Apostando a ganadores

En el PJ juegan fichas a la interna nacional.

16 Octubre 2002
Por Juan Manuel Asis

Cuando el Poder Ejecutivo decidió separar la elección de candidatos a diputados y senadores nacionales de la de candidatos a presidente y vicepresidente de la Nación -antes de conocerse la resolución de la jueza federal María Servini de Cubría declarando inconstitucional la ley de convocatoria a internas abiertas para el 15 de diciembre-, sólo pensó en la interna provincial del peronismo. Al oficialismo no le interesó el resto de las organizaciones políticas, sino su propia supervivencia y su tranquilidad interna.El mirandismo prefirió evitar el desgaste de un proceso electoral propio -y las dificultades que le acarrea a la gestión de gobierno cuando se mezclan los intereses partidarios- y limitarse a observar el desenlace de la elección nacional. Eludió definiciones y encolumnamientos locales y pateó para más adelante el juego de las candidaturas provinciales. Evitó dolores de cabeza a corto plazo, ya que postergó jugarse por tal o cual candidato a senador o diputado nacional. Eso deja heridos.

Aporte indirecto
Sin embargo, los comicios para elegir la fórmula presidencial justicialista repercutirán en el PJ tucumano. El resultado apuntalará indirectamente a los aspirantes a gobernador que se hayan sumado al carro del candidato presidencial triunfante. No es condición suficiente para ganar la interna local, pero es combustible para la campaña electoral.
En Tucumán, algunos se lanzaron a pelear por la sucesión de Julio Miranda -"en caso de que no haya reelección", aclaran los ultramirandistas para no aparecer enfrentados al jefe- y han apuntalado a un candidato en la interna nacional. Antonio Guerrero -cuyos afiches rezan "preparado para gobernar"- se alineó con Adolfo Rodríguez Saá; Ricardo Maturana, con el apoyo de la diputada nacional Olijela Rivas, trabaja por Carlos Menem; Fernando Juri no apareció de lleno en el ruedo pero se confesó menemista. A José Manuel de la Sota se le arrimó José Alberto Cúneo Vergés, y a Néstor Kirchner se le acercó la diputada nacional Stella Maris Córdoba.
A Juri -de quien dicen que "nació para gobernar", para superar el afiche de Guerrero-, los colaboradores le están exigiendo una prueba de fe menemista. El ministro de Gobierno tal vez la dé tomando una doble decisión, política e institucional: lanzar su postulación a gobernador y renunciar al gabinete de Miranda. Se estima que ese paso puede ocurrir en algunos días o en pocas semanas.
Es indudable que el triunfo de un candidato presidencial provocará olas en Tucumán, pero más indudable es que de imponerse Menem, más de uno querrá participar de esa victoria y aferrarse al traje del ganador.
Esta noche, muchos tucumanos harán un peregrinaje a La Rioja, para celebrar mañana allí el "Día de la Lealtad" y asistir al lanzamiento del binomio Menem-Juan Carlos Romero. Algunos irán para jurar su fe menemista; otros, para acercarle el nombre del "mejor candidato" a gobernador en la provincia y otros para sugerirle extrapartidarios a la fórmula tucumana. Para la elección provincial falta bastante, pero las cartas ya se están jugando en el PJ, especialmente en el mirandismo, donde muchos se creen los herederos del poder.

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