Texto menor y chato

Se desaprovecha un tema atractivo.

01 Diciembre 2002
Martín, un veinteañero porteño de clase media, es el protagonista de esta novela. Trabaja en un local que vende empanadas, haciendo envíos a domicilio en su moto. Paralelamente, aprovechando los huecos que le deja su trabajo, reparte drogas en las direcciones que sus proveedores le indican. Su vida se reduce a esas tareas, que va desarrollando en forma mecánica, sin grandes cuestionamientos, alternadas con furtivas relaciones con mujeres y con los desencuentros que sufre con su padre, a quien culpa por la ausencia materna.
Su jefe clandestino es dueño de un boliche y va incorporando a su joven dependiente en el mundo de la noche y de la drogas. Lo inicia en el consumo, le proporciona mujeres, diversión y dinero. En medio de esa vorágine aparece inoportunamente el amor, que se transforma en la posibilidad de salir de ella.
La descripción minuciosa de los hechos cotidianos y repetitivos de la vida del protagonista resulta tediosa. No hay reflexiones que enriquezcan la narración y la trama es demasiado lineal y previsible como para entretener al lector. Novela menor, chata, que aborda un tema atractivo pero que es desaprovechado por el autor.
(c) LA GACETA

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