Cotejo entre ficciones literarias y la realidad a la que aluden

Vargas Llosa analiza las grandes novelas del siglo XX.

01 Diciembre 2002
El concepto convencional de verdad es el de adecuación del pensamiento a la realidad verificable. En este sentido, las ficciones son mentiras. Pero pueden ser verdaderas o contener verdades, en otros sentidos. La realidad, como un cubo, no nos deja ver más que algunas de sus caras. La ficción describe algo distinto de lo que esas caras nos muestran; pero muchas veces dibuja los lados ocultos del cubo, nos revela las verdades que la realidad nos escamotea.
Hay otro concepto de verdad con el que se pueden juzgar a las ficciones. Es el que surge de la necesidad constituida por la propia obra, de su coherencia interna, de una autojustificación. Ideas análogas a estas son los ejes de este libro. "Las verdades, aunque cotejadas con la historia mientan, nos comunican unas verdades evanescentes que escapan siempre a los descriptores científicos de la realidad. Sólo la literatura dispone de las técnicas y poderes para destilar ese delicado elixir de la vida: la verdad escondida en el corazón de las mentiras humanas", nos dice Vargas Llosa en el prólogo.
El escritor peruano reúne en este libro 35 ensayos sobre algunas de las novelas más representativas del siglo XX: El gran Gatsby, Un mundo feliz, El doctor Zhivago, Trópico de Cáncer, El extranjero, La muerte en Venecia, La granja de los animales, El tambor de hojalata. Debajo de estos análisis críticos, algunos de ellos excepcionales, subyacen reflexiones sobre la "verdad de las mentiras" que le proporcionan unidad al conjunto. En muchos de los ensayos, Vargas Llosa coteja el mundo que construyen las ficciones con la realidad a la que aluden, y a los protagonistas con los autores. En este aspecto tiene una gran similitud con el libro de Tomás Eloy Martínez, Ficciones verdaderas.
El autor de La casa verde también señala, como lo hace T.E.M., que las comparaciones que realiza son prescindibles desde el punto de vista estético; ya que son el intrínseco poder de persuasión de la obra, su emancipación de la realidad comprobable y el espíritu deicida del escritor los que le otorgan valor artístico. "La ficción no reproduce la vida; la niega, oponiéndole una superchería que finge suplantarla. Pero también la completa, añadiéndole a la experiencia humana algo que los hombres no encuentran en sus vidas reales", afirma Vargas Llosa. Ensayos sobre obras de Joyce, Dos Passos, Woolf, Hemingway, Hesse y Faulkner se suman a los anteriormente mencionados, y conforman una atractiva compilación para los lectores de estos autores. La literatura, según el "sobrino de la tía Julia", siempre implica un cuestionamiento al mundo tal cual es y una posibilidad de vivir otras vidas para suplir las limitaciones de la que nos toca. Satisfechos y conformistas abstenerse de la lectura de este y de cualquier otro buen libro.
(c) LA GACETA

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