, ante todo, plantea ejercicios.
A propósito de que en 2002 se conmemoraron 20 años de la guerra de Malvinas, el actual senador nacional Rodolfo Terragno (UCR) recopiló sus escritos periodísticos de 1982. Ese año, durante el conflicto bélico, se desempeñó como corresponsal en Londres de El Diario de Caracas.
La obra, así, se ofrece al lector como la mirada de un argentino que, desde el país enemigo de su patria, relataba la guerra para un medio de prensa venezolano.
La prosa periodística de Terragno, debe reconocerse, es elogiable. Para quienes entonces en Venezuela, y ahora en la Argentina, poco o nada saben de las islas Malvinas, las primeras crónicas son de inestimable valor. Ubican histórica y geográficamente al lector sin dilaciones.
Terragno, uno de los fundadores de El Diario de Caracas, era también, en el sentido material de la palabra, un periodista con recursos. El mismo recuerda que tenía como asesores a expertos en tácticas militares, con los cuales, a la hora de escribir sus despachos, analizaba la escasa información que se daba a conocer en Gran Bretaña.
Aunque Terragno insiste en que escribió pocas notas de opinión, sus despachos no son crónicas en el estricto sentido de la palabra (y del estilo) y, actualmente, la mayoría de los diarios argentinos las publicaría necesariamente con su firma.
El libro está dividido en tres grandes partes. Luego de los informes sobre el desarrollo de la guerra viene, precisamente, una serie de notas sobre la posguerra. Y, finalmente, se publican todos los partes de prensa oficiales que uno y otro país fueron dando a conocer durante la contienda.
De la lectura de estos comunicados, que puede hacerse de modo simultáneo o por separado y de manera lineal, surgen algunas revelaciones. Entre ellas, las más puntual es que la información oficial no era triunfalista. Por el contario, muchas situaciones adversas eran dadas a conocer aquí antes que en Londres.
"La información argentina fue tan exacta y rápida como se puede esperar de una parte beligerante que procura reflejar los hechos sin conceder ventajas al enemigo", reflexiona el propio Terragno.
Ahora bien, si no se encara la lectura de Falklands teniendo en cuenta que es el vigésimo aniversario de la guerra del Atlántico Sur lo que motiva su publicación, lo que se encontrará es un libro pleno de limitaciones. Hambriento de profundidad. Porque en definitiva, y para no abundar en ejemplos, una mera recopilación de notas sobre una guerra, publicadas durante el desarrollo del conflicto, nunca trascenderá lo coyuntural por sí misma.
A 20 años de esa masacre, una sola certeza surge preclara para los argentinos, y es que ese irracional enfrentamiento jamás debió ocurrir. Porque, como ya se dijo en el comentario de Estados Canallas, de Noam Chomsky, en una guerra la la única verdad es la muerte. Todo lo demás es mentira.

(c) LA GACETA

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