La vida cultural en la Argentina de los sesenta

Finalmente, el sistema domesticó a aquellos jóvenes que lo desafiaban.

01 Diciembre 2002
La década del 60 tuvo un protagonista inusitado: la juventud. Fue la década los Beatles, de Castro y de Guevara, de Kennedy, de los hippies, de los estudiantes del Mayo francés. La Argentina no permaneció ajena a este fenómeno. Este libro hace un repaso de la vida cultural (en el más amplio sentido del término) del país en ese período. Aborda la relación de los jóvenes con la política, la moda, la educación, el periodismo, la literatura, el cine, el teatro, la televisión, la música y el arte.
La década nace en medio del gobierno de Frondizi, con el que los jóvenes tuvieron una afinidad inicial (por su programa modernizador), y se clausura bajo el gobierno de Onganía, que se transformó en el antagonista de su espíritu rebelde.
Primera Plana fue el fenómeno periodístico de los 60. Su staff estaba compuesto por un elenco de talentosos periodistas que, en general, no superaban los 30 años. Tomás Eloy Martínez, Ernesto Schoo, Homero Alsina Thevenet y Ramiro de Casasbellas, entre otros, fueron los artífices del "nuevo periodismo", donde literatura e información se conjugaban notablemente. La revista generó el "boom latinoamericano"; promovió los experimentos artísticos del Di Tella, a los realizadores cinematográficos y a los escritores locales, y difundió el cine europeo y el jazz moderno. La publicación tuvo una extraordinaria influencia como formadora de opinión. García Márquez y Cortázar saltaron desde el anonimato a la fama gracias a Primera Plana. La cultura (esta vez en el sentido más estricto de la palabra) se puso de moda. Fue la época de los libros obligados, de los fervientes debates sobre política, cine, literatura y arte. La industria editorial alcanzó su apogeo. Muchos escritores pudieron vivir, por primera vez, de sus escritos. Beatriz Guido, Juan José Sebreli, Marta Lynch o Haroldo Conti, por ejemplo. Rayuela era el libro imprescindible. Uno de los tantos temas de debate era la supuesta rivalidad Borges-Sábato; rivalidad que el primero nunca reconoció. Cuando un periodista le pidió su opinión sobre la inclusión de una faja en el último libro del autor de El Túnel, que decía: "Sábato el antiBorges", Borges contestó: "curioso, ¿no? A mí nunca se me hubiera ocurrido publicar un libro con una faja que diga: Borges el antiSábato".
Los 60 también fueron los años de la gran transformación televisiva. El número de televisores en el país pasó de un millón y medio en 1959 a 12 millones en 1968. Mancera, Biondi, Marrone, Tato Bores, Fidel Pintos eran algunos de sus personajes más notorios. La televisión produjo un giro informativo con sus noticieros nocturnos, que cubrían las noticias que se les escapaban a los periódicos matutinos y vespertinos. El más sobresaliente fue "Telenoche", fruto de la producción periodística de Tomás Eloy Martínez y Ricardo Warnes.En cine, los 60 fueron los años de Fellini, Antonioni, Truffaut, Godard, Buñuel, Bergman. Este último, en alguna media, fue un descubrimiento argentino. En nuestro país, y con diversas connotaciones estéticas, Torre Nilsson, Isabel Sarli y Leonardo Favio fueron protagonistas. En el mismo sentido, en la música, se destacaron Almendra, Los Gatos, Palito Ortega y Sandro. En el arte sesentista el gurú fue Romero Brest; la institución por antonomasia fue el Di Tella y Marta Minujin, el referente artístico.
La década rebelde es un libro atractivo, ameno, bien documentado, inevitablemente nostálgico. Nos deja un sabor amargo al constatar, en nuestra realidad actual, que esos jóvenes que desafiaron al sistema fueron, en gran medida, domesticados por él; y, peor aún, que los que deberían haber tomado la posta prefirieron no hacerlo.
c) LA GACETA

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