24 Noviembre 2002 Seguir en 

El autor sostiene, en doscientas cincuenta páginas doctas, que la interpretación convencional del legado kantiano ha desvirtuado su verdadero contenido. Esa interpretación habría hecho de Kant un exponente del idealismo absoluto, esto es, de la doctrina según la cual el entero universo es una creación o una figuración de la mente. Por lo contrario, el filósofo de Königsberg, según el doctor Shore, nunca habría asumido semejante doctrina, como que dedicó parágrafos tan esenciales como explícitos a refutarla.
Un prolijo examen de los textos kantianos, principalmente de la Crítica de la Razón Pura, le permite al doctor Shore argumentar en el sentido de que la "interpretación convencional" ha errado en su concepto de la cosa en sí, que, como se sabe, ocupa un lugar crucial en la filosofía de Kant. Su conveniente elucidación es necesaria para distinguir entre el idealismo absoluto y el idealismo trascendental, que profesó el máximo exponente de la ilustración alemana.
Esa tarea es el objeto de este libro. Su autor declara que se dirige no sólo a lectores que han cursado ya la Crítica de la Razón Pura, sino también a aquellos que, disponiéndose a hacerlo, quieran valerse de una eficiente guía de lectura. Creemos, sin embargo, que el estudioso volumen del doctor Shore sólo será significativo para quienes hayan atravesado previamente las arduas páginas de Kant.
Con todo, cumple celebrar que un volumen erudito sea dado a la imprenta -como en épocas felices- en vista de una circulación general, y no a través de una mera publicación universitaria. (c) LA GACETA
Un prolijo examen de los textos kantianos, principalmente de la Crítica de la Razón Pura, le permite al doctor Shore argumentar en el sentido de que la "interpretación convencional" ha errado en su concepto de la cosa en sí, que, como se sabe, ocupa un lugar crucial en la filosofía de Kant. Su conveniente elucidación es necesaria para distinguir entre el idealismo absoluto y el idealismo trascendental, que profesó el máximo exponente de la ilustración alemana.
Esa tarea es el objeto de este libro. Su autor declara que se dirige no sólo a lectores que han cursado ya la Crítica de la Razón Pura, sino también a aquellos que, disponiéndose a hacerlo, quieran valerse de una eficiente guía de lectura. Creemos, sin embargo, que el estudioso volumen del doctor Shore sólo será significativo para quienes hayan atravesado previamente las arduas páginas de Kant.
Con todo, cumple celebrar que un volumen erudito sea dado a la imprenta -como en épocas felices- en vista de una circulación general, y no a través de una mera publicación universitaria. (c) LA GACETA







