Doce años después, la primera novela es todavía la mejor

Mastretta acepta y subvierte los códigos del folletín.

10 Noviembre 2002
Arráncame la vida (1990) es la primera novela de Angeles Mastretta. Forma parte de lo que se ha dado en llamar el boom de las escritoras latinoamericanas que ha producido un conjunto de textos que recrean las historias de amor y de odio refugiadas en el folletín, en la canción popular, en el bolero, en las recetas y en los consejos populares. Textos de la felicidad, aunque narren la desdicha, no suponen grandes cuestionamientos. Un arte feliz, en el que llorar es un placer.
En estas narraciones las fábulas históricas están vinculadas a las fábulas amorosas y a las historias familiares. Lo político o la recreación histórica pasa a segundo plano o actúa a modo de "telón de fondo", sobre el cual se tejen las historias de amor. La novela parodia la letra del famoso bolero de Agustín Lara.
Catalina, la narradora protagonista, comienza: "Este año pasaron muchas cosas en este país. Entre otras, Andrés y yo nos casamos". La niña se entrega con curiosidad a un militar revolucionario, Andrés Ascencio, convertido en político ya que "tenía quince años y muchas ganas de que me pasaran cosas". La protagonista pasa de solicitar la guía de su brutal marido a tomar el control de su vida y ser dueña de su propio destino. Descubre el trasfondo violento del poder y la riqueza del marido. No encuentra felicidad en el matrimonio que contradice todo discurso romántico. El aprendizaje incluye la maternidad y las aventuras amorosas. Sus andanzas la enfrentan con las convenciones, la no-coincidencia con las instituciones y la realidad.Ambiguamente, la muerte de Andrés termina de liberarla, acatando los mandatos sociales. Ante su cadáver pronuncia un inolvidable monólogo: "Me chocas con esa cara, siempre me has chocado con esa cara. Ve a ponérsela a otra...". Esta novela, doce años después, sigue siendo la mejor obra de Mastretta. Conserva las virtudes de un libro lleno de humor que acepta y subvierte los códigos de la literatura folletinesca.
(c) LA GACETA

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