Muestra de autores destacados

Una única inclusión suena a parche o a compromiso.

17 Noviembre 2002
Una antología de cuentos constituye una organización de lectura: un experto lector antólogo elige, de acuerdo con un eje temático -y con esto ya inclina-, una serie de textos que conformarán un mundo literario encerrado en ese volumen. Si bien una antología, en este sentido, es en gran parte subjetiva, no resulta por eso menos interesante.
Cuentos de mujeres solas, libro armado por la chilena Marcela Serrano, predispone: cada uno de los textos será leído con ese peso, la soledad de las mujeres, en distintas épocas, países, culturas. Quizás el costado negativo de esta marcación es que les resta posibilidades a semejantes autores elegidos. La mayoría de ellos conforma un cierto canon literario: Sherwood Anderson, Oscar Wilde, John Cheever, Katherine Mansfield, Anton Chejov, Guy de Maupassant, Clarice Lispector, Flanery O?Connor, Eça de Queiroz, Carlos Fuentes y hasta Manuel Mujica Láinez. La mayoría de estos nombres, además, resuena por su dominio sobre el género. Muchos de ellos -como Cheever, Chejov, Maupassant, O?Connor y Mansfield- son considerados maestros indiscutibles del cuento. Y cada una de sus piezas literarias exige una lectura minuciosa, de la que puede deducirse que la soledad de las mujeres es un rasgo más, entre tantos otros que brinda el texto. Vale esta aclaración para que la lectura de cada cuento se haga con la mayor hondura posible, y así detectar y gozar todos sus desquicios, sus bordes, sus precipicios, sus bellezas, sus hallazgos, sus innovaciones en tan perfecta brevedad.
Sólo un detalle: en medio de autores casi canonizados salta a la vista una inclusión que desvaría por su calidad y suena más a parche o compromiso: el texto del joven argentino Pedro Mairal no armoniza con el conjunto. Habiendo autoras y autores argentinos de calidad -jóvenes, viejos, muertos, si de argentinos se trata- resulta sospechosa la elección de Mairal. Ciertamente, toda antología en estos tiempos, además de la subjetividad del antólogo, no escapa de las arbitrariedades del mercado.

(c) LA GACETA

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