10 Noviembre 2002 Seguir en 

Este libro es un testimonio de la fascinación que el psicoanálisis y la literatura ejercen entre sí, desde hace casi un siglo. Freud, en su elaboración teórica, no vaciló en recurrir a textos literarios ya sea como contrapruebas de sus hallazgos clínicos, objetos de estudio o fuentes de paradigmas analíticos. Por su parte, en el terreno literario la teoría analítica y, particularmente, su modo de interpretación han inspirado diversas formas de crítica literaria.
En concordancia con la propuesta freudiana, el autor del libro en cuestión pone a trabajar los principales operadores conceptuales de la teoría psicoanalítica (Castración, Deseo, Pulsión, el Padre y la Ley, etc.) sobre fragmentos literarios y filosóficos de Franz Kafka, Walter Benjamin y Emmanuel Lèvinas. Tales fragmentos constituyen expresiones aforísticas y relatos breves que Milmaniene considera particularmente adecuados en tanto reveladores de los deseos y conflictos que habitan a los hombres.
El autor propone una modalidad interpretativa basada en una lectura "deseante" de acuerdo con la teoría de la lectura psicoanalítica desarrollada por Roland Barthes. Deseante aquí alude a una lectura en transferencia con el texto, que implica dos rasgos característicos. En primer lugar, la captura del sujeto lector en una relación con el texto que lo absorbe y aparta del mundo exterior. El segundo rasgo es la conmoción corporal que la lectura depara bajo las formas del placer, el dolor, la fascinación o la voluptuosidad. La clínica del texto apunta a lo entredicho y oculto en el texto, reflexionando y escribiendo sobre lo leído para conseguir una reproducción en diferencia que amplíe el horizonte de inteligibilidad y pluralice la significación, vehiculizando la transmisión de los conceptos psicoanalíticos.
Tal postura es situada como opuesta a la corriente denominada "psicoanálisis aplicado" que recurre a la búsqueda de identidades analógicas o a la traducción simultánea a partir de símbolos universales. La intención explicitada del autor de diferenciarse de tal posición es sólo parcialmente lograda, ya que algunos fragmentos son abordados en su sentido alegórico y, por lo tanto, como metáforas cristalizadas. Ello sumado a un estilo un tanto reiterativo y con múltiples citas hace difícil, por momentos, hallar la ganancia de saber que prometía la propuesta nombrada como clínica. De cualquier modo, el recorrido no deja de ser interesante.
(c) LA GACETA
En concordancia con la propuesta freudiana, el autor del libro en cuestión pone a trabajar los principales operadores conceptuales de la teoría psicoanalítica (Castración, Deseo, Pulsión, el Padre y la Ley, etc.) sobre fragmentos literarios y filosóficos de Franz Kafka, Walter Benjamin y Emmanuel Lèvinas. Tales fragmentos constituyen expresiones aforísticas y relatos breves que Milmaniene considera particularmente adecuados en tanto reveladores de los deseos y conflictos que habitan a los hombres.
El autor propone una modalidad interpretativa basada en una lectura "deseante" de acuerdo con la teoría de la lectura psicoanalítica desarrollada por Roland Barthes. Deseante aquí alude a una lectura en transferencia con el texto, que implica dos rasgos característicos. En primer lugar, la captura del sujeto lector en una relación con el texto que lo absorbe y aparta del mundo exterior. El segundo rasgo es la conmoción corporal que la lectura depara bajo las formas del placer, el dolor, la fascinación o la voluptuosidad. La clínica del texto apunta a lo entredicho y oculto en el texto, reflexionando y escribiendo sobre lo leído para conseguir una reproducción en diferencia que amplíe el horizonte de inteligibilidad y pluralice la significación, vehiculizando la transmisión de los conceptos psicoanalíticos.
Tal postura es situada como opuesta a la corriente denominada "psicoanálisis aplicado" que recurre a la búsqueda de identidades analógicas o a la traducción simultánea a partir de símbolos universales. La intención explicitada del autor de diferenciarse de tal posición es sólo parcialmente lograda, ya que algunos fragmentos son abordados en su sentido alegórico y, por lo tanto, como metáforas cristalizadas. Ello sumado a un estilo un tanto reiterativo y con múltiples citas hace difícil, por momentos, hallar la ganancia de saber que prometía la propuesta nombrada como clínica. De cualquier modo, el recorrido no deja de ser interesante.
(c) LA GACETA







